Crítica

Triple frontera – J.C. Chandor

posted by Marc Muñoz 6 marzo, 2019 2 Comments
Cuadrilla uniforme

Triple frontera poster

En plena guerra comercial entre el viejo Hollywood y Netflix, el gigante online sigue poniendo artillería e infantería (de inspiración hollywoodiense) para seguir ganando terreno en sus conquistas cinematográficas. La próxima en llegar (13 de marzo) es un claro ejemplo de esta asimilación de la producción cinematográfica a la que intenta comerle una buena parte del pastel. Triple frontera reúne alrededor de la lente de J.C. Chandor (El año más violento) un elenco estelar con algunos de los rostros más preciados del Hollywood actual. Así, Ben Affleck, Oscar Isaac, Charlie Hunnam, Pedro Pascal y Garrett Hedlund se alistan a un thriller de acción.

La trama arranca con el descubrimiento del paradero de un importante narco de Sudamérica por parte de un ex miembro de las fuerzas especiales del ejército norteamericano. Tras la filtración, este decide convencer a sus ex compañeros para planificar un asalto a la fortaleza del señor de la droga con el objetivo de apoderarse de un cuantioso botín. Sin embargo, el plan se descarrila y la supervivencia entra en juego mientras lidian con la lealtad y los principios morales.

Un esquema argumental que queda dividido en tres fases muy distinguidas entre sí. Por un lado todo el proceso de reclutamiento que sirve para dar dos pinceladas sobre el bagaje emocional y la situación personal/profesional de cada uno de los personajes reunidos para ejecutar ese descabellado punto de partida hacia la acción. Una fase a la que sus guionistas, el propio Chandor y Mark Boal, sacan poco jugo dramático, y en la que queda manifiesta la parte menos consistente del film: unos personajes de poco recorrido, de dimensionalidad limitada, escaso carisma,  y con demasiadas similitudes entre ellos -ya sea por sus antecedentes, o también por sus modos de comportamiento. Casi que hubiera sido más propicio, al menos en este caso, hacer uso de algunos arquetipos que marcaran y diferenciaran mejor las líneas de carácter que definen a cada uno de los miembros de la cuadrilla protagonista. Ahí quedan en los anales del cine Los doce del patíbulo o los Malditos bastardos para entender una eficaz formulación de grupo de personajes con habilidades y personalidades distintas y/o antepuertas reunidos para llevar a cabo un plan de compleja resolución. Por otro lado, está la planificación y ejecución del asalto a esa fortaleza narco en las profundidades selváticas, donde el filme gira hacia la acción y el thriller narco, para finalmente terminar encarrillado en el cine de supervivencia cuando todo el plan (no demasiado ingenioso ni tenso) se va al garete. Es sin duda en esta última etapa, donde los guionistas sacan más virutas de su guion al lanzar a sus personajes a situaciones límite que hacen comprometer sus principios morales, e incluso traicionarlos. En ese sentido, la leves temáticas  que intentan dar consistencia al dispositivo de acción encuentran su espacio para salir a la superficie, fortaleciendo el peso dramático del conjunto y dando algo de entidad temática ( con cierta moralina sobre la avaricia incluida) a una obra alejada de esta.

Aunque la sensación general es que estos elementos dramáticos, en buena medida por el vago y débil dibujo de los personajes, queda desaprovechado en todo el recorrido de la cinta. Hay incluso momentos clave que en lugar de buscar el apogeo adrenalítico, Chandor opta por dosificar la acción y amortiguar cada supuesto clímax. Siendo muy evidente en el tramo final, como si quisiera dejar patente su distanciamiento con respecto a la acción espectacular e inverosímil del prototipo hollywoodiense. Y en ese sentido, la película logra más que un aprobado. Desde la primera secuencia busca cierto acercamiento a la realidad cruda del mundo narco y de las fuerzas policiales y mercenarias que lo combaten en los territorios sin ley.  No se obvia en esos parajes la huella de la serie Narcos, ni la saga Sicario a la hora de recrear las atmósferas y perfilar los escenarios de amenaza latente. El trabajo de cámara parece tomar como referente, en varias de sus fases, al de Denis Villeneuve y Roger Deakins en el film citado.

Aunque es como si solo uno de los sujetos creativos de la obra hubiera hecho los deberes. Porque por parte del guionista ganador del Oscar por En tierra hostil, y firmante del guion de La noche más oscura, se esperaba una lectura del material más incisiva, un corte argumental más lacerante y visceral, con cierto trasfondo social y político más allá de las tres pinceladas que propone el libreto.

Triple frontera se presenta como una digna cinta de acción  que, sin embargo, compromete el potencial que prefigura su premisa, el reparto y elenco autoral involucrado, con un desarrollo algo previsible, un esquema de giros y clímax singular y unos personajes de reducido calado. Quedando así en un producto entretenido, puntualmente electrificante, en definitiva, como la versión adulta y “seria” de Los Mercernarios, pero poniendo de nuevo visible la dificultad de Netflix por encontrar proyectos redondos para su catálogo.

6

 


2 Comments

A vueltas con Triple frontera 8 marzo, 2019 at 11:55

Totalmente de acuerdo. Netflix empieza a tener graves problemas a juicio de un servidor. Cuando saca algo bueno, en plan, Bueno, nadie le puede toser. Joder, tiene productazos. Pero en vez de seguir por esa vía, se mantiene en una constante de medianías que empieza a desesperar. Joder, un poquito más de riesgo, de autoconciencia, de… no sé, de lo que sea que justifique que debamos recordar sus películas. Con todo lo aceptable que es Triple frontera, ya estoy empezando a olvidarla y no se ha ni estrenado!

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Marc Muñoz 9 marzo, 2019 at 15:02

Es muy heavy su política de contenidos. Como negocio chapeau para ellos (aunque sus perversiones generan). Como factoría de ficción dejan bastante que desear. Y como competencia de Hollywood algo les está fallando; no puede ser que con tanta inversión, tanto talento y tanto músculo, no hayan sacado más de cuatro (cinco a lo sumo) pelis notables, y el resto paja para el olvido.

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