Crítica

Luke & Brie are on a first date – Chad Hartigan

posted by Marc Muñoz 30 octubre, 2012 0 comments
Bocados de realidad en primera instancia

Luke & Brie are on a first date

Poco a poco por estos lares, y gracias al empeño ejercido por CineBinario y Cameo, van llegando algunas de las obras más significativas del movimiento Mumblecore. Precisamente la idea motor que mueve la colección Young American Filmmakers es la de rellenar el gran vacío que existe en nuestro país con respecto a la última oleada de cine indie surgido del país de Starbucks.

En Luke & Brie are on a first date, su director, Chad Hartigan, debuta en el largometraje ciñendo esta historia de una primera cita entre Luke y Brie en los preceptos del Mumblecore. Hartigan se apodera del espíritu del cine indie para levantar este fresco sobre las fases de una cita (inspirada parcialmente por una vivida por él), y sobre la interacción habitual que se establece entre un chico y una chica en los primeros compases de la misma.

Su director aboca al espectador a asistir in situ a esta primera toma de contacto entre Luke y Brie casi a tiempo real. En ella somos testigos del coqueteo, las incertidumbres, las humillaciones, la anticipación, los momentos de ansiedad, los embarazosos, los chispazos de estimulación, e incluso la semilla de algo más profundo, que pueden surgir ante este tipo de situaciones.

Y ya en los primeros segundos consigue la complicidad del espectador hacía la pareja protagonista mediante el uso de unos diálogos naturales, unas situaciones vividas, y una representación realista que destaca por su austeridad. En ese sentido, la historia y la naturaleza de lo contado encajan a la perfección con los principios del Mumblecore, al desplegarse un continente carente de suplementos: dos localizaciones, rodado con dos cámaras digitales, diálogos improvisados, fotografía realista, sonido ambiente (incluso a veces deficiente), actores no profesionales, y todo ese componente colaborativo que define las películas de estos jóvenes directores agrupados bajo el mismo paraguas.

Los puntos de conexión entre el filme de Hartigan y este colectivo del  indie norteamericano no terminan ahí, porque también irrumpen algunas constantes temáticas propias de las obras de este movimiento. Tanto en el personaje de Luke, como en el de Brie, se disipa una desorientación vital ante un presente gris, ante unas perspectivas poco halagüeñas, aquí acentuadas con las constantes comparaciones a las que Brie (en un doble juego muy femenino) infringe a Luke comparándolo con un ex compañero (del que se deja entrever que hubo algo más) convertido en un triunfador guionista y licenciado por una prestigiosa universidad. Esa apatía generacional, esa deriva existencial de jóvenes que se acercan a la treintena con pocas medallas en su curriculum, es algo que reviste con insistencia los fotogramas de esta generación, y que aquí cubre muy bien los flecos narrativos de la película. En este mismo sentido, resulta brillante, por lo revelador del discurso y de su subtexto, la dilatada secuencia de la pareja charlando en unos columpios mientras se dan un respiro del ajetreo de la fiesta.

Se ha llegado a decir de esta cinta que es un Antes del amanecer pero ubicada en Los Angeles, comparación más ajustada de lo que parece, dado el estatus referencial y admirado que ha adquirido el director Richard Linklater, con su predilección por el diálogo, para esta generación.

Luke & Brie are on a first date  propone vivir sin filtros los momentos que rodean una primera cita, y lo hace segregando emoción, frescura, naturalidad, viveza y proximidad por cada uno de sus poros.

7

Luke & Brie are on a first date está editada en DVD, junto a Goliath de los hermanos Zellner, por CineBinario y comercializada por la firma Cameo 

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