CineFestivales

Crónica d’A 2013

posted by Marc Muñoz 3 mayo, 2013 0 comments

Ayer concluía el d’A 2013 y con él una semana de enclaustramiento en los cines, tertulias postscreen reveladoras, lluvia de tweets entre sesión y sesión, pasión cinéfila desbordada, y muchas imágenes y secuencias grabadas a fuego en nuestras retinas. Sin desprenderme de éstas, abordo a continuación una breve crónica de mi paso (cinematográfico) por la última edición de este festival de cine de autor e inédito tan necesario para la ciudad de Barcelona como para toda la región.

Simon Killer – Antonio Campos

Simon Killer

El viaje a la deriva que propone Antonio Campos en su segundo largometraje resulta de una naturaleza malsana, áspera, y contundente, guiado a través de la mirada de un personaje antipático y cruel, a quien seguimos, en su aparente andar lastimoso y amigable por las calles de París,  momentos previos a descubrir su verdadero rostro. El director de Afterschool logra fabricar un artefacto de impacto mediante un notable look que construye a través de atmósferas enrarecidas e incómodas, y situaciones en que la violencia va por debajo, aspecto que lo acerca a la mirada de Haneke. Simon Killer es un viaje a una psique enfermiza, desequilibrada y psicótica que logra prevalecer en la retina gracias a un continente potente y laborioso.

7

 

Everyday – Michael Winterbottom

Everyday

El versátil director inglés pasó por el D’A con su penúltimo proyecto hasta la fecha, un drama de apariencia modesta, con un interior demasiado emblandecido, y obcecado en llegar por la vía inmediata al corazón del espectador. Esta historia familiar de una madre coraje que cuida de cuatro chavales mientras el padre cumple condena en una prisión, no termina de encontrar su ritmo y adolece de una estructura repetitiva que juega con elementos edulcorados dispuestos con intenciones no disimuladas. En ese sentido, la altisonante banda sonora de Michael Nyman, y la utilización frecuente que Winterbottom hace de ella, resulta paradigmático de la flaqueza compositiva articulada por este brillante director en esta historia de corto alcance.

5

Laurence Anyways – Xavier Dolan

Laurence Anyways

Xavier Dolan vuelve a demostrar un virtuosismo técnico irreprochable en su última aventura cinematográfica. En esta ocasión consigue tocar la fibra del espectador dando en la diana en fondo y forma, desplegando una historia de amor imposible entre una mujer y un profesor que se da cuenta de que ha nacido en el cuerpo equivocado y decide cambiar de sexo. En ese momento la relación entra en una encrucijada, en la que Laurence se debate entre sus pulsiones de identidad y el amor que siente hacía su pareja. Bellísima historia de amor a la que Dolan sabe condimentar con su impecable uso de la imagen, creando fragmentos arrebatadores, en los que conjuga imagen y música como pocos directores, de mucha más experiencia, pueden alardear. Un fresco amoroso que encandila por sus personajes carismáticos, por la proximidad de sus dudas y conflictos (pese a la distancia que separa a la mayoría de espectadores con el conflicto interno que define al protagonista), y por ese prodigio de envoltorio que tan bien sienta a su historia, y que tan profundo penetra en la mente del espectador.

marco 75

Viola – Matías Piñeiro

Viola

Película argentina levantada alrededor de historias entrecruzadas: dos jóvenes que interpretan Noche de Reyes de Shakespeare, una chica que reparte DVD’s, así como sus respectivos novios se van cruzando en este intento de comedia presuntuosa, donde el verbo  hipoteca el valor de una imagen casi menospreciada. De apariencia low cost, Matías Piñero peca de verborrea en una historia sin conflicto aparente, con alguna pincelada de humor, y de  ritmo farragoso pese a sus escasos 60 minutos.

4

12:08 al Este de Bucarest – Corneliu Porumboiu

12:08 al este de Bucarest

Una de las películas insignia del nuevo cine rumano es esta 12:08 al este de Bucarest de Corneliu Porumboiu. Una comedia costumbrista sobre tres peculiares personajes, que en su segunda mitad, se torna en una farsa sobre los mitos, la idealización del pasado y del propio relato de la historia. Todo ello expuesto mediante  un delirante talk show en una cadena local que reúne a los tres personajes anteriormente expuestos a la mirada desnuda y minimalista de su director. Porumboiu hace gala del sucio realismo de su cinematografía, y se mantiene prácticamente inamovible del plano estático. Una opera prima que opta por un humor absurdo, que se escuda en un planteamiento lúcido e ingenioso, que lo acerca a las visiones de gente dispar como Berlanga, Kusturica o Fellini, y que tiene en su tramo final, una explosión de humor contagioso y divertido difícil de borrar.

marco 75


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