Crítica

El porvenir – Mia Hansen-Løve

posted by Alberto Varet Pascual 21 septiembre, 2016 1 Comment
Una pequeña decepción

El Porvenir

Mia Hansen-Løve es por derecho propio una de las voces femeninas imprescindibles en el panorama del cine contemporáneo. Su carrera, corta pero segura (como su edad), demuestra conocimiento de causa y la perfecta asimilación de unas fuentes ante las que nunca se acompleja. Sin embargo, su nueva película adolece de algo que no padecían sus anteriores cintas: la sombra del referente se ha revelado demasiado alargada en esta ocasión.

Así es. El estilo natural propio de la responsable de Un amour de jeunesse, que tanto le debe a Eric Rohmer, es servido esta vez en crudo, y ahí, lejos del mestizaje de sus anteriores trabajos, le da a uno la sensación de estar, no ante una copia de lo hecho por el maestro, pero sí frente al ejercicio de un buen alumno.

Puede que suene algo exagerado, y no quisiera el que esto escribe, pues la mirada de la directora es incuestionablemente personal, claramente femenina, pero recordemos, en este sentido, el papel importantísimo de la mujer en el cine de un autor que adoraba estar rodeado por féminas y quizás podamos entender la permanente sensación de déjà vu que desprende la película.

No es que El porvenir suponga un paso atrás en la carrera de Hansen-Løve, mas se antoja difícil negar que bastante se ha evaporado respecto a lo conquistado en Edén, aquel film construido sobre un asombroso cruce entre música y referencias Nouvelle y post-Nouvelle Vague. Allí también estaba Rohmer, sí, pero igualmente Truffaut, Garrel y Eustache en una complejísima aleación que se las apañaba para abrazar una particular musicalidad según cimentaba un potente discurso que bebía del pasado, la memoria, el presente y el futuro. Que discutía el papel de la mujer en sociedad, pero más aún el del hombre desde el punto de vista femenino. Que podía ser un ejercicio de amor fraternal y de exorcismo personal. Que dejaba palpitar la emoción de los recuerdos y la necesidad de encontrar nuevas metas para abrazar una felicidad siempre en fuga…

Frente a toda esa maquinaria en imágenes, la simplicidad de El porvenir supone una pequeña decepción. A lo mejor la autora ha pretendido despojarse de equipaje para hacer una obra leve y dulce en apariencia, mas compleja en el fondo, como la vida misma. Un film Rohmer, en resumidas cuentas. Sin embargo, cabe preguntarse si, acaso, no le ha salido una creación más débil de lo esperado, si ese proceso de depuración no se ha llevado por delante mucho peso discursivo y si no ha mirado en demasía de reojo el trabajo del responsable de La rodilla de Clara cuando su narración boqueaba. Al menos eso señalan los desplazamientos de la ciudad al campo, los diálogos entre una madura Isabelle Huppert y su joven ex-alumno y el montaje tan directo de la cinta. La insuficiencia dramática y narrativa de tanta escena banal quizás sea la más fiable prueba de que la depuración formal no ha tenido tanto que ver con el dictado de un corazón como con la falta de imaginación.

Uno esperaba la hondura emocional y la madurez artística de la Sofía Coppola de Somewhere. El porvenir está muy lejos de aquello, lo que no quita para apreciar la habilidad de la directora a la hora de captar algún que otro instante de emocionante verdad, su magnífica dirección de actores y su inteligencia en la elaboración de un montaje resultón que acaba funcionando muy bien por acumulación.

6,5


1 Comment

Marc Muñoz 23 septiembre, 2016 at 11:17

Coincido con tu crítica. El porvenir resulta algo decepcionante respecto a su carrera, y viniendo de la inmensa Edén, cuya complejidad has sintetizado tan bien en apenas cuatro líneas. Para nada es una mala película, pero Hansen-love nos tiene mal acostumbrados a bordear cumbres más altas.

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