Crítica

La favorita – Yorgos Lanthimos

posted by Marc Muñoz 17 enero, 2019 0 comments
Cortejo real

La favorita

El griego Yorgos Lanthimos ha completado un ciclo en los margenes con una proyección internacional y una adhesión de público inusual, dada la radicalidad de sus propuestas. Sin embargo, su último proyecto, La favorita, supone el acercamiento más decidido al cine de género y al envase comercial, hasta el punto que puede ver compensada la nueva orientación con un cierto reconocimiento por Hollywood en las próximas nominaciones a los Oscar.

Paradójicamente, el sello provocativo, punitivo y desafiante de Lanthimos había entrado en un cierto bucle en sus dos últimos filmes. Dos películas (Langosta y El sacrificio de un ciervo sagrado) que, a juicio de quien escribe, resultaban repudiables, no solo en su voluntad premeditadamente narcicista de volar las convenciones y, de paso, dárselas de cineasta rompedor y genial, sino por el farragoso ritmo que conllevaba verle incidir en las mismas decisiones y recursos para obtener esa estampa de autor con ínfulas.

Por suerte, en La favorita reduce ese pulso irreverente y extravagante para adaptarse al marco de un filme de época atípico, sin por eso, renunciar del todo a ese estilo que termina por imprimir extrañeza al conjunto. Pero sí que se observa al de Canino algo más domesticado y comedido para llevar a buen puerto este relato de intrigas palaciegas en la corte real inglesa del S.XVII, donde una debilitada reina Ana cede las riendas de gobierno a Lady Marborough, duquesa y mujer de confianza de la monarca. Sin embargo, la llegada de una aristócrata relegada a sirvienta establece un intenso triángulo de poder (y sexual) entre las tres mujeres.

Sobre este tapete narrativo se dibuja un apasionante, delirante y entretenido itinerario por las alcobas y salones de este palacio real trufado de celos, avaricia, ambiciones, correctivos y un amalgama de estrategias maquiavélicas que harían palidecer a Frank Underwood. Mediante una puesta en escena exquisita, a la altura de las producciones de época británicas más cuidadas (aunque el mayor reflejo parece estar en el Barry Lindon de Stanley Kubrick), Lanthimos recurre al absurdo y al humor negro para trasladarnos a aquel período histórico bajo un punto de vista y una tonalidad insólitos (podríamos sumar la injustamente infravalorada Tristram Shandy de Michael Winterbottom, aunque el acercamiento conceptual es distinto). Aunque el mayor apoyo lo encuentra en la labor inconmensurable desplegada por un trío de actrices en estado de gracia (librando otra batalla, esta extracinematográfica, para ver quién acumula mayores loas). Tanto Rachel Weisz, Emma Stone como Olivia Colman, inmersas en un vaivén de aprecio y desprecio hacia sus personajes a lo largo de toda la cinta buscan su minuto en la próxima gala de los Oscar.

Aunque, a priori, lo más agradecido, conociendo el estilo desmedido y pronunciado de su autor, es ver su capacidad para retraerlo, y albergarlo en un segundo plano (las ópticas con ojo de pez, los encuadres, y ciertos segmentos surrealistas ponen la marca de agua Lanthimos a la obra), dando así preferencia a un relato que mantiene el interés y su capacidad de entretenimiento durante todo su recorrido, y sin altibajos.

La favorita se dispone así como un ingenioso, atrevido y divertido estudio sobre las pulsiones humanas y su despliegue en aras del acceso al poder. Un triunvirato que recurre al sexo y a otras artimañas retorcidas para subir en el escalón social y político o salvaguardar sus lazos de poder en un período retratado de forma peculiar, sorprendente y fascinante, por un autor que ha sabido reducir su acusada (y gustada) presencia. En definitiva, un artilugio notable de un cine de época capturado como pocas veces se ha visto en una pantalla de cine.

7

 


Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.