Crítica

Wind River – Taylor Sheridan

posted by Marc Muñoz 24 agosto, 2017 0 comments
Nieve quemada

Wind River

El hasta ahora guionista Taylor Sheridan se gradúa en la dirección mediante Wind River, un tenso thriller rural que lo distingue como uno de los valores más preciados con los que abastecer el noir norteamericano contemporáneo.

La investigación que una agente del FBI y un rastreador local llevan a cabo alrededor del asesinato de una joven ocurrido en una reserva india es el material tomado por Sheridan para levantar una visceral y profunda inspección en los parajes criminales de la América profunda, y de paso, destapar la situación de injusticia en la que viven los nativos americanos en su tierra de origen.

Aunque no debe preocuparse el alérgico al drama social, porque esa capa de denuncia se dispone como telón de fondo del verdadero escenario de la película: un brillante y potente relato negro encauzado por las miserias de esa América indómita e inhóspita abocada al olvido, el alcoholismo, el desempleo,  la drogadicción, el desarraigo y el crimen. Una galería de personajes hundidos en el lodo (en este caso la nieve de Arkansas), atrapados en esa vorágine del desamparo que Sheridan captura con una veracidad desarmante, sin concesiones al estereotipo o los lugares comunes.

El espacio como cadena a un destino inevitable, sobrellevable en el mejor de los casos. Sheridan, como ya demostró en los ejemplares guiones de Comanchería y Sicario, se convierte en el cronista avanzado de los impulsos criminales removidos por el espacio, en este caso, por el infortunio de haber nacido en una zona despoblada e invisible en la periferia estadounidense, y más aún, cuando la justicia, o su intento, ante esos terribles actos, queda soterrada y entorpecida por los miedos, los recelos o la frustración con fundamento de una comunidad despreciada y arrinconada dentro de la sociedad norteamericana.

Igual de brillante e impecable se resuelve en el plano de la realización, con escenas fagocitadas por una atmósfera tensa que instala el nerviosismo y el presagio agorero en el espectador, solo rotas por estallidos de una violencia a bocajarro. Hay un par de secuencias que cortan la respiración, y que al igual que algunas de Sicario, acompañan al espectador por un tiempo.

Wind River se desenvuelve como un policíaco a quemarropa. Un rotundo y bestial thriller rural a acaudalar junto a otros notables exponentes del subgénero como Winter’s Bone o la propia Comancheria.

marco 75


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