Crítica

Alita: Ángel de combate – Robert Rodriguez

posted by Marc Muñoz 14 febrero, 2019 0 comments
Avatares en Dolby Vision

Alita ángel de combate

Detrás de Alita: Ángel de combate subyace la larga carrera de fondo del director James Cameron por llevar a la gran pantalla el manga homónimo de Yukito Kishiro – ya hubo una versión anime en 1993 de la mano de Hiroshi Fukutomi -.Y pese a que finalmente haya sido Robert Rodriguez el ocupante de la silla de director, es innegable la brújula del director de Titanic en el diseño, la épica reunida y la meticulosidad técnica para empaquetar una experiencia cinematográfica notable.

Una que, sin embargo, no encuentra su mejor acicate en una historia previsible, limitada y carente de originalidad. La misma que conduce Alita, una cyborg que un eminente cirujano encuentra y rehace. Sin embargo, al despertar, su memoria se muestra fatigada en un mundo que no reconoce. Poco a poco, irá descubriendo las corruptelas e injusticias que la configuran, así como su habilidad por el combate con la misión de ayudar a los suyos y completar el rompecabezas de su vida anterior. Tapete narrativo simple sobre el que se construye un filme de acción cyberpunk.

Aunque aquí lo primado y valioso, no es un desarrollo narrativo esquemático, a ratos, incluso tedioso y carente de interés, o tramos inesperados, sino el esmero volcado en la consecución de una experiencia cinematográfica diseñada exclusivamente para la sala de cine. Y no una sala de cine cualquiera. Quien abajo firma tuvo la oportunidad de ver la película en 3D en una sala Dobly Vision de Barcelona, una pantalla gigantesca  con sonido envolvente. Unas especificaciones técnicas que la dupla detrás del proyecto ha tenido en empleada consideración para elevar la experiencia de este tipo de productos en el marco de la sala de cine.

Y volviendo a las propiedades intrínsecas de la obra de Rodriguez, Alita: Ángel de combate se beneficia del detallista y vivo diseño de este universo ciberpunk  en el que convergen retales de Elysium, Rollerball y el videojuego Remember Me. No es baladí la pronunciación de un videojuego a la hora de señalar las referencias que han influido la creación del universo fílmico de esta película. También se aprecian pistas de Titanfall, Devil May Cry, Deus Ex y el recién salido Anthem tanto a la hora de diseñar Iron City o los personajes androides, como también para articular la disposición de la cámaras, y otras usurpaciones del lenguaje del videojuego que quedan asumidas en la interface narrativa de la propuesta.

Alita: ángel de combate se dispone así como un entretenimiento digno y sano para un rango de público amplio, que incluso alcanza esferas de espectáculo fornido y encomiable cuando se visiona en las condiciones en las que sus creadores han apostado para la concepción de su criatura. Sus pegas son la linealidad de su argumento, y esa certeza, característica de la soberbia de Cameron, que los conduce a ese final abierto de cara a explotar la semilla con una saga de largo recorrido,  aunque eso, por mal que le pese al de Avatar, es algo que determinará una taquilla, a priori, dispuesta a celebrar este tipo de llegadas.

En definitiva, una experiencia que aterriza con aras de reconectar con ese público que ha dado la espada a los cines a favor de las plataformas digitales. Un desafío contundente a la pirateria.

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