Crítica

Capitán América – Joe Johnston

posted by Marc Muñoz 6 agosto, 2011 0 comments
No more heroes

Nick Furia, Ojo de halcón, Wonder Woman, Doctor Extraño, Flash. Me pregunto cuál será el próximo en caer en las garras de algún productor hollywoodiense dispuesto a pasarlo por la maquinaria industrial cinematográfica de sacacuartos y “estrechamentes” en que anda convertida el epicentro mundial del cine.

Porque el tirón de adaptar comics a la gran pantalla no es que sea inagotable, sino que está agotado. Al menos a la hora de aportar ideas y esquemas más frescos. Creo que el asunto está al borde de la saturación. Cada vez más sacan filmes más mediocres con el único propósito de seguir engrasando la gran rueda del negocio. Las aportaciones artísticas escasean cada vez más, e incluso ciertos intentos de poner las riendas a autores con personalidad propia no han cosechado los resultados esperados: Ang Lee con Hulk y Kenneth Branagh con Thor. Esta debacle la confirman los últimos estrenos de personajes de viñeta a los que hemos asistido: Thor, Linterna Verde, serían los casos más dramáticos. Y ahora, ya podemos añadir a la lista a Capitán América.

Dirigida por Joe Johnston (El hombre lobo, Jumanji), Capitán América: El primer vengador centra su objetivo en Steve Rogers, un debilucho joven ofuscado en alistarse al ejército para combatir el enemigo nazi en Europa. Tras varias negativas por su frágil salud, le surge la oportunidad de someterse a un experimento especial. Tras éste, su cuerpo se torna perfecto y pronto lidera misiones en las que combatir al mal, naciendo con ello la leyenda popular superhéroe.

Bajo este esquema tan manido en el mundo del cómic: personaje corriente, normalmente débil o marginado, que de un día para el otro se convierte en un superhombre capacitado para impartir la justicia y rendir cuentas con sus piezas del pasado, desfila esta enésima adaptación de un comic Marvel. La película coge cada uno de los arquetipos del cine de superhéroes y los introduce en la historia de este héroe americano, sin aportar ni siquiera una sola idea novedosa que resulte un poco fresca para el espectador. Desde los primeros instantes uno puede construir todo el recorrido de su metraje: el villano a tumbar, la chica que el protagonista se enamora, el personaje aliado que deja ir frases ingeniosas a su paso y en los momentos más peligrosos, el personaje que muere, y su muerte, dota de fuerza al héroe para la consecución de su objetivo. O sea, mapa argumental reconocibles para cualquiera que haya visto un par de filmes hollywoodienses en los últimos años.

En el único campo en el que visiblemente parecen querer aportar un toque de distinción sobre el resto tampoco terminan de acertar con la decisión. La estética retro-futurista inspirada en el universo pulp, y cogiendo el Sky Captain and The world of Tomorrow como referencia, choca a nivel visual durante varios instantes, por culpa de la iluminación y la textura vídeo que ofrece el sistema digital. Una decisión que estéticamente resbala al atraer la película hacía el serial o la Serie B, y que a nivel conceptual cae en la incoherencia cuando hacía los últimos planos de la cinta.

Un look y una puesta en escena que pretenden ser rompedoras pero que en realidad se aparejan a la calidad dimensional de unos personaje planos, que se mueven en una escala de valores muy primaria y que comparten un arco evolutivo muy limitado. Especialmente el protagonista, que interpreta un soso Chris Evans. Nombre más ilustres lo acompañan, pero tampoco son suficientes para darle ese plus a la película: Hugo Weaving, Stanley Tucci, Tomy Lee Jones, Samuel L. Jackson.

Nada nuevo bajo el sol con este Capitán América: El primer vengador. El mundo de los cómics ha dejado frutos valiosos en los últimos años, pero la lectura que trasluce tras el visionado de este filme es que el género está en vías de agotarse a nivel creativo (ahora empiezan con los reboots) Una moda que va a seguir instalada en nuestros cines mientras la máquina siga recaudando. Esperemos que no sea durante mucho tiempo más, o al menos que la tendencia se incline hacía otro campo para explotar, ¿los videojuegos?…mmm, bueno… visto lo visto, quizás mejor que siga todo igual.

3,5

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