Crítica

Whiplash – Damien Chazelle

posted by Marc Muñoz 11 diciembre, 2014 0 comments
Maestro y pupilo

Whiplash Cartel

Whiplash, el debut en el largometraje de Damien Challeze, presenta la trayectoria paradigmática de filme independiente que tras conquistar el Festival de Sundance (Gran premio del jurado y del público), recibir premios y alabanzas por doquier a su paso, termina colándose en la gala de los Oscar como una de las candidatas a la mejor película. Una dinámica a la que Hollywood se ha abonado en los últimos años, y que pone en evidencia la relevancia de Sundance en la industria cinematográfica estadounidense.

Y la verdad es que la historia planteada por Challeze presenta todos los ingredientes necesarios para alimentar esa bola mediática y laureada. Andrew Neyman es un joven estudiante de jazz, con una ambición disparatada, hasta el punto que sueña con ser el nuevo Buddy Rich. Su sueño parece más cercano cuando es seleccionado para formar parte de las clases de Terence Fletcher, un prestigioso profesor afamado por su perfeccionismo, severidad y rigor con los alumnos. Sin embargo, pronto el anhelo de ese sueño choca con la disciplina militar de Fletcher hasta el punto de desestabilizar su vida por completo.

Leyendo estas breves líneas sobre su sinopsis es fácil encontrar puntos en común con El cisne negro de Darren Aronofsky. Ambas resiguen el infierno por el que pasan sus personajes en la búsqueda del éxito, el reconocimiento y la fama. Una identidad del sueño norteamericano que deja un regadero de bajas a diario. También comparten esa mirada sobre una sociedad angustiosamente competitiva, hostil con el que busca el triunfo a cualquier precio, letal para el que no lo consigue. Una sociedad marcada por el éxito y el fracaso, donde cuesta encontrar las zonas grises.

Si la propuesta de Aronofsky transitaba entre el terror, el drama y el fantástico, y tenía Las zapatillas rojas de Michael Powell y los filmes de intriga de Polanski como principales referentes, la de Challeze se embarca en el realismo y está más cerca de obras como All That Jazz o Danzad, danzad, malditos.

Chazelle dirige su cámara a esta relación tumultuosa entre el profesor Fletcher exigiendo por encima de lo admisible, y un Neyman exhausto víctima de los métodos poco ortodoxos de éste. Una relación de odio que marca al joven batería pero que a su vez lo nutre de energía para superarse, para demostrarle a este profesor mezquino quien es el mejor. Apoyado por las dos interpretaciones – aunque la de J.K. Simmons, quien ya acaricia la estatuilla al mejor actor de reparto, está muy por encima de la de Miles Teller -, un guión correcto, sin golpes de efecto, situaciones de gran calado emocional y una realización brillante en algunos de sus parajes -asombrosa la intensidad dramática y rítmica que logra volcar a través de la realización en el último duelo entre los dos personajes – Challeze logra embalsar con corrección su propuesta, levantando un dispositivo que con los mínimos elementos acelera las pulsaciones del espectador, con escenas descarnadas, y un ritmo vibrante, siempre al ton de esa intensa y acelerada batería que golpea con ahínco y brutalidad el desafío lanzado por Fletcher.

Pero en ese retrato de un fragmento de la vida académica norteamericana Challeze sobrepasa, por momentos, los límites del realismo, abrazando, aparentemente sin buscarlo, cotas sobrepasadas, registros inverosímiles, y un trazo general demasiado grueso. Todo ello influye en la recepción del espectador, descentrando su atención al cruzar la seriedad con lo absurdo, lo real con lo exagerado. Le falta algo de contención a la hora de plantear la puesta en escena. Controlando los límites de verosimilitud hubiera conseguido un artefacto más certero y memorable en el aspecto emocional.

Sin embargo, pese a las pocas asperezas a limar, Whiplash se gana por méritos propios ser una de las sensaciones indie de la temporada. Con un planteamiento narrativo mínimo, un choque actoral de peso, una puesta en escena inteligente, y unas maquetas repicando a un ritmo prodigioso, le son suficientes a su director para armar este intenso y electrizante drama del que se seguirá oyendo hablar en los próximos días, semanas y meses.

7

 


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