Crítica

The cabin in the woods – Drew Goddard

posted by Marc Muñoz 23 octubre, 2012 0 comments
La cabaña del metaterror

The Cabin in the Woods

En el pasado Festival Internacional de Sitges se proyectó fuera de la sección oficial una película que parecía diseñada particularmente para la ocasión, para estimular el placer compartido del público ahí congregado. No era otra que The cabin in the woods (La cabaña en el bosque), fenómeno de género en los EEUU, que por estos lares, de forma incomprensible, se queda sin distribución en salas, para en su lugar, ser comercializada directamente en DVD/Bluray.

Decisión injusta para una película concebida como un espectáculo slasher para la gran pantalla. O eso al menos es lo que ansiaban Drew Goddard (guionista de Monstruoso) y Joss Whedon (director de Los vengadores) cuando se embarcaron en la escritura de este proyecto. Partiendo de la clásica, y trillada, premisa utilizada en infinidad de películas de terror:  un grupo de jóvenes universitarios que se dispone a pasar un inolvidable fin de semana en la cabaña que uno de ellos tiene cerca de un lago en el bosque, la película da un salto más allá del habitual giro, con una sucesión de acontecimientos que ponen sobre la mesa la voluntad metalingüística y referencial del producto.

Porque precisamente ahí estriba toda la gracia del filme de Goddard, en coger las convenciones del género para tergiversarlas y ridiculizarlas hasta el extremo, utilizando para ello todos los elementos a su disposición: estereotipos, clichés y arquetipos  asimilados como el marco común de los filmes de terror prefabricados.

Parte de su brillantez se extrae por haber sabido encajar todas estas piezas con aparente sencillez, mediante el uso de un ritmo imparable, con giros de guión estrambóticos y originales, y todo excelentemente barnizado con capas de humor (el verdadero motor de la película) y gotas de slasher inofensivo. Todo ello se articula como un juego que busca la complicidad (en buena medida con referencias identificables a tótems del género) de un tipo de público, curtido en la materia, pero aborrecido por verse enfrentado constantemente al mismo patrón. Y precisamente, lo que busca la producción de Goddard es alejarse de éste, ironizándolo y restándole seriedad, mientras se beneficia de sus cauces para cumplir ese objetivo.

Pero no todo resultan aciertos ni cada fase de la película aparece prefectamente engrasada, porque también hay fragmentos en los que el propio guión es victima de la propia estructura convencional a la que se acoge con el fin de burlar e ironizar. Algo que sucede por ejemplo cuando los jóvenes son atacados por los zombies en la cabaña, eventos cuya sucesión previsible hace diluir parte de la emoción sobre el destino de esos personajes, al que cada uno podrá sentir en mayor o menor estima. Un gancho emocional que también se ve afectado en el momento en el que la trama, de forma prematura, destapa el gran quid que mantiene inquieto y desvelado al espectador durante sus primeros intervalos.

Pequeñas fisuras que no desvirtuan la positiva valoración de una película cuyo tercer acto representa todo un festín referencial poblado de monstruos y criaturas y teñido de sangre y acción…. el sueño húmedo para los aficionados al terror de todo tipo de «Serie», y suficientes boletos para ser recordado durante mucho tiempo.

Por todo ello resulta una lástima la situación de desplante a la que la distribuidora española ha sometido a esta comedia  terrorífica (de divertida, no de asustadiza), ya que no va a poder ser disfrutada en las condiciones para las que fue concebida… un divertimento cinéfilo repleto de guiños, homenajes y citas al género de terror. The cabin in the woods es un entretenimiento desvergonzado, frenético, fresco, divertido, humorístico e ingenioso y altamente apetecible para buena parte del gran público.

7

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