Crítica

El camí més llarg per tornar a casa – Sergi Pérez

posted by Marc Muñoz 4 junio, 2015 0 comments
Travesía en aflicción

El camino más largo para volver a casa

El camí més llarg per tornar a casa (El camino más largo para volver a casa) supone el estreno en el mundo del largometraje de Sergi Pérez, realizador barcelonés formado en el ESCAC  con experiencia en el mundo del corto y detrás de varios videoclips para la banda Manel. Proyecto financiado a través de Verkami, y con la producción de No hay banda y el Niu d’Indi, con el que Pérez da un salto de calidad y proclama atención en el panorama patrio.

La película arranca una mañana en la que Joel, encuentra al perro de su mujer, Elvis, deshidratado y moribundo en la ducha de su casa. Un desencadenante madrugador que empujará a Joel a salir de su apartamento en contra de su voluntad, la que pasa por seguir enclaustrado en su propio hogar. A partir de ahí asistimos a un via crucis por la Barcelona actual en la que Joel se queda atrapado en el exterior, desesperado por dar con esas llaves que le permitan volver a su refugio en soledad.

Un viaje en el que se destapan los sentimientos que agujeran el estomago de este personaje central vagando desolado por las calles de Barcelona. Un recorrido que actúa a su vez de descubrimiento, a ratos autodestructivo, a instantes catártico – el papel que desempeña el perro -, y por último de autoexploración, con el que consigue recomponerse del profundo dolor que aflige al personaje y que Pérez es capaz de traspasar al espectador de una forma ejemplar.

Un estilo sobrio, sin subrayados, seco, sin ningún tipo de ornamentos que suavicen el trance del duelo por el que pasa su protagonista. Una aproximación realista – la única música es el techno asfixiante diegético que escucha Joel en su coche- apoyada por un fantástico trabajo actoral, especialmente Borja Espinosa, al que la cámara no descuida ni un segundo en su aflicción a través de las calles de la ciudad condal.

Hay ecos del Jaime Rosales de Las horas del día, en un estilo semi-documental que prescinde del aparato estético para así empujar al espectador hacia los mismos sentimientos crudos con los que lidia el centro de su relato. Un relato que acomete la trayectoria inversa de El ángel exterminador, y que descubre un talento al que tener en  consideración de inmediato.

marco 75

 


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