Crítica

Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio – Steven Spielberg

posted by Marc Muñoz 27 octubre, 2011 0 comments
Las aventuras del animado Tintín

Puede que Steven Spielberg sea el único director en vida capaz de tocar todas las notas y salir con la cabeza bien erguida. Sería una pérdida de tiempo empezar a enumerar aquí las acertadas incursiones en las que se ha metido desde principios de los 70’s, que abarcan territorios tan dispares como el drama bélico, el thriller político, la ciencia-ficción seria, la familiar, el terror, la comedia, y por supuesto, el cine de aventuras y acción.

Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio no supondrá en si misma un nuevo género conquistado para la carrera de Spielberg, porque en su esencia es un filme de aventuras puro y duro, pero con una extrema facilidad para el disfrute sin límite. Pero sí que la forma escogida para trasladar el mítico personaje de Hergé al cine supone un nuevo logro que merece estamparse  en su dilatada trayectoria. El director de Tiburón vuelve a demostrar que es un todoterreno imparable ante cualquier terreno u obstáculo que se le plante por delante.

Esta vez los retos eran dos, ambos mayúsculos. Por un lado afrontar su primera experiencia con el cine de animación, mediante una técnica que combina el 3D con el motion capture y que deja a los actores en simples instrumentos para el acabado final, mucho más humano de lo que cabria pensar en un inicio.

Y por otro, más dificultoso si cabe, era la de abordar uno de las historietas de comic más populares de todos los tiempos, y no dejar a su fanático credo ultrajado.

Lo primero no hay duda que lo ha asolido. Abrazando la técnica que popularizó Robert Zemeckis y que tan malos resultados le dio en Polar Express, aquí acoge un nuevo aire al desligar a los actores de sus personajes. En todo momento se observa a los personajes de las viñetas de Hergé cobrando vida propia, y nunca a los actores que supuestamente están detrás dándoles forma y a los que resulta imposible de identificar (Jamie Bell, Andy Serkis, Daniel Craig, Edgar Wright y Simon Pegg en los papeles de Tintín, Capitán Haddock, Ivan Shakarine, y los gemelos DuPont)

En el segundo punto surgirá algo más de discrepancia. La adaptación de Spielberg se aleja un tanto del espíritu original del comic para dotar de dinamismo a una apasionante historia de aventuras, que en muchos instantes  endulza los recovecos de la nostalgia alojados en la mente de muchos remitiendo a títulos emblemáticos dirigidos por el mismo director y con Harrison Ford en el papel de héroe.

Y aún añadiría un tercer punto igual de meritorio. Por primera vez las gafas 3D no son un incordio, Spielberg adapta la tridimensionalidad  a la historia como nadie lo ha hecho hasta ahora. Aprovechando el espacio, los momentos oportunos, y la espectacularidad que pueda ofrecer el formato. Hasta la fecha el mejor planteamiento y uso del 3D que este servidor ha podido ver en el cine.

El secreto del unicornio

Seguro que el acérrimo Tintinófilo encontrará lagunas, incorrecciones y saltos (en definitiva libertades) en este libreto firmado por dos de los chicos más en forma del humor británico (Edgar Wright y Joe Cornish) con la ayuda de Steven Moffat (Showrunner de Sherlock). Su historia parte de  “El secreto del Unicornio”, “El tesoro de Rackman el Rojo” y en menor medida “El cangrejo de las pinzas de oro” para enlazarlas y combinarlas en este argumento en el que Tintin y su inseparable Milú recorren medio mundo para hallar el Unicornio, un barco hundido donde la leyenda cuenta que se esconde una inmensa fortuna.

Esquema suficiente para levantar este enorme navío de cine de aventuras familiar, en el que sumerge al espectador a una aventura emocionante de 100 minutos y sin lugar para treguas. Es tal su obsesión por el frenesí rítmico, que Spielberg no deja espacio ni para los titubeos emocionales ni para las distracciones amorosas, hasta el extremo de que sólo aparece un testimonial personaje femenino a lo largo de todo el metraje (en ese sentido Spielberg es totalmente fiel a la cuota de género de los comics de Hergé)

La medida del empeño y el cariño vertido en el filme (traducido en mimo y goce para el espectador) empieza en el mismo instante que los laboriosos y mágicos títulos de crédito abren el filme. Y alcanza sus niveles máximos con la secuencia de persecución en el Norte de África, desde hoy mismo, con derecho de permanecer en los anales de las secuencias de acción inolvidables.

No hay prácticamente nada que objetar a la factura y el diseño que presenta el trabajo del director de Hook. Nada entorpece el apasionante viaje desde que éste despega en el minuto 1. Incluso el inseparable John Williams cambiando de registro por uno menos distinguible, le sienta perfecto a la cinta.

La sensación general que te embriaga con  Las Aventuras de Tintin es la de estar reviviendo el esplendor del cine palomitero de los 80’s, con el que tanto se enseñó este director para que fuera tomado en valía, pero a la vez, mediante un rejuvenecimiento formal gracias a las nuevas técnicas usadas. La adaptación de Tintín va a suponer la conciliación familiar entre padres e hijos con una película que a los primeros les devolverá las sensaciones que experimentaron con filmes que años atrás marcaron su infancia, y que para los segundos supondrá una experiencia que recordarán con emoción incluso pasada su infancia.

Todo esto conlleva hablar no sólo del resurgimiento más digno posible del Blockbuster (tan añorado durante este verano), sino del filme que marcará estas navidades la taquilla y las comidas cinéfilas. Mientas muchos se forran las manos, y otros humedecen su parpados, Peter Jackson ya prepara dirigir la secuela de una saga, que si cuenta con esta calidad y el nivel del personal involucrado se mantiene, se prevé longeva, y bien que uno se alegra.


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