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El Armageddon Indie

posted by Marc Muñoz 13 febrero, 2012 0 comments

Hell

Epidemias virales, catástrofes medioambientales, guerras nucleares, debacles financieras, colisiones planetarias… son algunos de los precipicios elegidos por una nueva hornada de directores de cine que en sus nuevas propuestas abocan a la humanidad al vacío, y con ello, han propiciado el auge del género apocalíptico.

Las profecías Mayas lo anunciaron hace miles de años. Los parques bursátiles parecen recordarlo jornada a jornada. Los fenómenos naturales devastadores, las guerras sin cuartel, las revoluciones populares, la crispación social y el desmembramiento global que se extrae de las imágenes con que vomitan cada día los telediarios son los indicios más visibles:

El 23 de diciembre de este año el mundo se acabará tal y como ahora lo conocemos.

O al menos esto es lo que se traduce de las imágenes que irradian un buen número de producciones cinematográficas que desde hace un tiempo, y para los meses venideros, circunscriben sus tramas a la llegada del fin del mundo.

Nuevos aires apocalípticos

De un tiempo hasta ahora (desde los últimos meses del pasado año) las carteleras han ido acogiendo propuestas que se enmarcan dentro de los márgenes del cine apocalíptico. Fuente inagotable para el género fantástico, hasta hace poco este subgénero quedaba emparentado con el cine más palomitero, los grandes presupuestos y los efectos especiales de relumbrón. Sin embargo, la tendencia se revierte con el florecimiento de un cine íntimo, de auteur, más psicológico que de catástrofes, más de drama que de acción, más austero que aparatoso, más indie que mainstream.

Este nuevo foco de explosión apocalíptica recorrió de forma insistente la última edición del Festival de cine fantástico y de terror de Sitges. Varios de los filmes a concurso, y otros fuera de él, recurrieron a universos al borde del colapso para emplazar sus historias, muchas de ellas de carácter íntimo. Fue el caso por ejemplo de la discutida Bellflower, un vehículo cinematográfico, con una factura fascinante y perturbadora, y ambientado en un Tejas abrasivo, donde dos jóvenes desamparados, que matan las horas bebiendo alcohol y tuneando su bólido al estilo Mad Max, se preparan para la llegada del Apocalipsis. “Son gente perdida, que no ha encontrado su lugar en el mundo, y eso puede ser algo muy difícil, que te conduzca a actuar de manera muy intensa o loca”, apuntilla el director de esta obra. Su fin del mundo más que regocijarse en el último capítulo de la historia de la humanidad incide en el estado mental nihilista por el que deambula su principal protagonista. “El mundo se está convirtiendo en algo cada vez más difícil de entender y controlar. Por eso cuando tu vida no funciona, y no sabes cómo solucionarla, puedes fantasear con un mundo distinto en el que puedes adaptarte, entenderlo y manejarlo. Es así cómo piensa la pareja protagonista de mi película”. Esta pre-apocalíptica historia de amor dirigida, escrita e interpretada por el debutante Evan Glodell fue descrita tras su paso por Sundance como un salvaje cruce entre Mad Max, las películas de John Huges y Jackass.

Cosmos drama

4:44 Last Day on Earth

En clave introspectiva asentada en el drama también mantiene dividido a público y crítica 4:44 Last Day on Earth. El último artefacto del enfant terrible Abel Ferrara encierra a un matrimonio en su lujoso apartamento del Lower East Side ante la espera resignada de las últimas horas de vida sobre la faz de la tierra. Willem Dafoe y Shanyn Leigh interpretan a la pareja protagonista en esta atípica visión del Apocalipsis.

Con puntos temáticos en común con el filme de Ferrara, Lars von Trier arrojó el pasado noviembre su última criatura fílmica: Melancolía. El director danés interpretó el fin del mundo a través de los ojos de dos hermanas diametralmente opuestas y con una posición enfrentada ante la llegada angustiosa de un planeta que amenaza con colisionar contra la Tierra. No solo supuso uno de los hitos cinematográficos del 2011, sino que además sirvió para poner sobre la mesa una corriente subterránea del subgénero apocalíptico centrada en el tratamiento de las emociones que conlleva al ser humano enfrentarse a la inmensidad del cosmos y sus diferentes manifestaciones. También la película norteamericana Otra tierra de Mike Cahill siguió de cerca los posicionamientos de este nuevo subgénero que podríamos agrupar bajo la etiqueta “cosmos drama”, y que incluso tuvo un reverso positivo, luminoso, y fuente inagotable de discordia con El árbol de la vida de Terrence Malick, seguramente uno de los filmes que más marcaron el transcurso del 2011.

El cataclismo financiero

The Divide es una de las muestras más recientes de cine apocalíptico que mejor ejemplifica el distanciamiento con las convenciones y tics de los filmes de catástrofes con el sello Hollywood. La última película del galo Xavier Dens (conocido entre los amantes del terror por Fontier(s)) se adentra en el género de la ciencia-ficción con una premisa que sitúa la hecatombe en Nueva York, pero en este caso, no hay espacio para los manidos planos de rascacielos cayendo, calles taponadas y gente atrapada en el puente de Brooklyn. En su lugar la acción se centra en los sótanos de unos apartamentos, donde un grupo de personas se refugian de la lluvia de mísiles que azota a la gran manzana, para los cuales la pesadilla no ha hecho más que empezar. Gens se apropia de la frase de Sartre “El infierno son los demás” para conducir a los personajes a una trama que los expone al límite. El propio director cuenta el germen temático de su obra: “Todo es sobre nuestra propia humanidad, y lo fácil que es perderla”… “Me he dejado impregnar mucho por las convulsas noticias de la actualidad, y he tratado de reflejar el comportamiento y los sentimientos humanos cuando son llevados al límite”. No es éste el único caso expuesto en este artículo en que la presencia del Armageddon se sitúa en el plano real de la ficción pero se trata fuera de campo; solo la primera secuencia se recrea en la amenaza física. “Con The Divide quería mostrar una metáfora del fin del mundo. Se ha terminado el miedo a la amenaza nuclear que había durante la guerra fría. Ahora si el mundo se colapsa seria por los mercados y la crisis económica que nos asecha”.

También pueden encontrarse retales de la coyuntura económica en el ADN de Take Shelter, thriller sobrenatural dirigido por Jeff Nichols que ha cosechado alabanzas en los principales certámenes del globo y que llegará a nuestras pantallas de la mano de Avalon el 9 de marzo. “Cuando comencé a escribir la película en 2008 me encontraba en un buen momento personal, pero tenia la acuciante sensación de que se acercaban tiempos difíciles para el mundo. Esta ansiedad a la deriva se debía en parte a circunstancias económicas”. Esta ansiedad que comenta su director sirve como hilo dramático para tejer la historia de un padre (Michael Shannon) que empieza a sufrir una serie de aterradoras pesadillas sobre una devastadora tormenta apocalíptica.

Donde sí se ha optado por revestir la historia con un universo abrasivo, hostil y desolado en la línea clásica de películas como Mad Max o Waterworld, es Hell. Otro de los filmes post-apocalípticos que estamparon su huella en el pasado festival de Sitges. El joven director alemán Tim Felhbaum se acerca en su debut en el largo a la historia de tres personajes que sobreviven en una tierra desolada, marcada por la escasez de agua, y la factura que produce el Sol en una Tierra huérfana de atmosfera. Las causas de desmoronamiento ambiental se omiten, para centrarse en reparar en las temibles y apocalípticas consecuencias que tendría en una población que ha visto remplazada la civilización por la barbarie. Con esa base construye un thriller de supervivencia donde explora los instintos humanos que salen a la superficie en las situaciones más extremas. “Queríamos tocar el “Apocalipsis” solo como un pequeño extracto, que a su vez, representara el desafío más grande para su joven protagonista. Una corta, y personal mirada al mundo post-apocalíptico”, aclara Felhbaum.

 Cuota nacional

Este fenómeno incipiente no se subscribe solo al cine engendrado fuera de nuestras fronteras, también hay una mirada de dentro que se apunta a la moda apocalíptica. Es el caso de Los últimos días, película que preparan los hermanos Pastor, y que por primera vez presentará una historia de este corte en la ciudad de Barcelona. “ambientando la historia aquí lo hacía más interesante. Siempre vemos el fin del mundo desde el punto de vista de los americanos. Nadie espera que desde aquí salvemos el mundo de un cataclismo, así que nos podemos centrar sin presión en las peripecias de personas normales, más cercanas al espectador”, esgrime uno de sus directores como principal razón para convertir la ciudad mediterránea en el centro geográfico de la trama. Morena Films, A3 Films y Rebelió Terrestre son las tres productoras encargadas de mover este ambicioso proyecto. Su historia plantea una asfixiante agarofobia que se extiende por el mundo, dejando a la población encerrada en sus casas. La trama se centra en Mateo, un joven que deberá superar la misteriosa enfermedad para reencontrarse con su novia embarazada. La pareja de directores son consciente del auge del subgénero que abordan y de cómo la coyuntura actual impregnará de una forma u otra el tratamiento que le den a la película. “Llevamos mucho tiempo sumidos en una época de incertidumbre. Primero con el cambio climático, luego el terrorismo y las guerras de Afganistán e Irak. La previsible escasez de petróleo. Superpoblación. La crisis financiera. Etc. …. se avecinan cambios fundamentales en nuestra manera de vivir”, pero a la vez matiza el calado que tendrá en su película. “No se centra en hechos recientes ni en hablar de economía. La película trata más sobre el malestar general de la vida moderna y las consecuencias de vivir en un mundo artificial y controlado como el que vivimos”. Los últimos días se rodará en la ciudad condal en primavera con vistas a estrenarla en salas comerciales en el 2013.

Y no será la única incursión española…Bigas Luna pretende arrasar con Barcelona y el mundo en su nuevo proyecto, Segundo origen. El director de Jamón, jamón se embarca en una costosa producción en 3D de diez millones de euros para llevar al cine el best seller de Manuel de Pedrolo Mecanoscrit del segon origen. Seguirá los pasos de una jovencísima pareja, Didac y Alba, en una Ciudad Condal devastada por una invasión alienígena que no ha dejado en pie ni el Camp Nou.

Mientras esperamos el desvío de los pronósticos mayas, afrontamos las turbulencias de las bolsas y apostamos sobre el signo que tomará el rumbo de la historia, un número de producciones seguirán abonando la incertidumbre y la angustia del fin los días mediante sus propuestas de ficción (las más inminentes Take Shelter y Perfect Sense). Parece que la coyuntura económica y social de nuestros días es un reclamo para retratar con una cámara los peores escenarios pre-apocalípticos, post-apocalípticos o el capítulo final de la humanidad.

Artículo publicado originalmente en la edición de febrero de la revista Calle 20


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