Crítica

Outbound (Periferic) – Bodgan George Apetri

posted by Marc Muñoz 21 mayo, 2011 0 comments
Dramas en la periferia europea

Rumania, como país satélite comunista de la URSS, empezó a resurgir de la oscuridad del régimen de Ceaucescu a partir del 1989. Con ello, una generación de artistas se despedazaba de las ataduras de la censura que hasta ahora habían limitado su arte.

Sin embargo no fue hasta el festival de Cannes de 2005 cuando el cine rumano captó la atención hacía un país que hasta el momento había demostrado una cinematografía débil e inapreciable. Una Certain Regard para La muerte del señor Lazarescu de Cristi Puiu, y la Palma de oro para 4 meses, 3 semanas, 2 días de Christian Mungiu, se convertían en los puntales de lo que se ha denominado el “Nuevo cine rumano”, y que ha puesto al país del Este bajo la atenta mirada de la crítica y los jurados.

Una corriente en la que se adscribe Outbund (Periferic) la primera película de Bodgan George Apetri. El debut de este ex abogado incurre en la mayoría de señas utilizadas para agrupar esta generación de directores rumanos renacidos tras la caída del régimen comunista, por mucho que ellos mismos, se empeñen en salirse de la etiqueta.

Pero es indudable que la opera prima de Apetri comparte ese mismo realismo pseudo documental, unos personajes que se mueve en lo cotidiano, una trama que transcurren en un breve período de tiempo (en este caso un solo día), el ámbito geográfico es Rumania, y la visión de ésta como una región gris, amarga y desolada.

Outbound (Periferic en su nombre internacional) erige su trama a partir de una historia de Christian Mungiu pasado por el filtro y la experiencia de George Apteri; Matilda consigue un permiso de 24h de la prisión donde cumple condena para asistir al funeral de su madre. Sin embargo, su objetivo es escaparse del país, y dejar atados todos los cabos sueltos de su pasado antes de hacerlo.

A través de todo este día, el espectador asiste indefenso a una crónica de desesperación y esperanza con esta mujer de fuerte carácter que se enfrenta a su pasado turbulento. Con un estilo directo y carnal nos sumergimos en el desesperado viaje de esta mujer marcada, que no sólo intenta salirse del agujero, sino que además intenta conciliar los cabos familiares, profesionales y sentimentales que lo han llevado hasta esa situación, y de los cuales sólo obtiene decepción y sufrimiento.

Un contundente drama social apoyado, como en 4 meses, 3 semanas, y 2 días, en un personaje femenino de fuerte presencia. Del cual el relato no se separa ni un instante, y con el cual, y mediante esa cámara en mano retratándola desde su espalda, descubrimos la tragedia que se cierne sobre ella, dentro de un territorio cuyo horizonte no parece dejar mucho espacio para el alivio o la esperanza.

En ese sentido, resulta enmarcable el trabajo de Ana Ularu cargándose a las espaldas toda la trama con el rol de la golpeada Matilda.

En ese empeño de llevar al espectador hacía una caída en vacío por la trágica historia de Matilda, juega un papel relevante el excelente trabajo de fotografía, que impregna la película de tonos y texturas sofocantes, amargas y de pesadumbre, a la vez, que cuida detalles como esa luz cegadora en las primeras horas que Matilda abandona la oscuridad de su celda, o los diferentes estadios del día que pasa su protagonista, y que la cámara recoge.

Uno de los posible argumentos utilizados para los detractores de este filme, puede ser el exceso de giros dramáticos que pueblan el guión, y que arrastran a la historia a puntos de partida improbables, o incluso inverosímiles, sin embargo a su favor, añadiría que la forma de presentarlos resulta tan real, clamorosa, y aplastante que en ningún momento la verosimilitud del relato parece estar en entredicho, y que solo falta observar con mayor detalle la crónica de sucesos diarios que pueblas las páginas de los diarios, para entender que estos dramas humanos escalonados pueden darse, convirtiéndose en causa de muchos movimientos migratorios.

Outbound lleva cosechando números premios internacionales por los festivales que lo acogen, y levantado gratas sensaciones a su paso. Lamentablemente en España es muy improbable que este tour descarnado por los dramas de los vecinos del este llegué a las salas, a no ser que iniciativas como Filmin se hagan con él, o que el emergente nuevo cine rumano sea motivo de una retrospectiva. Habrá que permanecer atentos.

 


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