Crítica

El sueño de Ellis – James Gray

posted by Marc Muñoz 26 junio, 2014 0 comments
Sueños rotos
El sueno de Ellis

Con perdonable retraso llega mañana a los cines El sueño de Ellis (The Inmigrant), quinta película del siempre estimulante director James Gray. Para esta ocasión, el de La otra cara del crimen decide embarcar su relato hacía el Nueva York de 1920, lugar de peregrinación para miles de europeos en busca de un futuro más alentador, atraídos por los cantos de sirena del sueño americano. En este contexto, la película sigue las andanzas de Ewa, una inmigrante polaca que emigra a Nueva York junto a su hermana. Sin embargo el sueño se tuerce en el instante en que su hermana enferma de tuberculosis es retenida en la isla de Ellis, mientras que Ewa es salvada en el último segundo de la deportación por obra del caballero Bruno, un tipo del que desconfía pese a sus gestos hacia ella. Esa desconfianza se muestra fundamentada cuando descubre que Bruno es en realidad un proxeneta, mundo al que la propia Ewa acabara abocada.

Pese a lo que pueda sobrentenderse con estas líneas de sus sinopsis, la película de Gray no se enmarca plenamente en el drama de época, sino que se lanza más sobre un triángulo amoroso ambiguo, en el que los papeles del héroe (antihéroe), el villano y la princesa quedan difusos, hasta el punto, de que en ciertos tramos, parecen intercambiables. No en el caso de una princesa que se mantiene recelosa en su nueva situación de acogida en el burdel de Bruno, pero sí en el de los dos contrincantes – Bruno y su primo, el mago- que luchan por ganarse un hueco en el corazón de ésta.

Pese a este triángulo rotor que alimentan con mayor o menos acierto Marion Cotillard, Joaquim Phoenix, y Jeremy Renner, la película se ve por momentos extraviada por la inconsistencia de un guión que tira en exceso de la cuerda dramática, dando canje a situaciones un poco rocambolescas y excesivas – todo el rol que juega la familia neoyorquina de ella, o la visita inesperada del mago a la casa de ellos, que termina de la peor de las maneras. Faltándole también ese plus de temperatura que contagie al resto del metraje.

Aunque la lectura más llevadera que le resta a uno tras el visionado del último esfuerzo de Gray es su deconstrucción del sueño americano, ese bascular entre los sueños aspiracionales y la cruda realidad de cuando te enfrentas a su momento de realización. En ese punto, la película encaja bien en su tono, y desarrolla con atino esa idea que sobrevuela todo el metraje, de los sueños truncados en el epicentro de la tierra prometida.

Volviendo a su estilo, Gray imprime esa mezcla meritoria entre el clasicismo de un Elia Kazan de América, América, o del Serio Leone de Érase una vez en América, con apuntes contemporáneos que recuerdan su posición destacada (al menos desde el punto de vista de la crítica) en la industria norteamericana.

El sueño de Ellis se desarrolla como un viaje al reverso del sueño americano, más ambiguo y complejo de lo que presume su sinopsis, y con cierto deje onírico y sórdido en su composición. Es una película de época inusual, propia de un director de la valentía y el empuje de Gray, aunque el resultado no termine de estar entre lo más celebrado de su filmografía.

6,5


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.