Crítica

Star Trek: En la oscuridad – J. J. Abrams

posted by Alberto Varet Pascual 4 julio, 2013 0 comments
Entre la sensibilidad del cine 80’s y el post 11/S

Star Trek en la oscuridad

El norteamericano J.J. Abrams regresa al mundo de Star Trek para darle continuación al reboot que él mismo dirigió en 2009. El resultado es una apabullante película de ciencia ficción de argumento manido pero de elaboración brillante, con capacidad para pasar por encima de los lugares comunes del guión y conseguir atrapar al espectador de principio a fin.

Porque si hay un autor en el cine comercial contemporáneo que sepa qué es lo que pide la audiencia, ése es el creador de Lost, quien insiste aquí en rejuvenecer la saga siendo fiel al viejo espíritu. De este modo, Star Trek: En la oscuridad es una obra de acción 100% siglo XXI (con mucha post-producción digital y grandes dosis de desenfreno) que, sin embargo, nunca pierde de vista el original (en esta ocasión, muy especialmente, La ira de Kahn, título mayor de la serie). Un equilibrio que será aplaudido tanto por neófitos como por fans.

Y es que la consigna de Abrams parece clara: no aburrir. Para ello se postula a favor de la representación de situaciones apuradas que terminan funcionando en su acumulación y cuyo interés nunca decae. El director se maneja con brío en el ritmo y el fluir de la narración. Controla bien los tempos, dejando a cada instante (de calma o de tensión) ser, y, aparte, cuenta con una gran partitura de Michael Giacchino con la que obtiene unas composiciones audiovisuales emocionantes.

Porque una cinta comercial de aventuras no puede ser un fardo, debe pensar el cineasta neoyorquino, quien se coloca en la otra punta de ese mainstream tan afectado por la trascendencia de El Caballero Oscuro. De hecho, lo que tenemos aquí es otro film de clara inspiración post 11/S que, no obstante, sabe jugar sus cartas para no alarmar ni imponer serios discursos.

Así, constatamos que el villano es un personaje excelente (de lo mejor de la película) que aúna el carisma de uno de los más grandes enemigos de la historia de Star Trek y la personalidad de un terrorista internacional con la habilidad de imponer el caos en las capitales y al que vemos refugiarse en Kronos, planeta mítico del universo trekkie convertido ahora en un posible trasunto de Afganistán. Asimismo, encontramos esa inevitable lucha entre la moral y la justicia, entre lo que nos dicta el corazón y lo que es bueno para garantizar el bienestar mundial, tan de moda en nuestras salas últimamente.

Pero este sentir social, que ningún autor contemporáneo puede obviar, no debe caer como una losa en una realización de entretenimiento ya que los excesos de seriedad son capaces de convertir el oro en kriptonita. Que se lo digan, si no, a los protagonistas de la última entrega de Superman, probablemente los menos atractivos de toda la saga. Muy al contrario, esta reciente peripecia galáctica nos enseña a unos Kirk y Spock enfrascados en unas hawksianas rencillas, la cuales deshacen, de la mano de la lúdica narración, cualquier atisbo de nudo nolenesco.

Porque Star Trek: En la oscuridad es puro J.J. Abrams; es decir, un producto siempre atento a los gustos del público, a sus inquietudes, pero mucho más tendente a distraerle que a fatigarle con fatalismos. Un film que parece tener un ojo puesto en el cine mainstream de los 80 y otro en las emociones de este comienzo de siglo en un equilibrio que asoma, sin duda, como el rasgo principal de la obra de este nuevo Rey Midas de Hollywood.  Sin duda, el mejor Blockbuster en lo que va de año.

marco 75

 


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