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Crónica D’A 2016

posted by Marc Muñoz 5 mayo, 2016 0 comments

El pasado domingo se cerró el telón de la sexta edición del Festival de cine de Autor de Barcelona (d’A), una cita que pese a su corto recorrido se ha convertido en una obligación jocosa para el cinéfilo. Un certamen que abre la puerta a ese cine relegado a permanecer invisible o a ver la luz de los proyectores de cine con tempos injustos. Ya solo por eso, celebramos su existencia y consagración.

Aunque el texto que sigue se centra en su materia prima, seis películas que resaltan la calidad de su programación.

Chronic – Michel Franco

Ganadora al mejor guion en el último Cannes, lo nuevo del mexicano Michel Franco lo consolida como un autor crudo, incómodo, demoledor, en la mejor tradición del cine de Haneke. Y tras la brillante Después de Lucía lo vuelve a demostrar con este duro relato de un cuidador de enfermos terminales, a quien da réplica un gran Tim Roth, y donde el verdadero conflicto estriba en el interior de su mente más que en la dura carga física de su trabajo. Un dibujo psicológico de un personaje complejo, enfermizo, ambiguo e impredecible, retratado con un estilo sobrio, de cámara fija, largos planos, mínima acción, pero de efecto noqueante. Pequeños golpes ofrecidos a través de este dibujo incompleto de un personaje gris, pero con cierto magnetismo.

Dead Slow Ahead – Mauro Herce

Dead Slow Ahead

El laureado carguero de Mauro Herce anclaba en el puerto de Barcelona bajo unas expectativas muy altas. Y huelga decir, que la obra de este director de fotografía emprendiendo su primer trabajo como director, es un colosal trayecto cinematográfico. Un viaje sensorial desde las interioridades de un carguero filipino, el Fair Lady, donde la banda sonora – excepcional trabajo – y la visual conforman un tejido etéreo, fantasmal, insondable, con ecos de Kubrick, incluso, de Ridley Scott y su Octavo pasajero, cuyo efecto se prolonga indefinidamente en las retinas. Una película que te absorbe hacia un ecosistema marciano, donde la máquina engulle a la humanidad, pese a que esta recupere espacio en su tramo final. Fascinante, hipnótica, sublime, un trabajo mayúsculo alejado de cualquier claraboya narrativa o formal.

Tres recuerdos de mi juventud – Arnaud Desplechin

El cineasta francés Desplechin recogió el premio al mejor director en los últimos Cesar gracias a la labor que desempeña en esta obra que arranca como un coming of age transitado, de marcado acento francés en sus formas, pero que vira hacia un intenso y poderoso drama romántico. Una bella historia de amor adolescente narrada desde los ojos de uno de sus protagonistas en edad adulta. En ese sentido, Desplechin se desplaza entre ambos mundos, para retratar desde una perspectiva adulta, ese amor irrecuperable y subyugado a la edad del encanto, sin desprenderse por ello del halo melancólico de precipitar la mirada, y con ella la cámara, hacia esa etapa vital. Bello y sentido relato romántico.

The Other Side – Roberto Minervini

The other side

Otra de las cumbres alcanzadas en esta edición la proporcionó el italiano Roberto Minervini, y de nuevo en formato documental. Aunque el cineasta italiano lo presenta bajo una forma que lleve a la confusión. Una no ficción en la que se filtran ciertas costuras propias de la ficción y con el que se infiltra en los parajes más salvajes, desahuciados, y olvidados de la América profunda. The Other Side es un trayecto devastador por la gente desarraigada que vive bajo circunstancias terribles, propias de tercer mundo, y que sienten un contradictorio sentimiento de patriotismo, pero odio acérrimo hacia ese gobierno que les da la espalda. Si durante buena parte del proyecto el espectador se queda atrapado en los lodazales de la primera potencia, a través del paso tembloroso y apenado, de un adicto a la heroína y sus compañeros condenados, en su último tramo, se le desvela a Minervini un hallazgo demasiado goloso como para no seguirle la pista: una milicia militar anti-establishment compuesta por rednecks descerebrados que amortiguan su desencanto con entrenamientos militares bajo la fe impartida de que el gobierno vendrá a apropiarse de sus olvidados territorios. Mientras unos ahogan una suerte condenada con las agujas, los otros la disipan con balas. Dos caras devastadoras de una moneda de dólar corroída

Bang Gang (A Modern Love Story) – Eva Husson

Impulsada por su carga erótica y el morbo sexual que contiene, Gang Bang se destapa como un retrato incompleto sobre el desarraigo emocional de la generación selfie. Varios adolescentes que matan el tiempo de sus vacías existencias con la lujuria y el sexo en grupo. El mayor problema del debút de Eva Husson es toda la carga moral de nivel de secundaria que los fotogramas de su film llevan implícitos. Tampoco el continente se libra de un envasado “indie” que busca epatar por la vía directa, pero que si uno lo esquiva, resultará de lo más vacío, como parte del contenido de esta obra.

Demon – Marcin Wrona

Demon - Marcin Wrona

La cinta polaca llegaba con la etiqueta de ser una de las joyas escondidas de la pasada edición de Sitges. Y lo primero que se encuentra el espectador es con una comedia de aires Kusturica más que que un film de terror pese a acoplarse a un molde estético de polish gothic. Bajo una luz fotográfica excepcional, y no por debajo la brillante composición musical de Penderecki, la película destila una atmósfera precisa y angustiante para describir el colapso de este extranjero en tierras polacas donde las posesiones están al orden del día durante el día de su caótica boda. Pese a un desarrollo narrativo esquemático, subrayado y evidente, Demon se desmarca con una alegoría política interesante en su subtexto, la de la memoria histórica en un enclave testigo del horror más atroz del siglo XX, sin embargo el camino para llegar no resulta todo lo sugerente ni inspirado con el que se nos había alertado.


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