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El cine español más esperado en 2016

posted by Alberto Varet Pascual 12 enero, 2016 0 comments

Las etiquetas resultan absurdas. Lo bueno es que el tiempo las deshace como un azucarillo en el mar. ¿Quién se acuerda hoy de ‘el otro cine español’? Nadie. Efectivamente. Porque nunca hubo un ‘otro’, sólo uno y, digámoslo, no es para echar cohetes. Y cierto es que tenemos talentos. Tanto como que estos suelen dar a parar a Locarno y Rotterdam. Y es verdad, también, que Cannes anda mucho más pendiente de resucitar al moribundo cine italiano (este 2015 con tres bluffs de cuidado: El cuento de los cuentos, La juventud y Mia Madre en la Sección Oficial) que de abrazar nuestro nuevo panorama, probablemente porque nosotros nunca le dimos al festival de festivales lo que Italia le regaló en imágenes. Pero tiene mucho más sentido hacer cuentas con nosotros mismos que lamernos las heridas a costa de los demás, pues los máximos culpables de que lo más vivo de nuestras creaciones se encuentre en los márgenes a perpetuidad, o no reciba ni siquiera financiación, son la Academia de Cine y sus locos seguidores. Repasen, si no, los nominados a los Goya 2016 y fíjense a continuación en lo que colocamos este año en algunos de los más prestigiosos certámenes cinematográficos. Al final aquello de ‘El otro cine español’ va a servir, al menos, para evidenciar que incluso en esto del cine hay, lamentablemente, dos Españas… como poco.

Porque hoy retumban como nunca las respuestas a Montoro tras su célebre crítica a la producción nacional. Hoy se caen por sí solas esas mofas que lo tildaban de Manny Farber español. Aquellas que no hacían más que ocultar una mentira que late no sólo en el espectador medio de nuestro país, también en la propia Academia: la que entiende que el cine patrio deber ser una caricatura hollywoodiense. Por eso Amenábar es la niña bonita en los Goya, y, por eso, este año, ha presentado un bodrio que parece haber sido diseñado por cualquier pringao de la Industria americana. Porque, a fin de cuentas, él siempre fue una copia vacía de las películas comerciales yanquis. Justo lo que Montoro o mi padre entienden que debe ser el cine español. Pero justo, también, lo que la Academia considera pedigrí, pues es lo que premia en una ceremonia que empieza a ser un sinónimo indiscutible de mediocridad. De hecho, muy probablemente, este año sólo valga la pena ver los Goya por lo que tenga que decir Mariano Ozores, a la sazón, uno de los más talentosos que por allá desfilarán.

Sí, ha sido un año de buena caspa para nuestro cine. Aunque, igualmente, de algunas luces. Con ellas nos quedamos (La academia de las musas, O Futebol, Las altas presiones…) y a ellas nos aferramos en un 2016 que se intuye prometedor de la mano de autores como Pere Portabella, Albert Serra o Pedro Almodóvar. Una temporada que podría demostrar que el equilibrio entre centro y periferia es posible… por mucho que algunos sigan empeñados en lo contrario.

Colossal – Nacho Vigalondo

Nacho Vigalondo

Tuve la posibilidad de hablar con Nacho Vigalondo en verano y se mostraba tremendamente emocionado con la idea de rodar en Canadá con una estrella como Anne Hathaway. No en vano todo apunta a que ella será una especie de alter ego en Colossal, película que, según se desprende de las primeras sinopsis, mezclará la vida corriente en occidente con el fantástico coreano (¿a modo de homenaje a Bong Joon-ho?) desde el territorio del inconsciente. Suena, como poco, muy honesto.

Cien años de perdón – Daniel Calparsoro

Hay quien asegura que es un grandísimo talento echado a perder por los guiones que trabaja. Una aseveración harto discutible. Pero habrá quien tenga ganas de ver lo que el barcelonés ha hecho con un material de suspense que contará en su reparto con Luis Tosar en lo que se antoja, sin tener mucha idea, una cinta salida a rueda de Celda 211.

La mort de Louis XIV – Albert Serra

La mort de Louis XIV Albert Serra

Acaba de presentar Singularitat, una videoinstalación para la Biennale de Venecia, y puede que La mort de Louis XIV no llegue para este 2016. Todo dependerá del montaje y la postproducción, pues el film ha sido ya enteramente rodado (a la velocidad de la luz). Una realización singular, claro, que tendrá por base las memorias de Louis de Saint-Simon y la figura del Rey Sol. Otro de esos binomios imposibles (palabra que no existe para el de Bañoles) que estará sorprendentemente encabezado por Jean-Pierre Léaud. Será algo distinto, seguro.

El bar – Álex de la Iglesia

Alex de la iglesia

Algunos estarán aún masticando Mi gran noche, pero el de Balada triste de trompeta no para, y este año volverá a golpear con El bar, un título cuya sinopsis recuerda mucho a 7:35 de la mañana, el corto que le dio fama internacional a Nacho Vigalondo. Veremos hasta donde llega la originalidad del que es considerado uno de los grandes creadores de formas patrios.

Esa sensación  – Juan Cavestany

Esa sensación

Locarno y Rotterdam son el espacio ideal para valorar el estado del cine nacional. Y es, precisamente, en la localidad holandesa donde se podrá ver lo nuevo de Juan Cavestany, confeccionado, en esta ocasión, a seis manos junto a Julián Génisson y Pablo Hernando. Se tratará de un drama de historias cruzadas que contendrá, seguro, mucho humor negro y crítica social. Estaremos al tanto.

Un monstruo viene a verme – Juan Antonio Bayona

El, para muchos, esperado estreno del Spielberg español tendrá cita este 2016. Un monstruo viene a verme nos deja en su trailer apuntes acerca de su naturaleza: una gran producción para todos muy bien realizada. Dicho esto, ¿tendrá personalidad? Puede, tanto en cuanto Bayona se vuelve a aferrar al drama infantil, sin duda, una de las piedras angulares de su filmografía.

Informe General II: El nuevo rapto de Europa – Pere Portabella

Pere Portabella

Una de las propuestas más sugestivas de la temporada es el retorno de Pere Portabella. Su título, Informe General II – El nuevo rapto de Europa, deja claras las aspiraciones de lo que será, a buen seguro, una obra única surgida como segunda parte de su Informe general sobre algunas cuestiones de interés para una proyección pública, aunque, si entonces el inicio del proceso de transición era la piedra de toque, ahora lo serán las sombras que ha dejado tras de sí el derrumbe de nuestro continente. Cine experimental y político en grado sumo.

Julieta – Pedro Almodóvar

Poco se sabe de lo nuevo del que es, según los cursis, ‘nuestro cineasta más internacional’. Solamente que se trata, en palabras del propio director, de ‘un regreso al cine de mujeres, de grandes protagonistas femeninas, y un drama que pega duro’. Suena, sí, como una vuelta al dramón feminista almodovariano, aunque, por el momento, habrá que esperar para saber si esta Julieta, antes llamada Silencio, merece la pena.


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