Crítica

God Help the Girl – Stuart Murdoch

posted by Paloma Méndez Pérez 21 agosto, 2014 0 comments
500 días de verano en Glasgow
God Help The Girl poster

Hace unos diez años que Stuart Murdoch, frontman de Belle & Sebastian, empezó a considerar la idea de rodar una película. Interesado por los videoclips que el grupo rodaba para sus canciones y con un disco ya compuesto que no casaba completamente con el estilo de la banda escocesa, decidió dar el paso de rodar su primer musical.

Dirigido y escrito por el propio Stuart Murdoch, se estrenó en el pasado Sundance consiguiendo el Premio Especial del Jurado al mejor reparto. Los principales intérpretes son Emily Browning (Eve) en el papel protagonista, acompañada por Olly Alexander (James, Grandes Esperanzas), Hannah Murray (Cassie, Juego de Tronos) y Pierre Boulanger (Anton, El Señor Ibrahim y las flores del Corán, aunque cualquier recuerdo del chico de aquella película os resultará imposible de relacionar con el hombre que aparece en God Help the Girl). Todos cantan aunque con mayor o menor fortuna. Inexplicable es que quieran pasar a Pierre Boulanger por alemán. Parece que no le hubieran escuchado hablar.

La historia se sitúa en Glasgow, cuna de Belle & Sebastian y gran foco de creación de música independiente y sus bares, parques y estaciones son el escenario de la película. Una especie de visión amable, alegre y algo más naif, por lo menos en la forma, de la que vimos hace 18 años en el Edimburgo de Trainspotting. Se nos están reformando estos escoceses.

En el fondo mucho problema existencial, mucha soledad postadolescente y muchas dudas sobre el modo de vida y las consecuencias de nuestras decisiones. En resumen mucho miedo a hacerse adulto. La historia tiene como protagonista a Eve, a la que vemos escaparse de un centro de tratamiento al comienzo de la película, para ir de garito en garito escuchando grupos a cada cual más indie y más pop-alternativo. A la media hora ya conocemos al chico ganador, al chico perdedor y sabemos que Eve sufre anorexia.

No es una película que exalte la lírica de matarse de hambre, de hecho las conversaciones con la psicóloga son de lo más crítico, grave y a la vez consecuente que vemos en pantalla. Escuchamos hasta una canción que se llama “I Know I have to Eat”. No es una película sobre jóvenes adultos con problemas alimenticios, es una historia de crecimiento y madurez en la que durante un verano vemos morder el polvo y levantar cabeza a una joven compositora con mucho talento. Eso es precisamente lo que conmueve en este musical. No es una historia de chico quiere a chica con el Universo en contra. Es la película sobre cómo alguien llamado a despuntar, y a componer canciones que hagan llorar, encuentra su camino, no hacia el éxito, pero al menos hasta saber que eso es precisamente lo que va a hacer, componer hasta que triunfe. Y por eso no solo los fanáticos de Belle & Sebastian apreciarán el filme, si no cualquiera con gusto por la música y por las buenas historias.

Lo único que le faltaba al hipsterismo europeo era una película como esta, con ese estilo visual sacado de los 60 y con esos personajes que recuerdan tanto a los queridos Tenenbaums. Hay vida más allá de 500 días juntos.

8


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