Crítica

Call Me By Your Name – Luca Guadagnino

posted by Mireia Iniesta 3 marzo, 2018 0 comments
La etimología del deseo

Call Me by Your Name poster

En su excepcional Te querré siempre, Rosellini  sitúa a una pareja en crisis en medio de la caótica Nápoles. En un momento dado, el matrimonio es invitado a presenciar el hallazgo de los cuerpos calcinados de otra pareja que murió abrazada bajo la erupción del Vesubio en la Pompeya del 79 DC. Ante semejante visión, Ingrid Bergman se rompe en mil pedazos, intuyendo por un instante cuál puede ser su propio futuro. En Call me by your name , los dos protagonistas de una incipiente y apasionada historia de amor, un chico de 17 años, Elio, y un doctorando de arte antiguo de 24, Oliver, presencian el hallazgo en aguas italianas de una escultura de bronce de un joven efebo de gran tamaño, emergiendo de un mar cristalino, imbuido por el sol. Y si los cuerpos calcinados de Rosellini eran la metáfora de un posible fin, la estatua de Luca Guadagnino, representa la belleza exultante de una historia de amor, cargada de positividad, erotismo y ternura, tan sólida como fugaz.

La película se desarrolla en plena naturaleza, en una lujosa villa italiana, en la que vive una familia italo-americana con un hijo adolescente. Durante el verano, el padre de familia acoge a un alumno suyo de tesis, que como he anunciado acabará por enamorarse de su hijo. Con unos exteriores  dignos de las Bucólicas de Virgilio, que subrayan el carácter idílico de los amores de verano, la historia de amor se va cociendo a fuego lento y de forma clandestina. Las notas, las miradas furtivas durante las comidas familiares, las habitaciones compartidas a oscuras, dos bañadores colgados frente a frente en el baño, haciendo que los objetos se enamoren antes que los personajes. El deseo dilatado hasta el infinito, hasta su explosión apasionada y torpona, hacen que espectadores y espectadoras sientan una identificación dolorosa e instantánea.

Todos los elementos de la película apuntan a la pareja de enamorados, desde los espacios hasta las conversaciones. En una de sus primeras apariciones, Oliver discute con el padre de Elio acerca de la etimología de la palabra albaricoque, después de una larga disertación, concluye diciendo que el significado de albaricoque es precoz, un adjetivo que define a Elio, a su cultura, a sus sentimientos y a la emergencia de su sexualidad. No es baladí que más tarde, Oliver reclame un vaso de zumo de albaricoque detrás del otro, como metáfora de su deseo, o  que aparezcan escenas en las que se recogen albaricoques directamente del árbol, como metáfora del despertar sexual de Elio.

Lejos de otras películas queer recientes y célebres como La vida de Adele o Carol, Call me by your name, no pone el acento en la orientación sexual de los sus protagonistas, ni desde el punto de vista social ni desde el sexual. La homosexualidad es fagocitada por la fuerza del vínculo amoroso.

Sea como fuere es evidente, por el tema y los planteamientos formales, que la película es deudora del mejor Rohmer (La rodilla de claire, Pauline en la playa, La coleccionista), alejándose, eso sí, de la intelectualización del amor romheriano, y abrazando la pureza y la inmediatez del instinto.

8

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