Crítica

Bernie – Richard Linklater

posted by Marc Muñoz 6 agosto, 2015 0 comments
Paréntesis creativo

Bernie

Tres años antes de pisar la alfombra roja con la película que empujaría su nombre hacia arriba del top of mind de los directores de cine, y dos años antes de la tercera parte de su trilogía alrededor de Celine y Jesse, Antes del anochecer, Richard Linklater entregaba una de sus obras menores en una carrera, que como la de mucho cineastas del mismo reconocimiento, no resulta impoluta. Cuatro años después de su estreno norteamericano, y envalentonados por el éxito internacional de Boyhood, Good Films y La aventura estrenan Bernie en salas españolas.

Un filme que no hay que entenderlo como una obra alimenticia, ya que el director siempre se ha movido por los terrenos poco adinerados del indie, sino como una de esas obras menores, más inmediatas, que compagina entre sus proyectos más ambiciosos como, probablemente, necesario respiro creativo o huida, o simplemente, por mero divertimento.

Basado en una historia real que conmocionó y puso Carthage, un tranquilo pueblo de Tejas, en el mapa estadounidense,  en Bernie, Linklater se aproxima al entorno rural en clave de comedia negra con esta historia de un trabajador de funeraria encantador (Jack Black), querido y admirado por todo el pueblo, y la relación que mantiene con su polo opuesto, una arpía y odiada viuda millonaria (Shirley MacLaine).

Pese a que la historia resulta convencional, así como su desarrollo narrativo, no lo es para nada la forma adoptada por el director de Slacker para contarla. Un cruce vivaz entre los testimonios reales de esta historia, el falso documental y la ficción que más que procurar un aproximación realista de la historia, se descubre, hacia el lado inverso, en un fiel y acertado retrato de la vida rural en esa zona geográfica tan conocida por el autor, así como de los carismáticos aldeanos que la pueblan. Aunque el formato resulta atrevido, el mismo destapa las carencias hacia uno de los lados, el de la ficción, cuando el relato se adentra en describir los dos protagonistas en un molde de cliché – la pareja texana subida en el dólar-, bordeando la parodia, la balanza disminuye en contraposición a la parte de no ficción, despojada de este tono que roza la parodia, que es cuando se da con una imagen más aproximada de la vida, los pensamientos y hábitos de esas tierras.Hay también una falta de conexión empática con el espectador a través de esos actores encarnando a unos personajes que se demuestran insuficientes cuando la réplica, lanzadas por los personajes reales, asoman en forma de entrevistas pocos segundos después.

Esa falta de conexión con los personajes, unido a la poca eficiencia como comedia del dispositivo armado por Linklater , y a un ritmo que languidece a medida que la historia destapa sus dos únicos giros, hace que uno piense en toda la sustancia que los hermanos Coen hubieran sido capaces de extraer del mismo material.

5,5


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