Crítica

Terminator: Destino oscuro – Tim Miller

posted by Marc Muñoz 31 octubre, 2019 0 comments
Un Terminator de su tiempo

La saga Terminator suma desde hoy una nueva entrega a su extenso cómputo. Terminator: Destino oscuro se presenta 28 años después de los acontecimientos de Terminator 2: el juicio final. Los personajes de Sarah Connor y Terminator se reencuentran en un planeta que repite la secuencia ya explorada en las dos mejores entregas de la saga (las dirigidas por James Cameron): la llegada desde el futuro de dos máquinas letales; una con la misión de matar a la elegida para salvar la humanidad del colapso, y la otra para defenderla de este y evitar así ese escenario sombrío. En este embrollo, irrumpe pronto una Sarah Connor que ve en esta joven latina convertida en heroína inesperada su viva reencarnación.

Un tablero dispuesto de forma idónea para reproducir las señas dramáticas y narrativas que hicieron mítica la saga a la vez que se manifiesta cierto homenaje interno hacia las dos entregas mencionadas. Unas referencias que se vuelven explícitas desde el momento que irrumpe la “badass” Sarah Connor (Linda Hamilton) en escena, o un Terminator (Arnold Schwarzenegger) retirado del ruido y convertido al habito familiar pero dispuesto a volver  a la acción. Ese encaje con las dos entregas más recordadas también se define con la reproducción de roles entre los personajes principales. El propio Terminator líquido que hace de villano remite al T-1000 interpretado por Robert Patrick, por ejemplo.

Además de un esquema narrativo funcional pero de efectivo anclaje entre los personajes, sus backgrounds y su incorporación en la trama, la sexta entrega destaca como producto comprometido a la agenda social de nuestro tiempo. De entrada por su apuesta manifiesta por los personajes femeninos, este trío de mujeres heroínas plantando cara a un villano masculino, y cuya única ayuda varonil (la del personaje que interpreta el ex-gobernador de California), no se presta hasta bien entrada la película. Una llegada que potencia las costuras cómicas de la cinta de forma notable. Especialmente con ese humor autoreferencial que se presta a hacer mofa de la iconografía de la saga, como cuando el mentado personaje descarta el uso de sus inseperables gafas de sol tras probárselas en un espejo. Aunque hay más materia actual que sobresale en la cinta: el especial hincapié de la trama y los personajes con el universo latino, las referencias al drama de los inmigrantes latinoamericanos abriéndose paso hacia la frontera fortaleza de los Estados Unidos (los propios personajes utilizan la ruta a través de un coyote). Así como los funestos centros de detención fronterizos donde ocurre una relevante escena de acción. En ese sentido, el filme se ve guarnecido por pullas más o menos sutiles al contexto socio-político-ecológico actual, sin dejar de lado los compromisos que Hollywood ha adquirido con las demandas sociales predominantes.

Todo ello no damnifica para nada el encuadre de una acción fornida, de poderoso voltaje CGI, frenético ritmo y la ágil realización con la que su director, Tim Miller, apuntala las vibrantes escenas de acción sin llegar, tampoco, al desfreno con el que contagió la muy estimable Deadpool. También destaca en su nueva obra, el buen equilibrio entre la acción, las escenas de diálogo que señalan el testigo de unos personajes a otros, y el buen discurrir de la trama.

Terminator: Destino oscuro se desenvuelve así como un más que digno producto de entretenimiento salido de las entrañas de Hollywood. Una producción hija de su tempo, en el sentido que incorpora buena parte de las cuestiones sociales y políticas que afectan la agenda actual, pero sin perder la pista al último fin de las cinta de acción: el espectáculo como entretenimiento. Película que hará gozar a las nuevas generaciones respetando a las que crecieron en paralelo a la saga.


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