Crítica

El acontecimiento – Audrey Diwan

posted by Marc Muñoz 15 marzo, 2022 0 comments
Estigma y dolor

El acontecimiento

En un año de aplastador dominio femenino en la temporada de premios, que podría quedar redondeado con el triunfo de El poder del Perro en los próximos Oscars, satisface comprobar que tales reconocimientos no obedecen a cuestiones de agenda, o a imposiciones de recargo complaciente con las corrientes sociales del momento, sino a la distinción honesta ante el florecimiento de aventajadas nuevas miradas cinematográficas. Es el caso también de Audrey Diwan y su desgarradora El acontecimiento, León de Oro en el último Festival de Venencia.

Sostenida en la novela homónima de Annie Ernaux, Audrey Diwan narra, en sus segunda película como directora, la pesadilla que sacude a Anne, una joven estudiante con un futuro prometedor a quien un inoportuno embarazo lanzará a un abismo de consecuencias imprevisibles. No es casualidad que la historia se sitúe en la Francia – país avanzadilla en conquistas sociales – de 1963 para acentuar el sinsentido de que, aún en tiempo presente, haya estados totalitarios, conservadores y retrógrados que penalicen esta práctica, por lo tanto, impidiendo a la mujer decidir sobre su cuerpo y futuro.  Conocer esa realidad para muchas mujeres en presente continuo abrasa aún más la corteza cerebral cuando se visiona este filme político, que a su vez, es de terror.

La travesía infernal que lleva a su máxima protagonista, interpretada por una estupenda Anamaria Vartolomei, a la incomprensión, el repudio, la soledad provocada por el estigma social y, finalmente, a la propia inseguridad emocional y física, escuece sobre manera en la secuenciación dramática orquestada por Diwan. Su objetivo preliminar de sumergir al espectador en el infierno cotidiano de Anne se desenvuelve con acierto a través de una cámara de seguimiento – y una fotografía cada vez más lúgubre – a la joven desde que el susodicho acontecimiento se instala como una criatura invasiva en su útero. A partir de ahí, su entorno, estudios, sensaciones excitantes propias de la edad, flirteos y sexualidad, se difuminan, para pasar de lleno a la odisea que supone abortar en un marco de ilegalidad. Y lo hace a través de los estadios de un embarazo que va adquiriendo corporeidad dramática, en la medida que, la manifestación o confesión de este, agrieta el terreno social por el que pisa Anne y sus escasas salidas se van cerrando. Esa mancha en los derechos de las mujeres por parte de una sociedad inhabilitada para abordar esas cuestiones en un periodo no tan lejano, y con resonancias trágicas en muchas sociedades de nuestro presente,  es donde la puñalada de Diwan duele con mayor intensidad.

Así, esa visceralidad con la que indaga en los momentos emotivos y físicos redobla la presión en la garganta del espectador. Dejando incluso secuencias imborrables, y encontrando solo comparación con maestros del nudo doble como Michael Haneke en La pianista o el Cristian Mungiu en 4 meses, 3 semanas, 2 días, un filme que comparte temática y esa sensación de angustia, indefensión, asedio y terror que hermana ambas cintas sobre los horrores del aborto cuando el estado y la sanidad lo penalizan.

Ese marcapasos instalado en cierto horror visceral guía los principales tramos de este drama aturdidor; una muestra punitiva de drama social y filme político de una directora que se abre paso desde lo alto.

marco 75

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