CineCrítica

Camino a la libertad – Peter Weir

posted by Marc Muñoz 7 enero, 2011 1 Comment
Camino de largo recorrido

 

 

El realizador australiano Peter Weir (Sydney, 1944) puede estar orgulloso de haber desarrollado una dilatada y remarcable carrera tanto en su país de origen como fuera de él, tanto dentro como fuera del seno de Hollywood, sin perder en ningún momento sus credenciales,  ni la libertad para ejercer su profesión. Tras casi diez años en silencio tras dirigir Master & Comander regresa a las pantallas con otra historia épica, la que recoge en Camino a la libertad(The way back). La película cuenta la odisea de un grupo de prisioneros que escapan de un gulag en Siberia y se ven obligados a cruzar más de 6.500km de nieve, desierto e incluso el Himalaya, para alcanzar la libertad. Esta historia, basada en La increíble caminata (las memorias del polaco Slamovir Rawicz), le sirve al director de El Club de los poetas muertos para desplegar un cine de aventuras épico, con un sabor añejo respecto al cine de este género que nos ha llegado en los últimos años desde los EEUU.  

Camino a la libertadse recrea en la epopeya de este grupo de hombres de diverso origen en su intento desesperado de alejarse del horror del campo de concentración ruso. Weir opta por prescindir de diálogos que ayuden a describir la personalidad de los personajes, y en su lugar enfrenta a éstos con la imponente, y a veces angustiosa, naturaleza. La cámara nos acerca a ella de forma natural, sin artificios, ni maquetas ni efectos especiales de ningún tipo, ya que el 99% del filme se rodó en escenarios naturales, y eso se respira en el detalle, en la explosión de color, luz y texturas que han logrado en la fotografía.

Su camino de vuelta muestra una naturaleza feroz, inhóspita y agresiva. El desierto, las llanuras heladas de Siberia o los interminables valles de Mongolia, son algunas de las barreras naturales que se oponen en el camino de estos intrépidos aventureros en su búsqueda de la libertad. Un camino de largo recorrido que enfrenta a los personajes con el hambre, el cansancio, el frío, el calor, la desesperación, pero también con ellos mismos, con sus pecados, con sus expiaciones, con sus deseos. Es una contrarreloj contra la naturaleza en la que quedan retratados y desnudados.

Preocupado en exceso en hacer girar el filme sobre el conflicto del hombre contra la naturaleza, Weir olvida en algunos momentos el drama humano y la perfilación de los personajes. Se echa en falta en ese sentido una mayor profundización en el sufrimiento físico y moral de los personajes, a pesar del empeño de sus actores en representarlo, y el cuidado trabajo de maquillaje y vestuario. Es como si las panóramicas del paisaje y la belleza que irradia captará en demesía la atención, dejando a un poco de lado la cámara introspectiva que analize y dé a conocer a los personajes.

A nivel actoral, sobresale una vez más un Ed Harris, en esta ocasión, comedido y sereno pero afligido en su interior, “un actor que lleva la naturaleza en el rostro” tal y como afirma el director de esta cinta. A éste lo acompañan un irregular Jim Sturgessen el rol protagonista, y Colin Farrell en el papel de un despiadado delincuente con ráfagas de humanidad. Y por último la joven revelación, o debería decir joven consagrada, Saoirse Ronan.

The way back puede recordar a filmes de aventuras de corte clásico como ciertas películas de David Lean, John Ford, la muy recomendable Las aventuras de Jeremiah Johnson del malogrado Sidney Pollack, pero donde verdaderamente ha querido reflejarse el autor de Los coches que devoraron Paríses en el clásico de Kurosawa Dersu Uzala.

Pese a que el ritmo del filme caiga en momentos y el espectador pueda perder de vista la atención de la historia por monotonía, falta de ritmo, o cegarse por la hermosura de su fotografía y los paisajes encuadrados, Camino a la libertad sigue siendo pese a estos escollos un muy recomendable filme sobre el cine como canal para vivir historias fantásticas, espectaculares e increíbles sin necesidad de efectos.   Pero se topa con un inconveniente: la maldición de apellidarse Weir, y esperar siempre grandeza de él, cuando aquí se queda en bueno.

 6,5

Ver en Filmin


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Camino a la libertad [dixit] - Biblia&Cine | Lecturas audiovisuales desde la fe 22 junio, 2011 at 18:46

[…] «Weir opta por prescindir de diálogos que ayuden a describir la personalidad de los personajes, y en su lugar enfrenta a éstos con la imponente, y a veces angustiosa, naturaleza. […] con el hambre, el cansancio, el frío, el calor, la desesperación, pero también con ellos mismos, con sus pecados, con sus expiaciones, con sus deseos.» | en El destilador cultural […]

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