Crítica

Queridos camaradas – Andréi Konchalovski

posted by Marc Muñoz 5 julio, 2021 0 comments
Patria madre

Queridos Camaradas poster

Con la caída del muro y la desintegración de la UR.SS, Andréi Konchalovski (Moscú, 1937) emprendió el camino de regreso a su tierra natal tras una breve e irregular estancia en Hollywood. Cineasta, por lo general, de trayectoria sugerente. Una consistencia que parece decidido a mantener a sus 83 años. Habiendo sido víctima de la censura soviética, el cineasta ruso pasa ahora cuentas con el régimen comunista con su notable último esfuerzo.

Queridos camaradas recupera para la pantalla grande un vergonzoso y fatídico episodio enterrado por la maquinaria comunista: En junio de 1962, en la ciudad de Novocherkassk, las tropas rusas, con el apoyo del KGB, entran en la ciudad para aplastar una manifestación de obreros desarmados que protestaban por sus condiciones laborales en el marco de una huelga general inédita en la URSS. El resultado fueron 26 vidas sesgadas y 87 heridos.

Konchalovski se ve ahora con el ímpetu para recuperar ese episodio en este laborioso drama histórico cuya indagación dramática de esos hechos se lleva a cabo a través de los ojos de Lyudmila (Yuliya Vysotskaya), una entregada miembro del comité local del partido comunista que amonesta cualquier tipo de disidencia. Sin embargo, esa visión tan firme e innegociable entra en crisis cuando su hija se ve envuelta en la huelga y la posterior y fatídica manifestación. A partir de ese instante, su instinto maternal choca con sus creencias e ideales políticos. Y es ahí donde el director de Siberiada desarrolla el conflicto de su obra. El mismo que sirve para desplegar una dimensionalidad profunda al personaje; con sus acusadas contradicciones, y asperezas empáticas, propias de una madre recta y terca que se ve superada y arrastrada por la terrible situación familiar y el nuevo marco de significado que derriba sus creencias y pone en entredicho las legitimaciones políticas que siempre ha apoyado. De hecho, la otra gran baza dramática de la película es todo el recorrido como madre coraje que emprende la protagonista, luchando y viéndoselas con el aparato político, militar y burocrático del sistema que defendía sin reservas antes del sanguinario episodio.

Relato correspondido por un soberbio empaque visual: un blanco y negro prístino, una sobriedad formal que huye de los efectismos y la hermosura inane, pero que incorpora una elegancia y reminiscencias de un cine en extinción que ayuda al cinéfilo a sumergirse en la historia y los trances vividos por sus personajes.

Queridos camaradas se corona así como un drama histórico de notable recorrido. Sobrio, elegante, lírico por momentos, y sin hacer uso de artimañas argumentales ni estéticas. El óptimo quehacer cinematográfico de quien lo ha atesorado en la mayor parte de su carrera como cineasta y que se obstina a dejar de hacer uso de este como demuestra su más que estimable último trabajo.

7

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