Crítica

Upstream Color – Shane Carruth

posted by Alberto Varet Pascual 27 marzo, 2014 2 Comments
Fiasco en tres sentidos

Upstream color poster

 

La nueva película de Shane Carruth está marcada por tres instantes que subrayan otros tantos aspectos cinematográficos finalmente mal resueltos. En el primero se nos muestra a la protagonista discutiendo acerca de la existencia de unas sombras vistas en una escena digital en postproducción. Con ello, el director se hace eco de los enigmas de la imagen. En el segundo, un sonidista viaja a la busca y captura del sonido real del mundo que le rodea mientras la banda sonora impone esos registros de manera extradiegética a una serie de imágenes. La intención es reflejar la naturaleza sensorial del film. Y en el último, se exhibe a la actriz principal abandonando el agua de una piscina para recitar un texto literario, lo que le permite a la cinta autoafirmarse como una poesía audiovisual.

Efectivamente, Upstream Color no es cine narrativo. No tiene la pretensión de contar una historia sino de hacérnosla vivir. Como bien señalaba Vivian Sobchack en un artículo titulado Stop Making Sense, y publicado en las páginas de Filmcomment, ‘la poesía no cuenta, sencillamente es’. Allí, Sobchack defendía tanto la producción que nos ocupa como To the Wonder, alegando que el público pedía explicaciones narrativas o lógicas a lo que no lo tiene. También aprovechaba para apuntar que en la realización de Malick daba la impresión de que el autor era demasiado consciente de su dispositivo, y que ese sentimiento que nos embargaba viendo sus anteriores trabajos, en los que parecía que él era el primero en asombrarse ante lo descubierto, había sufrido una devaluación en su más reciente propuesta, mientras que no ocurría así en la de Carruth, siempre fresca bajo su punto de vista.

Este crítico aprecia mucho semejante lectura, aunque coincide con ella sólo en parte porque, si bien es cierto que en To the Wonder las sorpresas que depara el mecanismo Malick no son las habituales, no lo es menos que en Upstream Color bastantes de sus imágenes copian lo que ya han hecho otros. Por ejemplo, es constante durante todo su metraje el uso de la música minimalista sobre fondos quemados al estilo de Spike Jonze. O qué decir de ciertos planos de manos al aire (de lo mejor de la película, por cierto), tan propios en la obra del creador de Malas tierras. Por no hablar del montaje cortante, elíptico y efectista, tan de moda en las realizaciones actuales de qualité.

Por eso, el que esto escribe, encuentra sorprendente el asombro ante un reto que le resulta mil veces visto. Quizás estamos ante un nuevo engaño. Uno doble, de hecho, ya que Upstream Color trata, por un lado, de hallar un enigma en la imagen y, sin embargo, sus malickianos planos van a la búsqueda del misterio de la vida. El enigma no está, entonces, en lo filmado, sino en una hiperdramática trama, verdaderamente cansina, que sólo nos permite reposo en el seno de su historia de amor.

En cuanto al misterio, no da la sensación de que sea algo que habite nuestra existencia a la espera de ser desvelado por el cine, como en la filmografía de Malick, sino que se presenta rebuscado y generado de forma insistente por una cámara que no va más allá del registro de cosas bonitas.

A esas cosas bonitas se les añade, en ocasiones, un sonido natural con la intención de sublimar los ruidos que emergen de nuestro planeta, pues una de las posibles lecturas de esta críptica cinta sería la reivindicación de la austeridad frente a la ostentación, de lo sencillo frente a lo complejo. Una meta puramente malickiana que, no obstante, pretende ser alcanzada aquí gracias al uso del sonido, en lo que se antoja una apuesta más lyncheana y/o surrealista que impresionista. Todo un problema, ya que el metraje parece dudar acerca de su naturaleza y acaba manifestándose como el trabajo de un esteta de lo bonito empapado por unos ruidos sugestivos que no ocultan su vulgaridad efectista.

Y es que Upstream Color no es, desde luego, la conquista de un poeta de la imagen. Sus fotogramas no tiemblan por dentro como lo hacen los de los cineastas anteriormente citados. Tampoco es muy atinado su sentido del montaje, lejos del riesgo de un Malick, tan tendente a la edición sincopada; pero también de un Tarkovsky, dispuesto a permitir que la imagen esculpa el tiempo, aunque esto cueste espantadas en la sala.

Por eso la obra, de poco más de hora y media, se muestra repetitiva, enfangada y rara vez sorprendente. Porque no abraza una cadencia poética, sino que es presa de un ritmo perfectamente reconocible impuesto por la mayoría del cine contemporáneo. Así, prácticamente sólo encuentra su razón de ser en un romance de una hermosa levedad que conecta directamente con esa belleza capaz de salvar el mundo que el autor busca revelar.

En otras palabras: Upstream Color nos la han vendido como una de las grandes películas no narrativas de los últimos años cuando es, más bien, un fiasco en, al menos, tres sentidos: como mirada sobre un misterio salvador, pues su discurso se exhibe demasiado simple y grave como para encontrar una coherencia interna; como poesía audiovisual, ya que su tempo no halla jamás una cadencia poética y como film surrealista, puesto que sus imágenes nunca se atreven a aceptar plenamente su condición onírica.

5


2 Comments

Ángel 5 abril, 2014 at 13:31

Sinceramente vi la película y no se que critica más desafortunada hicistes, es mas digna de un estudiante de audiovisuales, que de un critico amante del cine (digo amante, no estudiante de cine) a mi parecer olvida que esto no es una película de “Malick”, el montaje tampoco es “Tarkovsky”; es una mezcla de todos los grandes cineastas que antes citabas,tiene de todos ellos un poco y de un estilo surrealista, acompañándonos en el film que muestra un finísimo trato en la cruda imagen natural y sin duda de un sonido cercano a “David Lynch”, pero nunca ha de estar avergonzada la astilla de pertenecer a ese gran árbol de grandes cineastas.
Sin duda viendo sus dos películas que por el momento ha echo, (cosa que deberiamos hacer todos antes de juzgar esta película) tiene un gran potencial accesible a los pocos que consiguen desgranar sus intríngulis, a los que se interesan por que intenta contarnos, tendremos largas charlas de que significo para nosotros cada pequeño detalle que deja a lo largo del film, los que te hacen pensar si significaran algo o nosotros le damos mas importancia de lo que tienen; por ese punto me parece una gran película la que cuando sales de la sala hace reflexionar a la gente; nunca hay que dar todo al espectador en bandeja, sino este se llegara a sentir estúpido: pero; cuando no encontramos sentido a una película, no debemos decir que es mala… por que por esa regla de tres, las películas de “Tarkovsky” deberían ser todas lanzadas a lo mas profundo del oceano; por eso te repito, hicistes una puntuación injusta a esta película, por que solo por el merito que “Shane Carruth” le ha dado a sus dos obras desde que concibe el guión, interpreta sus personajes, es operador de cámara, compone tanto música, como ambientes de la película y por si es poco tambien hace el montaje.
Enserio sigo pensando que esta película no merece un desafortunado 5, por alguien que no puede valorar el valor y la genialidad de un director que con tan pocos recursos, consigue realizar su segunda película, rodada con una cámara “Panasonic Gh2” y con un presupuesto que no se puede comparar con la ultima película del director “Spike Jonze” (Upstream color – 7.000$ Her – 22.000.000$ ) no digamos que esos fondos quemados es por una esencia minimalista, digamos mejor que es por una falta de presupuesto en ópticas y una cámara que no puede compararse con los equipos utilizados en las grandes producciones.
Creo que me senti aludido por tu critica y, por esta valoración injusta que hicistes a esta película; creo que no son muchos los directores, que con poco hacen grandes cosas y muy pocos como “Shane Carruth” llegan a rozar el podio de los grandes en sus inicios.
Poniéndome en piel de critico criticón,(profesión más que respetada por mi parte) mi nota para la película es un 7,5 sin llegar a un notable, esta nota es un castigo para el director, que no fue capaz de dar el mismo toque que en su primera película, pero sin duda es un comienzo exitoso llegando con un presupuesto infimo a grandes festivales y con grandes criticas y opiniones por parte del sector; yo no dejaría de seguir la corta y excelente obra de este director, por que sin duda nos sorprenderá mas temprano que tarde.

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Alberto Varet Pascual 5 abril, 2014 at 17:28

Hola Ángel. En primer lugar quisiera decirte que aprecio tanto tu entusiasmo como el hecho de que leyeras mi crítica.
De igual modo acepto que no te gustase lo que he escribí e, incluso, que lo encontraras nulo o ridículo.
Sin embargo, de todo lo que pones, sólo compraría lo referente al poco presupuesto, al esfuerzo de Carruth como ‘artista total’ y a la imposibilidad de obtener determinadas imágenes con cámaras de poca resolución. Del resto, sencillamente me posiciono en otro lado. Y es que hay que entender que una crítica no es nunca una valoración final, es una valoración sobre el trabajo de un autor en un instante determinado. Así, por ejemplo, en este primer visionado el film (que vi con muchas ganas) me decepcionó. Pero es perfectamente posible que en otra ocasión me guste.
Por otro lado, en ningún momento he dicho que sea malo tener referentes como Lynch o Malick, simplemente que creo que ha tomado préstamos superficiales de ellos. Es aquello que decía Picasso: ‘La diferencia entre un buen autor y un gran autor es que el primero toma prestado y el segundo roba’. En este sentido, y por poner un ejemplo, Quentin Tarantino (del que no soy ningún entusiasta) roba descaradamente un material que consigue hacer suyo. Esto no lo aprecio en esta película que, a mi entender, toma de lo que han hecho otros para logar una serie de estímulos sin sentirlos verdaderamente.
Pero vamos, para gustos los colores. De hecho, en España, la gran mayoría de los críticos han abrazado este trabajo con alegría. No es mi caso, aunque estoy dispuesto a que Carruth me calle la boquita en una próxima ocasión.

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