Crítica

Calle Cloverfield 10 – Dan Trachtenberg

posted by Marc Muñoz 17 marzo, 2016 0 comments
Mutaciones inconsistentes

Calle Cloverfield 10 poster

Calle Cloverfield 10 impacta este viernes en las carteleras como toda una anomalía en el peregrinaje promocional de una producción de Hollywood. Proyecto que se ha mantenido oculto bajo la superficie hasta hace solo dos meses cuando irrumpió con un inesperado trailer que ponía sobre su pista, anunciando su cercano estreno, y apuntando a la productora Bad Robots y al dueño de esta, J. J. Abrams, como avaladores.

Una ocultación que obedece al factor sorpresa de la propia trama y a los acontecimientos y giros que ahí se despliegan, con lo que a continuación se intenta respetar al máximo ese halo misterioso, que pese a las extraordinarias medidas tomadas, algunos de sus secretos ya se desvelan en el susodicho trailer.

La película de Trachtenberg arranca a una usanza desmarcada del producto hollywoodiense:  sin diálogos, con una música inquieta, se asiste a la huida al campo de una chica urbana sin entrar en los detalles que la llevan a tomar la decisión de abandonar su hogar – de hecho muy poco se indaga sobre su personaje y su pasado en toda la película. De pronto un accidente de coche precipita el film hacia un nuevo escenario: un búnker debajo de la tierra, lugar creado y aprovisionado por un excéntrico y perturbador personaje (John Goodman), quien asegura haber salvado la vida a la protagonista de un letal ataque químico o nuclear en el exterior. Su dilema vital está servido: ¿deberá creerse el relato de ese extraño o realmente comparte espacio con su secuestrador?

Así se levanta pronto una inmejorable premisa que siembra la duda constante en un juego compartido entre el punto de vista del relato, la chica malherida despertando en una situación desconocida, y un espectador, quien pese a estar en su posición privilegiada respecto a esta, no dispone de suficientes pistas como para determinar lo que ocurre en el exterior.

De este modo el primer tramo de la película propone el más interesante desafío, un juego de incertidumbre a través de la  relación ambivalente entre secuestrada y secuestrador, o por el contrario, entre protegida y figura protectora. Un balanceo entre los dos polos que marca el signo de la película durante la primera parte y crea una tensión bajo la superficie, fruto de una amenaza exterior (real o no) que le sienta perfectamente.

Sin embargo, como producto de masas de nuestro tiempo, la película de Trachtenberg es incapaz de mantenerse en un mismo carril, en un escenario tan reducido y con un trasfondo off – tan off que la amenaza es de carácter oral, no hay signos visibles de su veracidad -, así que no tarda en sumar nuevos escenarios, conflictos, a ganar territorio – abriendo nuevos pasajes y escotillas – hacia un exterior que pierde peso en la encrucijada mental de la protagonista para ganarlo en el plano físico, perdiendo ahí varios fuelles. Lo sugerido se va eclipsando por lo explícito.

En ese deambular constante e inconsistente la película da cierto tumbos genéricos, pasando del suspense intimista, al thriller, para finalmente rendirse a la acción sci-fi. Todo el potencial perturbador, inquietante, desconcertante y sugerente de su entrada se va diluyendo a medida que entra la acción, la cual se torna cada vez más cuestionable y exagerada. Y con esos saltos de género la película absorbe influencias de lo más dispares, incluso incorpora cierta narrativa del videojuego en su esqueleto – especialmente visible en la manera de presentar la última elección de la protagonista.  Aires de La guerra de los mundos, Perdidos, La dimensión desconocida, Alien, Señales, El refugio del miedo o Encadenados sobrevuelan los fotogramas compuestos por Trachtenberg.

Pese a las reticencias, prácticamente obligadas para un producto de las latitudes gestadas, Calle Cloverfield 10 destapa apuntes interesantes. Uno de ellos es la presencia femenina cada vez más acusada en los roles protagonistas. En este caso, la heroína, quien adhiere rasgos de la teniente Ripley. Como el personaje de Sigourney Weaver se distingue por su astucia, por su fortaleza, por su habilidad física, apartándose así del molde de heroína de físico voluptuoso. Mary Elizabeth Winstead representa a la chica corriente capaz de enfrentarse a situaciones límite.

Mucho menos aplauso levanta un actor tan solvente como John Goodman, quien se muestra  sobrepasado y limitado por su físico en la ambivalencia que requiere su personaje. Es dificil creerse a su personaje cuando muestra su lado más siniestro.

Pese a su perversa incontinencia, y su tendencia al mejunje referencial y genérico, Calle Cloverfield 10 se disfruta en la mayor parte de su recorrido, te agarra con lo inesperado de sus brincos y giros, pero no se merece, ni muchos menos, formar parte de las grandes de ninguno de los géneros por los que se mueve.

6,5

 


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.