Crítica

Ahora sí, antes no – Hong Sang-soo

posted by Alberto Varet Pascual 8 mayo, 2016 0 comments
Un mundo imposible de aprehender

Ahora sí, antes no

Una escena de esta formidable película (otra más en la filmografía de un autor que no tiene ni una sola mala) deja patente la grandeza de Hong Sang-soo y su capacidad para dar pasos hacia delante en su carrera. En ella, los protagonistas (un director de cine independiente y una pintora) juegan en el hielo con un trineo en lo que se antoja una reformulación de esas secuencias pastel que coronan el punto álgido de una relación en las comedias románticas (sobre todo en las americanas). Aquí, ese instante se sirve en crudo, sin música ni cascabeles, como si fuese uno más en el encuentro de dos individuos.

El papel que desempeña este momento no es, entonces, el del clímax habitual, sino el de un pedazo de vida que le ha sido robado al tiempo en forma de escena independiente donde los gestos lo son todo. Una unidad autónoma a la conquista de un universo cincelado desde los detalles, las palabras y las variaciones temáticas/narrativas/actorales, las cuales constituyen un mundo asumido como inabordable desde la melancolía, pero también desde el humor.

Este concepto de infinidad viene dado a modo de dobleces, repeticiones y cambios que, de la mano de herramientas audiovisuales como zooms aberrantes, marchan hacia el imposible ejercicio de escrutar toda una existencia. En esta ocasión, por ejemplo, el film ha sido partido por la mitad, mas no para generar una narración especular, sino para elaborar un discurso acerca de la enormidad de una vida que no se puede calcular ni aprehender, y de nuestra pequeñez dentro de ella, que es, claro, la del propio cineasta angustiado en su incapacidad para abrazar plenamente el universo que él mismo ha creado.

Es como si el cine del coreano quisiera corregir aquello que Godard dijo sobre Hitchcock (‘Nos acordamos de un autocar en el desierto, de un vaso de leche, de las aspas de un molino. Nos acordamos de una fila de botellas, de un par de gafas, de un manojo de llaves, porque con ellos, o a través de ellos, Alfred Hitchcock triunfó allí donde fracasaron Julio César, Hitler, Napoleón… Tomar el control del universo.’). Para el responsable de Night and Day un cineasta sólo puede intentarlo, ya que el cosmos formulado se escapará constantemente a su control.

Probablemente sea esta mirada al trabajo autoral la que explique por qué el de Woman on the Beach se alejó hace tanto del drama para desviarse hacia el humor. Quizás el hecho de que su cine sea en sí mismo una tragedia (son filmes condenados por el metraje, pues podrían durar una eternidad en sus variaciones) sea la razón por la que Hong Sang-soo elija la comedia romántica, un género capaz de apaciguar en parte un discurso doloroso de por sí.

Pero este dolor es muy luminoso aquí. Hay una grandeza misteriosa en estas pequeñas películas libérrimas. Acaso aquella que alumbra a quien, aún a sabiendas del fracaso, continúa buscando (encontrando), pues es en el caminar donde se halla uno a sí mismo. El camino de Hong Sang-soo se encuentra en la escritura de su guión (magnífico). Igualmente en la reescritura del mismo con la cámara, a través de esos desconcertantes zooms que parecen buscar lo inesperado en el cuadro, o de un plano-secuencia en el interior de una casa que emula los gestos que un pintor haría con su pincel.  

El resultado es una obra tan sorprendente como emocionante a cada paso. Llena de las pequeñas obsesiones de toda una vida, aunque formuladas como nunca. Con unos personajes siempre interesantes, por muy patéticos que sean, y un trabajo acerca de la concepción de los mismos apasionante: en el metraje no varía sólo el protagonista a un nivel de escritura, también de percepción, pues nuestra mirada sobre el mismo vira claramente tras las ligeras variaciones propuestas por el director en el segundo tramo del film. Un poco como ocurre con un Hong Sang-soo al que no miraríamos del mismo modo si, en vez de ejecutar constantes cambios en su carrera, se conformase con repetirse.

8,5

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