Crítica

El pasado – Asghar Farhadi

posted by Alberto Varet Pascual 15 abril, 2014 2 Comments
Inteligencia ante las limitaciones

El_pasado

El iraní Asghar Farhadi regresa, tras el éxito de Nader y Simin, una separación, con El pasado, un film levantado, igualmente, alrededor del divorcio pero que, lamentablemente, no exhibe tanta pegada en su translúcida puesta en escena como lo hacía aquella.

No estamos, sin embargo, ante un título despreciable o sin personalidad. De hecho, la presencia del director se hace palpable desde el inicio, donde se narra, con calculado sosiego, una anécdota, a priori, intrascendente. El autor pretende ahí acumular capas de información sin ser sentido. El problema es que, en esta oportunidad, sí se le ve el gesto, y el resultado es una notable falta de magnetismo y de poesía dentro de unas secuencias cimentadas sobre unos diálogos y unas interpretaciones (en especial la del niño mal criado) de mecanismo transparente.

La consecuencia es la frialdad del conjunto, que puede provocar el escepticismo de un público que, no obstante, debe tener un mínimo de paciencia ya que, cuando menos se lo espere, será recompensado con gratas sorpresas. Porque esta cinta de tintes costumbristas, empieza a mutar con otras manifestaciones cinematográficas hacia el primer tercio de metraje (el drama adolescente y el familiar) para, más tarde, incorporar ciertos elementos de suspense que acaban derivando en un hipnótico y asombroso whodunnit. Todo ello de forma natural; como si los géneros tirasen de la trama hacia sí mismos al igual que las responsabilidades hacen con los protagonistas.

La inesperada intriga encuentra sus puntos de inflexión en algunos personajes secundarios que funcionan a modo de guardianes de las llaves del misterio. Su rol encaja perfectamente dentro de una tensión calmada, tan extraña como fascinante. Especialmente el de la hija mayor, cuya mirada parece buscar, desesperadamente, la realidad que los adultos no quieren ver. Lástima que al guión se le noten aquí las intenciones (la tercera revelación de la chiquilla es demasiado obvia), amén de adolecer de determinados tics propios de un cine humanista de tercera.

Y es que El pasado tiene muy claro que es un trabajo social y, como tal, está muy pendiente de colocar su lupa sobre la Francia multirracial (desgraciadamente dulcificada), el drama familiar, la eutanasia o el aborto. Asuntos, todos, que apelan a la conciencia, que es justo lo que se han dejado por el camino los protagonistas.

Unas interesantes ideas que entran, en ocasiones, impuestas desde fuera. Esta tendencia a hacer de la imagen una mera ilustración del texto, muy propia de este tipo de obras, rebaja aquí la calidad de la producción, pero que no molesta en demasía porque la cámara de Farhadi, siempre curiosa, palia estos errores (y la ausencia de intensidad general) al recoger, muy inteligentemente, los estímulos de los empleos propios del extrarradio, el palpitar de un París que no existe en las postales o la emoción de una conclusión humanista contra pronóstico.

No es El pasado una gran película, pues no es capaz de alcanzar, en ningún momento de su metraje, ni la complejidad ni la sutileza esperada, mas sí es una cinta mejor que la media, sugerente, sensible y atrevida. Sobre todo en una sociedad tan cínica como en la que vivimos.

6,5


2 Comments

Pobrecito Hablador 16 abril, 2014 at 08:44

Puede que a tí te pase dices tú de la película: que no seas un gran crítico, pues no eres capaz de alcanzar en ningún momento de tus párrafos ni la complejidad ni la sutileza esperada. Por eso estás en esta web.

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Alberto Varet Pascual 16 abril, 2014 at 09:57

Gracias por el comentario, Pobrecito Hablador. Estoy de acuerdo en que no soy un gran crítico, pero a mí, y no es porque trabaje aquí, esta web me parece que ofrece cosas muy sugestivas.
Un saludo.

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