Crítica

Steve Bannon, el gran manipulador – Alison Klayman

posted by Marc Muñoz 8 mayo, 2019 0 comments
La agenda far-right

Steve Bannon, el gran manipulador

El próximo 26 de mayo van a tener lugar las elecciones al Parlamento Europeo (en estos lares coinciden además con las municipales y las autonómicas en las comunidades no históricas). Una cita con las urnas donde hay mucho en juego para corregir el rumbo zigzagueante que la Unión Europea ha tomado en los últimos años. Y uno de los ciudadanos no europeos con mayor interés en estas es Steve Bannon, quien pone ahora el foco de su cruzada populista en el quebrado suelo del viejo continente.

Momento propicio para que un #ConUnPack Distribución y Filmin estrenen Steve Bannon, el gran manipulador. Documental de Alison Klayman que traza un minucioso perfil sobre este influyente personaje erguido en el pope del populismo de derechas tras su decisiva intervención en la elecciones que propiciaron el acceso de Donald Trump a la Casa Blanca. Su directora, Alison Klayman, obtiene un acceso sin restricciones al día a día de este workaholic en sus reuniones con líderes destacados de la extrema derecha europea y en su empeño por interferir en la mid terms de los Estados unidos para seguir brindando apoyo a Trump, pese a la relación deteriorada entre ambos.

Porque si algo sorprende, y perturba, a los pocos minutos de entrar en la esfera personal y laboral del personaje en cuestión, es su vinculación férrea con una ideología de la que se ha posicionado como su pieza referencial. Lo suyo no es una afiliación a siglas, grupos de poder (aunque los haya, y sin estos nada sería viable), ni a intereses aspiracionales o económicos, sino una determinación ideológica pura, la de una nacionalismo de derechas, disfrazados por eufemismos políticos, mensajes subliminales y gestos cómplices de cara a la galería afín.

Algo que deja visible el trabajo de exploración de Klayman, quien se intenta mantener a cierta distancia objetiva, hasta que interrumpe con preguntas que descubren su posición respecto a la figura retratada. Pero lo que deja en evidencia esta exploración por los bastidores de parte de la agenda política mundial (o por lo menos, de la que amenaza con surgir), a través del tipo que mueve los hilos más en el extremo de la derecha, es la inteligencia de este para exponer y simplificar los mensajes, para empaquetarlos a las audiencias que busca convencer y sumar a su causa. Y se entiende la existencia de este documental sin rogativas, y por ende, la entrada sin concesiones de la directora en su esfera privada, por ese axioma que expone el propio Bannon cuando habla de Trump y de la campaña que le orquestó: no existen los medios malos, son precisamente los no afines los que se obsesionan con este movimiento y los que les otorgan una visibilidad total (en clave nacional encontraríamos una analogía en la exposición mediática de Vox)., incluyendo esos mensajes que van calando por su insistencia (queda perfectamente recogido con el asunto George Soros).

Otro interesante apunte que trasluce lo expone con mucho acierto y lucidez el ex director de Goldman Sachs cuando se reúne con el propio Bannon, y define a este como un personaje carismático, un hombre divertido, resuelto en su ironía e inteligencia y que se descubre como una persona de trato afable y generoso, al contrario de la imagen temible al que podría inducir su perfil ideológico. Ese lobo vestido de cordero con el que Bannon se desenvuelve en mil escenarios agudiza el sentimiento aterrador y perturbador que recorre el hilo de un documental que se estructura entre los escenarios donde Bannon se postula como asesor jefe del oleaje de la extrema derecha, y las noticias claves y sonadas sobre la administración Trump, así como los efectos de su retórica en el tejido estadounidense y europeo (explícito cuando se descubren noticias sobre el impacto de los mensajes de odio en ciertos sectores violentos de la sociedad yanqui).

Steve Bannon, el gran manipulador se destapa así como un documental sumamente interesante para descifrar los vericuetos de la agenda política del far-right, entender sus objetivos, su organigrama global, su capa retórica y el comportamiento unitario y cohesionado (todo al contrario de la izquierda resquebrajada). Estremece ver la normalización de esos líderes que buscan enraizar un mensaje poco cabal, de odio al islam y al inmigrante, como estremece, vislumbrar una última capa impenetrable del sujeto capital del documental. Un caballo ideológico del populismo de derechas (como bien lo define el ex Goldman Sachs) que parece esconder una última carta. Característico de alguien manipulador, inteligente, que se refugia en el humor, y que refleja cierta turbiedad detrás de su mirada, un último rasgo en su personalidad, un último fleco en su estrategia ideológica global que logra blindar ante la persistente cámara de Klayman. Un tipo astuto y ciertamente terrorífico en su impermeabilidad y en sus férreas convicciones.

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