Crítica

Marte (The Martian) – Ridley Scott

posted by Marc Muñoz 14 octubre, 2015 0 comments
Odisea marciana

Marte poster

La ciencia-ficción vive un filón importante en Hollywood. El éxito de Gravity, Interstellar, Prometheus ha favorecido un nuevo estallido del relato interespecial. A este grupo se le une este viernes Marte (The Martian), un nuevo logro en el campo, que además trae consigo una grata noticia, la vuelta del mejor Ridley Scott.

El director de Thelma y Louise se interesa aquí por la historia de una misión a Marte que se ve sorprendida por una terrible tormenta de arena que obliga a la tripulación a despegar con el infortunio de dejar atrás a uno de sus tripulantes tras darlo por muerto. Sin embargo no se tarda en saber, que en realidad, el astronauta Mark Watney, interpretado por un Matt Damon en el mejor papel de su carrera, sigue en vida, y que deberá hacer todo lo posible para sobrevivir – entre muchas empresas imposibles cultivar patatas con sus propias heces  – hasta la llegada de ayuda por parte de la NASA.

Mediante esta historia de supervivencia de esfuerzo titánico, pero planteamiento casi minimalista hasta la entrada de los otros actores involucrados en el rescate, Scott logra construir un portentoso y ejemplar artefacto de cine de entretenimiento hollywoodiense, de una ciencia-ficción guiada por las emociones humanas y los instintos más que por las aventuras especiales estruendosas, grandilocuentes o metafísicas.

Ni la carga metafísica y existencial de Interstellar, ni la épica técnica de Gravity marcan el ritmo de esta producción, sino más bien cierta cotidianeidad familiar elevada gracias a un realismo que impide que salgan voces críticas como le ocurrió a Cuarón con su film. Porque sin ser ni mucho menos un experto en la materia, el metraje de la película transpira un trabajo de documentación y asesoramiento de la NASA y otras agencias especiales meticuloso, expuesto de manera natural, pero que subraya la gran base científica, y el esmero, con el que se detalla todo el entorno que permite el avance dramático de los acontecimientos, así como las pericias que lleva a cabo todos los agentes movilizados para salvar la vida del protagonista.

Meritorio resulta captar la atención e ir progresando la tensión con un solo náufrago abandonado en un único escenario, el planeta rojo, pero es que además Scott acierta, elevando el ritmo, cuando suma nuevas tramas y actores al relato. Todas las fricciones, discrepancias y dificultades por parte de los altos, medios y bajos cargos de la NASA para gestionar la crisis de la manera más adecuada, y ya hacia el tramo final, la reaparición del equipo de Watney en su viaje interespacial, más que desacelerar la trayectoria, la complementan dotando de mayor impulso todo el conjunto.

También se agradece la ausencia de ese prototípico vínculo afectivo/familiar (normalmente desenvuelto por la familia) que busca enternecer la mirada del espectador sobre ese personaje atravesando una situación límite, pero que normalmente provoca el efecto contrario. O todas esas temáticas de superación o dignidad moral que tanto gustan a las producciones hollywoodienses gruesas y que aquí se logra prácticamente esquivar hasta los casi inevitables planos finales y ese epílogo inecesario.

Marte es un vehículo de entretenimiento puro diseñado por la mejor ingeniera hollywoodiense. Tiene un despegue inmejorable, y logra mantener una buena velocidad durante gran parte de su trayectoria. Un viaje intenso, emocionante y vibrante que además supone la vuelta de un piloto que la cinefilia necesitaba recuperar.  

marco 75


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