Crítica

La Deuda – John Madden

posted by Marc Muñoz 9 septiembre, 2011 0 comments
Deudas sin rastro

Han pasado ya trece años desde que la comedia romántica Shakespeare in Love levantará otro capítulo negro en la historia de los Oscar al alzarse con la estatuilla a la mejor película. Desde entonces, su director John Madden, ha ido encadenando una serie de fracasos de crítica y público,  y de trabajos ignorados, hasta llegar a la película que hoy nos ocupa.

En La deuda se reúne con un reparto de consistencia, con Helen Mirren, Tom Wilkinson, Jessica Chastain y Sam Worthington como cabezas más visibles, para trasladar de nuevo a la gran pantalla un filme israelí de 2007 conocido como The Debt. El argumento sigue intacto: a mediados de los 60’s, tres espías del Mossad son enviados a la convulsa Berlín con la misión de secuestrar a un malvado criminal nazi, conocido como “El carnicero de Birkenau”. Lo que allí sucede marcará el resto de sus vidas, incluso 30 años después, cuando los fantasmas vuelvan a asomar.

Bajo este esqueleto narrativo, Madden edifica un thriller efectivo, sin estridencias, y con algunas secuencias de genuina tensión. No obstante, hacía el último tercio, la cosa deriva hacía unas proposiciones que pretenden dotar al filme de mayor calado dramático, y con ello, precisamente el ritmo desfallece.

Es curioso, y termina por no encajar del todo, el esquema narrativo que ha utilizado el director de La mandolina del capitán Corelli para dividir la pieza fílmica en dos fragmentos claramente diferenciados. Por un lado, está la línea argumental ligada al Berlín de 1965. Mientras que por otro lado, existe un acción más actual, en la que se presenta a los mismos protagonistas treinta años después de aquellos acontecimientos que los marcaron, y cómo todo ese suceso sigue estrujando algunas cuestiones morales.

En lugar de un previsible montaje en paralelo con las dos líneas temporales y yuxtaponiendo los personajes en ambas épocas, Madden opta por diferenciar  los saltos temporales, y centra así todo el grueso de la acción en la misión berlinesca que coincide con el nudo de la película. Esto lleva por ejemplo, a contemplar algunos clímax anticipatorios. Como es la larga secuencia en que secuestran al médico nazi, o ese crudo forcejeo entre la agente y el criminal nazi. Dos secuencias brillantemente ejecutadas y que mantienen en un listón alto buena parte del desarrollo de la película. Como complemento, el cocinero de esta obra opta por aliñar la trama principal con unas  gotas justas de amor, celos y pasión a través del triángulo que conforman los tres agentes del Mossad atrincherados en ese piso franco de la capital alemana.

Al adelantar toda la acción en el nudo del metraje, su desenlace pierde algo de fuelle, comparativamente sale descompensado por mucho que éste esté protagonizado por actores más contrastados como la británica Helen Mirren y el siempre eficiente Tom Wilkinson.  Una caída que se emprende cuando la acción se aleja y se encapricha en intentar conferir mayor profundidad a la cinta mediante el planteamiento de cuestiones morales (culpa, redención y perdón) que afligen a sus protagonistas.

Significativo de esta alicaída resulta el bochorno final que provoca la secuencia en la que una septenaria Helen Mirren se vuelve a calzar el traje espía de élite para enfrentarse a su presa nazi, que en ese momento ronda los 90 años.

La Deuda es el clásico artefacto manufacturado con oficio, empeño y precisión, que deja gratificantes momentos de tensión, acción y drama, pero que se ve adolecido por un enfoque narrativo no del todo ajustado. Es un trhiller al que cuesta buscarle fisuras, pero también logros incuestionables.


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