Crítica

Pulp: A film about life, death & supermarkets – Florian Habicht

posted by Marc Muñoz 18 agosto, 2014 0 comments
¿A film about what?

Pulp life death & supermarket

La génesis del documental de Florian Habicht se encuentra en la voluntad de recoger con la cámara el último concierto que la banda Pulp ofreció en su ciudad natal, Sheffield, dentro de la gira de reunifación del 2012 que los llevó a pisar de nuevo los escenarios de medio mundo. Bajo ese pretexto, el realizador combina las imágenes de las horas previas del concierto, y las del propio concierto, con un retrato de la gente de Sheffield, así como intervenciones, en forma de reflexiones, de los diferentes componentes el grupo, especialmente de su carismático líder Jarvis Cocker.

Y es en su retrato costumbrista de la gente que habita esa ciudad inglesa donde el filme encuentra su metraje más preciado. Es indudable la predisposición y el buen ojo de Habicht para hallar personajes carismáticos entre los compradores del supermercado en el que trabajó brevemente un Cocker adolescente, en los quioscos colindantes o incluso en las zonas residenciales. Es tal su emoción ante los hallazgos, y la fuerza escénica, entre entrañable y cómica, que desprenden esos personajes de la calle, que muchas veces hace perder de vista el hilo del relato a su director. Más ensimismado en el mero retrato que en la construcción de un relato.

Algo que también se aprecia en los fragmentos con los miembros de la banda. Más allá de las ocurrencias verbales de Jarvis Cocker, Habichht no es capaz de formar una verdadera mirada a las diferentes personalidades de la banda. Capta reflexiones interesantes sobre la banda, su música, su legado, sobre la vida, la muerte y las etapas de Pulp, pero tras el visionado a uno le permanece una imagen diluida y liviana de lo que es la banda por dentro, sus bambalinas permanecen prácticamente inexploradas.

En el tercer plano, el del concierto grabado (subgénero del documental musical) se nota la suma admiración que le profesa a la banda subida en el escenario, y especialmente, una falta de planificación y recursos para una obra abordada con apenas seis semanas de antelación. Habicht vuelca mucho empeño, ilusión y respeto, pero no recoge la misma intensidad en el material filmado.

Si como declaró en el screening neoyorquino una de sus conclusiones con el documental fue que en Sheffield se respira un aire creativo genuino y especial, capaz de aflorar talentos de la talla de los protagonistas de las imágenes, o los Arctic Monkeys, Human League, Joe Cocker o Moloko, su trabajo no recoge esa sensación, ni apenas intenta plantear la idea. Es más una pieza que recoge retazos de la banda, algunos conocidos, otro ocultos, y que captura una galería de personajes notoria, pero le falta un hilo conductor más definido que sirva de samblaje de las diferentes partes del relato, una ejecución técnica más depurada y haber gozado de mayor tiempo de preparación. Nimiedades para el fan de la banda de Jarvis Cocker, quien seguramente vibrará con las imágenes con la misma vigorosidad con la que Habicht pensó que las filmaba.

5,5


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