Crítica

X-men: Apocalipsis – Bryan Singer

posted by Marc Muñoz 19 mayo, 2016 0 comments
Mutantes para las nuevas hordas de espectadores

X-Men Apocalipsis

Lejos de remitir su impacto, las franquicias de superhéroes siguen gozando de una salud de hierro en la taquilla y copando las agendas de las majors, algunas incluso se aproximan a la mayoría de edad sin presentar signos de envejecimiento….externos, pero sí, en los dispositivos que las sostienen. Algo, por otra parte, lógico, dentro de una industria conservadora, abonada al dólar y temerosa a abandonar el inmovilismo cuando una fórmula alimenta sus arcas. FOX lo intentó de manera notable con Deadpool, y la jugada les salió de oro. Pero la saga X-Men no ha podido adjudicarse el mismo tanto con su última entrega.

Bajo la dirección de un Bryan Singer que ha sido parte de su alumbramiento y de los primeros años de su pubertad, perdiéndose la etapa de infancia y crecimiento, la última entrega de X-Men rebaja sus estandartes estilísticos y argumentales a la propia edad del pavo en la que transita la saga, y la que parece ser diana perfilada de su audiencia- el protagonismo adquirido por los mutates cadetes también da entender esa estrategía, supuestamente apoyada por el estudio.

Tras la espectacular X-Men: Días del futuro pasado, Singer regresa a esos personajes para seguir cincelando el orígen de varios personajes que han marcado la saga, y de paso seguir alimentando la mitología adyacente a una saga longeva y productiva. Sin embargo el acercarse a la mayoría de edad, y tras un número de entregas ridículas, imponía a Singer emprender un mayor salto para mantener a su criatura vigente, mantenerla atractiva al gran público y darle alguna recompensa al crítico.

Curiosamente el primer punto ya no lo cumple. Por difícil de concebir que parezca X-Men: Apocalipsis presenta unos efectos especiales ruidosos pero bastante por debajo de los estándares de Hollywood en producciones de este calibre. Un paso involutivo en la saga, damnificada también por un nefasto color estético, no solo en la fotografía, sino especialmente en el diseño de algunos personajes – terrible ese supervillano risorio, debajo de cuyo penoso disfraz se esconde un desaprovechado Oscar Isaac-, y escenarios, esos interiores de las pirámides propias de la primera parte de La momia, por ejemplo.

El atractivo con el público lo mantendrá con unos personajes consolidados, y respaldados por un reparto millonario, que repiten aquí en sus roles principales, o testimoniales . Aunque también apunta una desaceleración en la parte de la acción. Hay momentos espectaculares, aunque poco instantes memorables, como ocurría con mayor asiduidad en la anterior propuesta. Descontando el siempre efectivo (y divertido) fast slow motion que caracteriza a Quicksilver, y ese final que suma luchas y poderes, poco más resulta de su faceta estruendosa.

Tampoco logra sacar demasiado jugo en la exploración de los personajes. Desaprovecha la oportunidad de lanzar un puente que ayude a cimentar una mitología Marvel propia, de sacar un valor, más allá del guiño – que los hay y numerosos – de la intrahistoria de la saga, un mayor rédito en alimentar la mitología cosechadas por las películas de X-men, una línea que su director parece tener en foco, pero que se desvanece a medida que la película se sumerge en los terrenos de la acción, reiterándome, menos espectaculares de lo habitual.

Así lo ofrecido por Singer se reduce a un producto de entretenimiento fugaz, en una aventura heroica varios peldaños por debajo de su anterior cometida en la academia Xavier.

6

 


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