CineCrítica

Donde viven los monstruos – Spike Jonze

posted by Marc Muñoz 20 diciembre, 2009 0 comments
Fantástica niñez

Spike Jonze ha alcanzado cierto estatus de director de reputación gracias a su amplio y destacado trabajo en el terreno de los videoclips, y por dos magníficos filmes (Cómo ser John Malkovich y Adaptation) frutos del binomio que formó con el guionista Charlie Kaufman. Con su última película, Donde viven los monstruos, Jonze ha afrontado la compleja tarea de adaptar el libro infantil de Maurice Sendak, por primera vez, sin la ayuda de Kaufman, y con Dave Eggers sustituyéndolo en ese rol.

A simple vista, la película parece no formar parte del personal estilo visual de este ecléctico director, pero a medida que el espectador se introduce en ella, encontrará ciertos rasgos de su filmografía. Como por ejemplo, el desborde imaginativo con el que impregna todas sus piezas, y que aquí queda justificado por el tipo de trama que se dibuja. Donde viven los monstruos centra su foco en Max, un pequeño niño que está disgustado de todo lo que le rodea en la vida real, y muy molesto por el trato que recibe de los mayores, en esas, se refugia en un extraño mundo fantasioso creado en su mente, en el cuál habitan monstruos con los que el chico congenia.

Bajo esta premisa narrativa se esconde un relato de exaltación a la imaginación; a través de la mirada de un niño que sobrelleva con fantasía un entorno que no le contenta. Bajo esta sencilla línea se esconde una capa más compleja que Jonze intenta traslucir durante el metraje, pero que se queda a medio camino.

Este poder subversivo de la imaginación va muy ligada a la propia fascinación del artista para conjugar imágenes y obras de un fascinante poder audiovisual. Su última película no supone una excepción y mediante un particular uso de la tecnología (teleñecos, CGI, actores disfrazados) ha conseguido plasmar un universo asombroso, estimulante, y hasta en ocasiones, inquietante. El desborde visual de este creador polifacético alcanza altas cotas en ciertos parajes del filme, creando incluso cierta hipnosis con ese mundo fantástico de Max/Jonze/Sendak. Algo en lo que tiene mucho que ver la maravillosa banda sonora que Karen O, del grupo indie Yeah Yeah Yeahs, ha creado especialmente para la película

No obstante, y como ya ocurría en algunas de sus obras, Jonze se descuida en cierta medida del relato en pos de tratar con manos talentosas la imagen. Al norteamericano le vuelve a faltar cierta dosis impulsiva en la narración de sus guiones, y tampoco le hubiera ido mal a la película cierto uso de la tijera en los parajes de Max en su mundo con los monstruos, ya que en ciertos momentos irrumpe cierta monotonía, o cierta sensación a deja vu que no avanza hacía ningún lugar.

A pesar de estas aristas sin limar Donde viven los monstruos es un recomendable filme fantástico sobre la niñez y de seres que se refugian en mundos irreales para poder convivir en los reales, y a la vez, es una oportunidad apasionante para que el espectador se deje llevar al mundo de Max. No lo hará con la misma intensidad, alocamiento y pasión que la de Max, pero será un bonito y entrañable viaje hacía unos estados emocionales que el adulto necesita recuperar de vez en cuando.

7


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