Crítica

Reality – Matteo Garrone

posted by Marc Muñoz 7 noviembre, 2012 0 comments
Trash society

Reality Matteo Garrone

Cualquiera que encienda el televisor y navegue por la interminable oferta de canales de la TDT, comprobará cómo la telerealidad sigue ocupando un puesto destacado en las parrillas televisivas pese a la distancia recorrida desde el primer impacto provocado por Gran Hermano. Los programas híbridos y las vueltas de tuerca a la gallina de los huevos de oro de Endemol siguen en la agenda catódica, e inspirando los timelines, de miles de jóvenes, y no tan jóvenes. Un fenómeno en boga durante estos días con las audiencias destacables de programas como Alaska y Mario, Gandia Shore o ¿Quién quiere casarse con mi hijo?

En este escenario, Matteo Garrone levanta Reality, su nueva película tras sumergirse en el submundo de la Camorra que describió con detalle Roberto Saviano en su bestseller Gamorra. Sin dejar Nápoles, ni la pobreza colindante, el director vuelve a poner el dedo sobre la llaga sobre parte de la sociedad italiana con  esta divertida y disparatada sátira sobre la telebasura.

Luciano (interpretado por el homicida convicto Aniello Arena) es un humilde pescadero napolitano que se gana un dinero extra con pequeños timos. Un día su familia le convence para que se presente al casting de la nueva edición de Gran Hermano, a partir de ahí Luciano se obsesiona con su entrada al programa hasta el punto de ver alterada su percepción sobre la realidad.

Partiendo de esta base argumental, y con la obsesión enfermiza que padece su protagonista como principal pilar, Garrone ahonda en los realities y sus dañinas consecuencias sacando a relucir todo lo perverso, ridículo y radioactivo implícito en este tipo de formato televisivo, pero especialmente lúcido y audaz se muestra al desnudar el modo en que éstos afectan a los que se encuentran al otro lado de la caja tonta, el espectador adormecido anheloso de entrar en otras realidades, alejadas de su propia, en este caso humilde, carente de motivaciones y anodina.

Así pues, esta sátira cargada de imágenes y secuencias envenenadas, es en realidad una crítica a la sociedad de nuestros días. Porque debajo de esta comedia burlesca y delirante en realidad subyace la incapacidad de un colectivo para facturar valores nobles, su apego al éxito inmediato y sin esfuerzo y la adoración de la telebasura y sus mitos de postín como una nueva religión.

Un entramado más complejo de lo que parece en un primer visionado, que Garrone logra sujetar desde su primer minuto gracias a una forma inteligente, encajando la historia de Luciano en los cauces de la comedia satírica de reminiscencias italianas sin abandonar el costumbrismo realista. De hecho Fellini y su personal universo son la principal fuente inspirativa para dibujar los personajes extravagantes, que rozan en muchos momentos la parodia,  así como para trazar los ambientes grotescos, lúgubres, y terriblemente pobres, horteras y kitsch por los que se mueven sus objetos de estudio.

De este modo Reality debería ser entendida como una fábula moderna ( la banda sonora compuesta por Alexandre Desplat juega un papel importante para conseguir ese tono) sobre el influjo de los realities en un segmento importante de las sociedades occidentales, poblada de personajes estrafalarios pero con su punto de humanidad, aliñada con dosis de humor que navegan entre lo absurdo y lo patético, y con un claro caldo de cultivo crítico que se respira con más insistencia de lo que a priori puedan indicar sus imágenes,  dejando por el camino  más restos de bilis de los inicialmente previstos, y con la tragedia como único destino…la deriva moral y mental de un Luciano que encarna la realidad italiana, y por ende, la nuestra.

7

 

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