CineCrítica

El azar – Krzysztof Kieslowski

posted by Marc Muñoz 27 julio, 2010 0 comments
Segunda oportunidad

 

 

A veces el destino te planta delante de la misma película sin que uno lo sepa de entrada. La anécdota, atribuible a lo senil o el despiste, se convierte en una curiosa coincidencia cuando precisamente el filme en cuestión habla de la casualidad. Lo trata Kieslowski en El Azar a través de tres distintas versiones de lo que es, o hubiera sido, la vida de Witek al coger  o no el tren hacía Varsovia. Como si de una segunda oportunidad se tratara, servidor volvió a ver este filme, y lo disfrutó en una dimensión, que en la vez anterior (quizás por edad o por desgana) no contempló.

Con un esquema argumental parecido a la reciente Las vidas posibles de Mr. Nobody, o Dos vidas en un instante, El Azar nos presenta tres destinos distintos en la vida del protagonista ligados directamente con la pérdida de un tren. En la primera versión Witek se afilia al partido y vive la desilusión de ello. En la segunda se convierte al catolicismo y se afila a una organización clandestina. Y en la tercera termina la carrera de medicina, se casa y ejerce como doctor sin ningún interés por el mundo de la política pero el azar lo aplasta cruelmente (¿como motivo de su apatía política?).

Las diferentes vidas le sirven a Kieslowki para elaborar un fresco de la situación política de su país (Polonia), hecho que pagará con la prohibición del filme. En las diferentes facetas de Witek, el director de La doble vida de Verónica refleja la complejidad de un país que se ve atrapado en la propia aspiración de libertad tras años de oscuro obstinamiento. Como norma común de su filmografía, la película denota cierto pesimismo, cierta desazón que se apoya en una fotografía gris, en una diálogos ásperos, y un ritmo apaciguado, diríamos que hasta incordioso para días de mucho calor o mucho frío. Pero si el espectador es capaz de sobrellevar unas insignias tan impropias del cine contemporáneo, no sólo encontrará un interesante filme en el que subyace de forma casi evidente que mujeres y política no son compatibles, sino que verá una obra llena de matices y dobles lecturas, que demuestra el innato talento de su director para transmitir ideas y pensamientos.

Para Kieslowski el libre albedrío es una mentira que lo lleva a la muerte o la traición, para el que firma es la oportunidad de apreciar una notable obra que en otra ocasión no fue capaz de valorar en toda su dimensión 


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