Crítica

Tierra de Paprika – Hiner Saleem

posted by Mireia Iniesta 16 noviembre, 2016 0 comments
Frontera y libertad

Tierra de Paprika

Lo que comienza como una comedia negra en cuyo inicio se trata de dilucidar cómo ejecutar al primer reo tras la muerte de Sadam Husein, va hibridándose rápidamente con otros géneros como el thriller, hasta concretarse en todo un western.

Ambientada en el Kurdistán, a escasos metros de la frontera entre Irán, Iraq y Turquía, donde se desarrolla la historia de una joven y aguerrida maestra, Govend que a pesar de la oposición familiar y patriarcal de su padre y de sus múltiples hermanos decide trasladarse a trabajar a una inhóspita región en la que sigue habiendo guerrilleras turcas y en la que la corrupción y el caciquismo gobiernan el lugar. Al mismo tiempo, Baran, un comandante que huye de la corrupción de la comisaría en la que trabaja tras la caída del dictador, acaba siendo trasladado al mismo pueblo que Govend. Ambos intentarán regirse por una serie de principios éticos que chocarán con las prácticas violentas de los corruptos, amos absolutos del pequeño pueblo y del funcionamiento de sus instituciones.

La imagen cristológica del héroe que debe enfrentarse solo a toda una estructura criminal, encuentra una gran profusión de referencias en el cine occidental, como por ejemplo Los intocables de Eliot Ness(De Palma, 1987) o Sin Perdón(Eastwood, Hackman, 1992). El contraste entre los interiores sobrios, cálidos y a menudo muy tenues con los exteriores, fuertemente iluminados, recogidos con frecuentes panorámicas son un reflejo, por un lado del sufrimiento y acorralamiento de los personajes, y por otro de la desprotección y la violencia que anida en esas montañas, cuya vastedad resulta descorazonadora.

Cabe destacar la fuerza de los personajes femeninos, Govend lucha por su independencia, primero profesional y luego personal. Logra en primer lugar hacer oír su voz, salir del opresivo entorno familiar, y sobre todo, romper la relación de sus hermanos y recuperar el control de su cuerpo y sus deseos. La libertad sexual de la maestra, es entre todos los actos heroicos de los personajes, sin duda, el más subversivo.

Durante toda la película el arma más poderosa que los opresores blanden contra Govend, no es otra que la de la amenaza de la tradición y de la fuerte moral de los lugareños, que aplica duras penas a las mujeres que se descarrian. Tampoco resulta baladí, que las únicas guerrillas de la resistencia turca sean mujeres, ni que su relación con la maestra resulte de lo más solidaria, aún siendo enemigas políticas. El director Hiner Saalem se vale de los arquetipos femeninos, para retratar, que tras el fracaso de la primavera árabe, lo viejo, aunque se resiste, agoniza ante su ocaso, y lo nuevo, empieza a irrumpir con una fuerza inexorable.


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