Crítica

Al filo del mañana – Doug Liman

posted by Marc Muñoz 29 mayo, 2014 0 comments
El día del Locust

Al filo del manana

Cada vez es más palpable la sinergia entre el mundo de los videojuegos y el del cine. Dos artes hermanas y nacidas bajo un patrón, mayoritariamente, común: la de responder a una voluntad narrativa. Durante los últimos años, con el paulatino crecimiento y asimilación de los videojuegos – el sector del entretenimiento que más dinero mueve- se han visto fortalecidos los lazos entre ambas disciplinas, y aumentadas sus líneas de conexión e interferencias. Hollywood, nunca ajena al negocio y a las tendencias del momento, se ha aliado con esta poderosa industria del entretenimiento. No solo con movimientos empresariales que han dado lugar a campañas de merchandising, adaptaciones cinematográficas, o videojuegos sobre sagas de gran éxito, sino también absorbiendo parte de los mecanismos y el lenguaje del arte más joven para adaptarlos al lenguaje cinematográfico.

Buen ejemplo de lo comentado llega mañana a la cartelera en forma de película. Al filo del mañana se construye como una cinta de acción en un futuro cercano en el que la humanidad corre el peligro de ser borrada de la faz de la tierra con la llegada de una invasión alienígena. En esa tesitura, el comandante William Cage (Tom Cruise), inexperto soldado, jugará un papel clave en el desarrollo de los acontecimientos cuando es enviado al frente y muere allí, pero adquiere a su vez una habilidad con la que queda atrapado en bucle en la decisiva batalla contra los alienígenas, permitiéndole corregir el futuro, y con ello, intentar salvar el destino de la humanidad.

Bajo esta alocada premisa que remite al Atrapado en el tiempo de Harold Ramis pero en un contexto de sci-fi y acción, lo que se articula es un esqueleto narrativo que se asemeja a la estructura clásica de un videojuego, en la que el jugador puede reiniciar la partida las veces que quiera hasta superar la pantalla o el monstruo final, en el caso de la película. Al espectador no se le da un papel activo con la opción de interferir en los acontecimientos, pero sí que a través de la figura del protagonista interpretado por Tom Cruise, y mediante la particular habilidad adquirida al quedar atrapado en bucle, se interpela al sujeto activo capaz de manejar los acontecimientos, y con ellos, la construcción del relato. Un curioso y original ejercicio transmedia y metalingüístico que se articula alrededor de esa característica innata, y hasta el momento exclusiva, del videojuego.

Una peculiaridad del plano narrativo a la que Doug Liman logra sonsacar grandes gotas de comicidad, abordando lo absurdo e inverosímil de la propia naturaleza planteada a través de situaciones y diálogos que subrayan y ridiculizan esa capacidad de la cinta por construir su desarrollo al antojo del protagonista y sus acciones. Hubiera sido fácil caer en cierto tedio con la repetición acentuada, y pese a la espectacularidad de las imágenes de acción y su tono cómico y despreocupado, pero Liman cubre muy bien ese peligro con varios aciertos de montaje, guión y realización que afectan a la manera de ejecutar las elipsis, con lo que consigue seguir el relato desde el último punto en que muere el protagonista, llegando incluso a esos parajes, en lo que se oculta información al espectador, para que éste no sepa si la acción en pantalla es novedosa, o se trata de un hecho ya vivido por la pareja protagonista.

Más allá de la asimilación en el esqueleto narrativo, Al filo del mañana también dispone de un tejido que bebe mucho del terreno de los videojuegos. De hecho, una de las secuencias más recurridas en el metraje, el desembarco en la costa francesa, remite por igual a la versión de Spielberg en Salvar al soldado Ryan, como a la que recrearon para Medal of Honor. Pero quizás son más evidentes las trazas de Gears of War en el diseño de los enemigos y su ecosistema. Aunque para citar un referente más cercano, se aprecia la marca de Titanfall en el diseño de las armaduras robots que utilizan los humanos para defenderse de la invasión. A nivel fílmico, también sobrevuela el Starship Troopers de Paul Verhoeveen.

Al filo del mañana se erige así como un espectáculo volcado en su capacidad de entretenimiento, con destellos de originalidad concentrados en un lenguaje deudor de los videojuegos, y con varios aciertos que distinguen la propuesta por encima de producciones de similar acento. Todo ello apuntalado por acertadas y divertidas notas de humor, que marcan ya desde el primer minuto el tono despreocupado y de divertimento en el que se encaja. Una película en el que la forma absorbe el fondo, y se construye como su principal baluarte.

7


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.