Crítica

El oficial y el espía – Roman Polanski

posted by Marc Muñoz 2 enero, 2020 0 comments
Expiación de autor

A sus 86 años, el director Roman Polanski forma parte de ese reducto de cineastas que persisten ante las nuevas tendencias, corrientes, demandas y miradas. Sin bien es verdad que en ese grupúsculo de octogenarios que ponen en aprietos a las aseguradoras el único que hace cine en Hollywood es Clint Eastwood (quien justo acaba de estrenar película), también lo es que la estirpe se amplia en otros rincones con directores como Woody Allen, Jean-Luc Godard y Andrei Konchalovski, todos ellos haciendo el cine que les viene en gana.

Algo que sería impensable si Polanski no hubiera dejado su residencia en 10050 Cielo Drive – la misma que visita Tarantino en su reescritura de uno de los episodios más trágicos de la vida del autor polaco –  perseguido por causas judiciales que enturbian su admirable carrera como cineasta. Son precisamente esas sombras de culpabilidad que arrastra desde su partida de los Estados Unidos, y su pertinente desaire con la justicia norteamericana, las que infiltra en el texto de su nueva obra, El oficial y el espía.

Encarrillada en el drama histórico, el director de Repulsión resigue los vericuetos dramáticos del Caso Dreyfuss, el oficial judío que fue acusado de espiar para los alemanes y enviado a una isla solitaria para cumplir cadena perpetua. Este hecho histórico que conmocionó y agitó a la sociedad francesa de principios del pasado siglo se acopla sobre los esquemas del cine de espías, el de intriga y el cine histórico mediante el punto de vista del coronel Georges Picquart (interpretado por Jean Dujardin), oficial clave en la condena de Dreyfuss, pero también en destapar la red de mentiras, engaños y corrupción de los altos estamentos militares y políticos de su época. Además de los reflejos personales que vuelca Polanski en el texto como expresión liberadora – como un intento por autoexculparse- de esa condena moral que arrastra desde la acusación de violación a una menor, su película recupera temáticas ya presentes en buena parte de su filmografía: el falso culpable, la intriga y el thriller que emergen bajo quiebros inesperados y esa conflicto que ciñe a un protagonista enfrentado a un antagonista de entidad institucional, en un entorno hostil.

Todo ese material es acogido por un clasicismo de otra era que solo un grande como el autor de Chinatown es capaz de recuperar para la gran pantalla. Porque El oficial y el espía transpira ese quehacer de un cine añejo, en extinción, pero de acumulado interés en su sabio equilibrio entre fondo y forma. Un continente eficaz y cumplidor, siempre al servicio del libreto que Polanski adapta a partir del “J’accuse de Robert Harris.

Así, El oficial y el espía se percibe como una notable cinta de intriga y drama histórico. Un riguroso y capacitado filme que despunta por ese corte clásico que, con los pocos elementos cinematográficos a su alance, agarra al espectador con la solvencia de una narración sin fisuras. La mejor de su autor desde El escritor.

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