Crítica

Good Time – Joshua y Benny Safdie

posted by Marc Muñoz 15 enero, 2018 0 comments
Cul-de-sac en las malas calles

Good Time

El talento de los hermanos Safdie está a una película de ser, parcial o totalmente, fagocitado por Hollywood. Se supone que parte de la culpa la tendrá su última película, un Good Time que ha quintuplicado su visibilidad desde el momento que la pudieron presentar, recibiendo todo tipo de méritos, en el último Festival de Cannes.

Pero no es precisamente su carrera el fruto de una noche de inspiración. Estos curtidos y experimentados cineastas de Nueva York acumulan cinco obras desde los márgenes de la industria, cincelando un estilo definido por su curiosidad por los ambientes sórdidos de su ciudad natal, así como por los “outsiders” que los frecuentan, y por el riguroso detalle de plasmarlos en pantalla mediante una aproximación vérité, no muy alejada de la huella de algunos cineastas del free cinema ni posteriores relevistas en la parcela del indie norteamericano.

En su última tentativa llevan ese pulso rabioso y realista que los caracteriza a sus cotas más altas  mediante la odisea desesperada de un criminal de poca monta que tras cometer un atraco junto a su hermano, y ser este atrapado por la polícia, deberá reunir el dinero necesario para sacar a su consanguíneo de la custodia policial. Esta sencilla premisa arroja a los hermanos Safdie a articular un crudo, brutal y bárbaro relato criminal en los arrabales del Nueva York gentrificado. Un tour furibundo y demoledor por las calles más salvajes y oscuras de Queens y Long Island, a muchas paradas de metro de ese Hell’s Kitchen inmortalizado por Scorsese en sus “Malas Calles” , otrora zona de maleantes y ahora convertido en zona de semi-lujo.

Y esa es sin duda la notoria primera característica que atrapará al espectador en esta escapatoria condenada que centra los latidos del personaje que interpreta Robert Pattinson. El detallismo riguroso con el que se capturan los ambientes  del Nueva York olvidado y maldito reluce veracidad y autenticidad por cada uno de sus poros. Mediante una fotografia realista y erizante de su habitual Sean Price Williams, capturando las luces y sombras, los reflejos, y los colores vivos de las calles sin tránsito de turistas de la ciudad del Hudson, unas interpretaciones soberbias (se habla mucho del esfuerzo del de Cosmopolis, pero le siguen pegados, Benny Safdie en el papel del hermano con deficiencia mental, el habitual en su cine, Buddy Duress, en el rol de un colgado que se cruza por equivocación en su camino, o la actriz Jennifer Jason Leigh), y el atino del guion por los detalles más vivos y los diálogos más  electrizantes.

Ayuda a esa huella hiperrealista el abanico de referencias que los hermanos Safdie confiesan arrastrar en su ADN como cineastas (SO Film #44). El documental Lock-Up: The Prisoners of Rikers Island como documento clave para retratar los durísimos ambientes carcelarios , la serie Cops, el cine de Lumet y Ferrara para equilibrar las texturas sucias de la película, Jo qué noche! como inspiración para el diseño de la trama y el ritmo febril de esta, así como el punto de vista y la ciudad de la costa este como ente antagonista, aunque sin duda lo que más prevalece al acercamiento puro y crudo a esos ambientes es la propia experiencia de los hermanos en barrios conflictivos de Queens, una realidad propia que se palpa en el acurado y certero dibujo.

Aunque sus atmósferas vivas y palpables no son la única arma arrojadiza de la película, hay aciertos en la realización que perduran en las retinas una vez bajada la cortinilla. Esos dos planos finales son de los que escuecen las retinas: el último plano de Robert Pattinson señalando esa suerte echada desde casi el primer plano y que combate por inercia, pese a saber que, por su naturaleza social, está abocado al lodazal de la amargura. O aún más demoledora la que describe el destino del otro hermano, ya en tiempo extra, cuando participa en ese juego que de forma inocente destapa las circunstancias que han llevado a ese par de hermanos a tomar las decisiones erróneas que han tomado. Una secuencia sublime que se alza de inmediato entre lo más primoroso del curso.

Donde transita en su mayor parte esta brillante cinta de cine negro frenética y apabullante, una historia cargada de veracidad sobre unas malas calles que siguen presentes en Nueva York, aunque a muchas millas de las que fueron retratadas y visitadas en los 70. Solo los hermanos Safdie se atreven a adentrarse en estas y explorarlas con un pulso y brutalidad incuestionable. Good Time es el techo de un estilo que no pierde el componente más cinematográfico pese a su cuidado enfoque realista.

marco 75


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