Crítica

Sicario – Denis Villeneuve

posted by Marc Muñoz 8 octubre, 2015 0 comments
Dramas fronterizos

Sicario Cartel

El director Denis Villeneuve se ha ganado un puesto de honor en la nómina de los directores más cotizados del Hollywood actual, con una progresión de velocidad vertiginosa. Tras anunciar su candidatura internacional con Incendies, el canadiense ha encadenado un proyecto tras otro con relativo éxito hasta una coronación que le aguarda con el estreno de la secuela de Blade Runner.

Antes del sonado proyecto, Villeneuve vuelve a dar muestras de su pulso cinematográfico en la notable Sicario. Thriller fronterizo entre Arizona y Ciudad Juárez en el que se recorre la sangrienta huella con la que el narcotráfico de los carteles mejicanos golpea la zona, así como la respuesta contundente ofrecida por los representantes de la ley en ambos lados.

A través de un escuadrón de élite formado por miembros del FBI, los Rangers y la DEA, la película sumerge al espectador en el irrespirable submundo (en el lado estadounidense) y estado del terror (el lado mexicano) con el que los narcos han inundado de cadáveres el territorio en el que campan sin control.

Aunque el relato adquiere el punto de vista femenino de Kate Macer (Emily Blunt), una pura, ingenua y entregada agente que decide incorporarse a este equipo de élite con las mejores intenciones para darse cuenta de lo corrompido que está su bando, y de lo poco que difieren los métodos utilizados en ambos polos. Una cuestión centralizada en el ambiguo y misterioso personaje que encarna Benicio del Toro, el sicario al que alude el título del film, y que recoge toda esa brutalidad descarnada que puebla la mayoría de fotogramas de la película.

Una vez más Villeneuve se vuelve de lo más resolutivo y admirable en el dibujo de los ambientes sombríos y asfixiantes, los desfigurados por la sombra narco. Volviendo a demostrar su pericia técnica, su habilidad en la puesta en escena, y cómo trasladar toda su dominada técnica en una tensión que golpea al espectador para dejarlo tendido en su butaca – aunque el noqueo no es tan rotundo si uno está al corriente de la prensa o de  documentales más potentes e incisivos que se han atrevido a poner el pie en ese territorio prohibido, véase Narco Cultura o Cartel Land.

Aunque es innegable que el film cuenta con dos secuencias que están en lo más alto del cine de acción y thriller del año, y de los últimos. Esa con la que arranca la película, y el extenso y fantasmal incursión de las patrullas norteamericana en territorio narco en Ciudad de Juárez para secuestrar a un conocido capo. Secuencias en la que el ritmo respiratorio es alterado, y en buena parte, gracias a la amenazante partitura del genial Jóhann Jóhannsson, a quien le debería caer una nominación a los Oscar por la misma.

Sin embargo, como ocurría en Prisioners , todo ese trabajo deslumbrante en la fotografía, la realización, la dirección de actores y la banda sonora queda atenuado por una historia desequilibrada, en ocasiones confusa, en ocasiones poco sólida en cuanto a las intenciones de los personajes y los motivos por seguir en esa lucha sangrienta – difícil de entender que Macer siga en el grupo como novata cuando se muestra crítica con sus métodos e intenciones. En definitiva un continente que no corresponde al mismo nivel que su contenido.

De atinar esos guiones, y los arcos de sus personajes, Villeneuve será capaz de entregar obras mucho más redondas, como ya hizo con Enemy.

7


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