Crítica

El camino: una película de Breaking Bad – Vince Gilligan

posted by Omar Little 16 octubre, 2019 0 comments
El camino final de Jesse

Han pasado seis años desde el demoledor final de uno de los tótems de la tercera edad de oro de la televisión. A diferencia de otros grandes seriales que convivían con Breaking Bad, su período de duelo y de vacío quedó aplacado con la irrupción de un spin off que transformaba, con brillantez, el adrenalítico drama criminal de la masa original en un dramedy cainita, una transición lustrosa que marcaba pronto diferencias con los spin off (palabra que denota de per se cierta alarma) para convertirse rápidamente en un imprescindible de la década presente. Sin embargo, para los desdentados seguidores de la semilla originaria, a quien el estribillo de “Baby Blue” les seguían resonando en la azotea, les quedaba una molesta piedra en el zapato de la que zafarse…conocer el qué fue de Jesse Pinkman.

Y ahí es donde entra en juego esta película spin off lanzada por Netflix el pasado viernes. El camino: una película de Breaking Bad toma su punto de arranque ahí donde la serie dejó en abierto la suerte de Jesse Pinkman (Aaron Paul), con la huida enloquecida del personaje mientras Walter White padecía en tan simbólico lugar. Así, la película de Breaking Bad centra su atención en la fuga del personaje, una escapada de la ley, sí, pero también de su pasado, en un intento por superar y sacarse de encima sus remordimientos y fantasmas. Porque no hace falta recordar el valor moral de este personaje que durante tantas temporadas actuó como contrapunto bondadoso de las fechorías y la actitud demente de su socio Walter White, especialmente en el momento en que este mutó en Heisenberg, Ese rol de brújula moral queda señalado con el encuentro con sus coleguillas de porros y mandos, ese Skinny Pete  y Badger que lo acogen entre la admiración y el respeto, y que le prestan todo tipo de apoyo para que prosiga con su escapada. De hecho, se vuelve a hacer hincapié en la bondad del carácter mediante el encuentro con ese conductor de grúas que está dispuesto a deshacerse del coche del perseguido sin cobrarle, porque es un buen chico.

Aunque parte del metraje se centra en la dificultad de Jesse por salirse del dolor que incubó como captor y cocinero de meta al servicio del grupo del tio Jack . De hecho, la película se amolda a una estructura que salta entre la línea del presente y unos flashbacks principalmente utilizados para narrar esos días en cautiverio, y la relación que desarrolló con el psicópata Todd. Dejando también un pequeño resquicio a otros instantes memorables del personaje, ligados a lo ya visto en la serie madre. La imbricación de esos flashback con la temporalidad del presente resultan loables, especialmente en la forma en que se ejecutan las transiciones de una línea a otra. De hecho, la película, dirigida por el propio Vince Gilligan, reproduce varias de las señas visuales que auparon su producto seriéfilo por encima de la media, pero sin el mismo acierto, o como mínimo, sin el mismo efecto refrescante en las retinas como el provocado años atrás.

Su principal deficiencia, estableciendo de este modo una ligera desconexión de calidad con la madre del asunto, es la ausencia de un tablero narrativo excitante, junto al limitado arco de evolución del personaje en estas dos horas. Así, el film encadena algunas secuencias de admirable tensión y buen pulso narrativo, pero quedándose en momentos aislados, porque a fin de cuentas su recorrido narrativo es algo renqueante, como el de una huida ya transitada – el protagonista que debe finiquitar un par de temas pendientes antes de desaparecer y empezar de cero en otro lugar con la ayuda de Ed, a quien interpreta el recientemente fallecido Robert Foster. Pero no se consigue dar con una trama que ponga en apuros el marcapasos, o uno giros electrizantes que deformen el rictus facial del espectador.

El camino queda así como un valioso reencuentro con un universo que tantas pulsaciones alteró, que contentará al friki interior con un número considerable de easter eggs, y que, en definitiva, sirve para dar un cierre digno a un personaje como Jesse Pinkman (prácticamente el co-protagonista de la serie). Sin embargo, como película independiente de la serie (para esos que la pillen en la plataforma desinformados), presenta pocos atributos, y no, no nos engañemos, de haber sido un capítulo (epílogo de la quinta temporada) no hubiera figurado en los puestos altos del ranking de los mejores, ni mucho menos vaya. Camino apreciable y entretenido, pero dibujado con un pulso narrativo no tan feroz y excitante como la serie, con lo que el valor emocional de esta se queda en valores más contenidos.

6

 


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