Crítica

It’s all about love – Thomas Vinterberg

posted by Marc Muñoz 28 junio, 2011 0 comments
Muere sobre NY

Ni el hecho de contar con dos de los actores más talentosos de sus respectivas generaciones: Joaquin Phoenix y Sean Penn, facilitó que It’s all about love pudiese llegar a estrenarse en las salas en nuestro país, mientras que allí dónde pudo verse tampoco despertaría una respuesta demasiado fogosa. Ahora, gracias a iniciativas como Filmin, por fin hemos podido visionar ese semi-culto filme de Thomas Vinterberg.

Tras recibir apabullantes elogios con Celebración (Festen), la película con la que llevó al terreno práctico los postulados Dogma 95 (desarrollados conjuntamente con los directores Lars Von Trier, Kristian Levring y Soren Kragh-Jacobsen), Vinterberg entró en una especie de crisis de indecisión, temeroso de no cumplir las expectativas creadas a su entorno, y las dudas de aceptar algunas ofertas procedentes de Hollywood. La realidad fue que cinco años después de su primera incursión en el Dogma, su director renunció al movimiento con It’s all about love, un filme con estrellas hollywoodienses, y que hace hincapié en maquillaje, vestuario, efectos especiales, alteraciones en espacio y tiempo, música, y todos esos elementos de los que el Dogma quería prescindir.

La historia del filme que nos atañe se posa sobre John (Joaquin Phoenix) y Elena (Claire Danes), un matrimonio en proceso de divorcio. Sin embargo cuando John llega a Nueva York para firmar los últimos flecos de la separación se encuentra con una Elena (estrella del patinaje sobre hielo) distinta, asustada y en peligro, que le pedirá su ayuda. Todo el relato se enmarca en un futuro próximo, pero extrañamente desfigurado: la ley de la gravedad ha desparecido en Uganda, nieva en pleno julio, y los cadáveres se amontonan por las calles de la ciudad por culpa de una extraña enfermedad relacionada con el amor, y ante la total indiferencia de los viandantes.

Inscrito en el thriller en clave de ciencia ficción con gotas de romance, la película de Vinterberg navega por terrenos elevados, y otros no tanto, desde donde pierde la perspectiva de lo que realmente pretende contar. Los momentos álgidos pasan precisamente cuando el espectador se enfrenta a las claves de ese futuro que a simple vista se mantiene inalterado respecto nuestro presente, pero que en el fondo subyace una panorama agrietado, en el que la deshumanización, la perseverancia del bien individual sobre del colectivo, o la jerarquía enfermiza que se otorga a lo material y al éxito profesional muestran, de un modo más próximo y alegórico de lo que podría parecer en 2003, los síntomas de nuestros tiempos.

It’s all about love copa toda la atención mientras desciframos a cuentagotas lo que esconde ese futuro distópico, y la inquietante trama que aflige a Elena y por la que John se ve involucrado. El director de Celebración logra momentos espeluznantes, de cierta angustia y temor, cuando potencia el murmuro inquieto de que algo turbio se esconde detrás de Elena y su inseparable séquito de managers, asistentes y lacayos. Parajes en los que toma de referencia al Polanski de la Semilla del diablo, no sólo en el dibujo de los personajes que pueblan esos ambientes cargados, sino también en la construcción de espacios claustrofóbicos y amenazantes. Un homenaje explícito cuando el protagonista se desmaya al descubrir la naturaleza del asunto que los aflige y cae tumbado justo delante de los edificios Dakota, mientras una extraña mujer mayor y su hijo (¿el propio hijo de Rosemary?) pasan delante de él mostrando indiferencia y desconsideración.

Terrenos elevados que dan pie poco a poco a terrenos más planos donde la cinta pierde fuelle, y que coinciden en el momento que el conflicto de la historia es desvelado, a partir de allí Vinterberg se centra en la persecución que atormenta la pareja y en su historia de amor. Una vez conocemos el secreto que rotaba el eje de la historia, el interés decae y la obra transita en raíles más convencionales. Una percepción que no se consigue alterar con la algo incompresnible historia del hermano de John, interpretado por un Sean Penn casi testimonial.

It’s all about love queda como una obra extraña y singular dentro de la carrera de Vinterberg. Pese a las diferencias estilísticas, y sus inquietudes distintas, It’s all about love es el Código 46 del danés. Un thriller futurista que quedará como un interesante y curioso oasis en la carrera de este director, que luego nos encandilaba a ratos con Dead Wendy, nos aburriría con la comedia Cuando un hombre vuelve a casa, y nos volvería a golpear satisfactoriamente con el recomendable drama social Submarino, su última obra hasta la fecha.
7

Ver en Filmin


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