Cine

El largo adiós: Alan Parker (1944-2020)

posted by Marc Muñoz 1 agosto, 2020 0 comments
El corazón expreso

Alan Parker

Los asiduos a los obituarios de celebridades del espectro cultural sabemos que la muerte golpea de dos en dos, sino de tres en tres. No se ha cumplido ni una semana de la desaparición de una de las últimas estrellas doradas del Hollywood clásico, cuando el mundo del cine vuelve a ir de sepelio. Ayer la guadaña se apoderó del cuerpo enfermo de Alan Parker. Se produjo en un hospital de Londres tras una larga enfermedad que la familia no ha querido trascender. La misma ciudad donde nacía en 1944 uno de los directores más versátiles del cine británico y hollywoodiense.

Parker representaba ese director artesano extinguido de la órbita de Hollywood que supo mantener el interés a lo largo de su tiempo de actividad (algo más de tres décadas). Un autor todoterreno capaz de aunar lo comercial con un pulso crítico.  Su debut se produjo en 1976 con Bugsy Malone, nieto de Al Capone, un curioso musical, ambientado en el Nueva York de la Ley Seca, donde los gangsters son interpretados por niños (Jodie Foster es la co-protagonista). De hecho, su vínculo con la música se extendería repetidamente en su carrera con logros memorables, e, incluso, con trabajos fuera del ámbito cinematográfico. Aunque la aprobación como cineasta le llegaría con la reválida a su debut: El expreso de medianoche se convirtió en un clásico de proyección internacional gracias al impacto de la cruda historia real Bill Hayes, un norteamericano que fue aprisionado por las autoridades turcas por tráfico de drogas. Su pecaminosa estancia en las cárceles turcas dio pie a la novela de William Hoffere y a su adaptación cinematográfica con guion de Oliver Stone y dirección del aquí recordado. El film cosecharía seis Oscar de la Academia (Parker fue nominado a mejor director) y le abriría, a su autor, las puertas de Hollywood de par en par.

La respuesta inmediata fue otro tanto comercial, el musical Fama (1980). Esa pasión musical cristalizó en otra de sus películas más célebres: con The Wall logró trasladar a imágenes el disco conceptual de Pink Floyd; un fascinante imaginario visual que mezclaba imagen real, con Bob Geldof en la piel del torturado protagonista, y una animación de trazos icónicos que la banda inglesa utilizaría para los vídeos musicales de su millonario disco.

Cuatro años después, en 1984, dirigió Birdy, una de sus obras menos recordadas por la que, sin embargo, cosechó el Gran Premio del Jurado en Cannes. En esta, Matthew Modine y Nicolas Cage interpretan a dos jóvenes marcados por la guerra del Vietnam y obsesionados con los pájaros. Un drama sobre la amistad, la enfermedad mental y las secuelas de Vietnam.

Tres años más tarde, demostrando de nuevo su versatilidad, hace un cambio de tercio para abrazar el terror en El corazón del Ángel. Cinta en la que junta a Mickey Rourke y Robert De Niro para levantar un neo-noir que se mueve por los páramos voodoo de Nueva Orleans en una pesadilla que caló en el imaginario de su época.

Corona su década prodigiosa con Arde Misssissippi, un drama racial en la América profunda que mantiene su candencia a día de hoy. Willem Dafoe y Gene Hackman se ponen las botas de dos agentes del FBI que investigan la desaparición de tres activistas de los derechos civiles cuyo rastro los lleva hasta los cuarteles del Ku Klux Klan. La película cosecharía siete nominaciones de la Academia, la segunda para Parker, a quien se le escabulliría el preciado metal a lo largo de su carrera.

Otra muestra de ese cine de compromiso social y enfoque comercial se da con The Commitments, un musical sobre los intentos de un joven proletariado de Dublín para crear un grupo de música y apaciguar con este su escozor vital.

En los años 90 Parker mantiene el tipo con comedias de risa contagiosa como El Balneario de Battle Creek, dramas sociales de esencia británica como Las cenizas de Ángela, donde adapta el bestseller autobiográfico de Frank McCourt, o el musical Evita, en la que Madonna interpreta a Evita Perón.

Su última película, La vida de David Gale (2003), es un drama judicial que tuvo una excelente acogida entre el público y dispar para la crítica.

Parker cimentó así un corpus filmico sólido y constante, capacitado como director resolutivo, y capaz de elevar encargos hollywoodienses y de imprimir una pátina de calidad a cualquier tipo de relato. Nombrado caballero de la orden inglesa en 2002, desaparece un director como de los que no quedan.


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