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Festival Tribeca 2017: Crónica I

posted by Marc Muñoz 25 abril, 2017 1 Comment

Pese a que el pistoletazo de salida oficial del Festival de Tribeca 2017 fue el pasado jueves con el documental Clive Davis, un servidor, entre otros entes críticos, llevamos, prácticamente, desde el arranque del mes, zampándonos a diario varias de las películas a competición y fuera de ésta. Con tal de evitar cierta indigestión innecesaria, y con la misión siempre de destilar lo más granado, dedicaremos las siguientes líneas a resaltar lo que nos ha llamado positivamente la atención durante las primeras jornadas.

Es sabido que el Festival de cine de Tribeca flaquea en una selección de largometrajes un peldaño por debajo a la envergadura proyectada por el propio festival . Está ocurriendo de nuevo este año, donde la parcela del documental genera mayor interés que la de ficción, especialmente debido a  las escasas propuestas de valor a competición. Aunque Tribeca es mucho más que el cine que se exhibe, como demuestra una edición volcada en charlas de gran calibre como la de ayer entre Noah Baumbach y Dustin Hoffman, y unas actividades paralelas, donde se incluyen conciertos, el Tribeca Games Festival, y un apartado dedicado a la realidad virtual y a experiencias inmersivas, en constante crecimiento.

Pasando a desmenuzar la materia que se descarga a diario en las bodegas de esta destilería, la primera jornada nos acercó a uno de esos sucesos que definen parte del territorio que acoge este certamen. No Man’s Land relata la tensión creciente que se vivió en enero del 2016 cuando un grupo de rancheros y milicianos armados hasta los dientes ocuparon una reserva federal de Oregon denegando así la autoridad del estado en esas tierras. David Byars incide con ejemplar resultado en esa escalada de tensión entre la población ocupada, la comunidad armada anti-estado y las fuerzas de seguridad desplazadas para resolver el conflicto.

Flames

También resulta encomiable la labor de Josephine Decker y Zefrey Throwell en su intención de capturar los estadios más intensos y placenteros del amor en Flame. Una docuficción que plantea constantemente dudas alrededor del bando en que se encuadran sus imágenes, hasta el punto que la propia pareja protagonista, quienes se desnudan en lo físico y sentimental para el trabajo, también dudan de la honestidad de sus sentimientos expresados a cámara. Interesante experimento resuelto con un inteligente y vistoso envoltorio formal.

Sin dejar el documental, Shadowman se erige alrededor de la fascinante y compleja figura de Richard Hambleton, el último superviviente del tridente del arte callejero que irrumpió en el efervescente Nueva York de los 80’s tras las desapariciones de Jean Michel Basquiat y Keith Haring. Este artista, considerado por algunos como el precursor de Banksy, ejemplifica el modelo de personaje atormentado, circulando siempre en la cuerda floja con todo tipo de excesos, y hasta incursiones en la indigencia, a la vez que, paralelamente, su arte genera una suma importante de dividendos.

LA 92

Uno de los documentales más incendiarios de esta edición es LA 92. Con motivo del 25 aniversario de los terribles disturbios de la ciudad californiana, una serie de documentales invaden las pantallas. Uno de los más demoledores y viscerales es la propuesta de los directores Dan Lindsay y TJ Martin, quienes no ahorran desagradables imágenes de archivo para reconstruir la escalada de violencia salvaje que conmocionó y paralizó la ciudad de Los Ángeles y al mundo entero, después de que se conociera el inexplicable veredicto de los policías que dieron la paliza a Rodney King.

Por su parte Sambá, la única película de la República Dominicana en el programa, se edifica como un relato pugilístico y dramático alrededor de varios personajes atrapados en un conjunto de malas decisiones y ambientes humildes. Un largometraje sólido, sin estridencias ni grandes ambiciones, que saca valor de sus limitaciones en todos los aspectos.

La noche del viernes concluyó con la premiere mundial de The Public Image is Rotten, un documental alrededor de la figura de John Lydon, centrado en su etapa post Sex Pistols, o sea, en las diferentes vidas y formaciones de Public Image. Un fino retrato en la que el británico se desenvuelve como la leyenda que es, sin morderse nunca la lengua a la hora de despotricar sobre la industria, Malcolm McLaren y antiguos compañeros y amigos. Una actitud y filosofía, junto a un envidiable entusiasmo vital, que siguió difundiendo en la charla posterior a la proyección, en la que compartió escenario con el director de la película Tabbert Filler y una moderadora incapaz de controlar una situación siempre al compás de las salidas inesperadas del invitado estrella, haciendo siempre honor a su fama de provocador incorruptible, pero con una parte tierna, poco conocida, que también deja entrever el documental. Completo dibujo al que le faltó algo de tijera en su tramo final, cuando la obra se centra en el comeback de la banda con la que Lydon sigue en activo a sus muy bien llevados 61 años.

Super Dark Times inscrita en la sección Midnight podría tener su hueco en la programación del próximo Festival de Sitges. Lo que arranca como un relato de iniciación juvenil al rebufo de Cuenta Conmigo y Stranger Things, incluyendo ciertos itinerarios que parecen acercarlo al fantástico, germina en un drama adolescente sobre la traición, el recelo y el sentimiento de culpa. Un material de arranque prometedor que se va diluyendo a  medida que el film de Kevin Phillips se asienta en los espacios comunes.

The Trip to Spain

Michael Winterbottom sigue con su periplo gastronómico, viajero y humorístico con The Trip to Spain. No solo una de las comedias más descacharrantes del festival, sino del año y en años. El de In This World vuelve a demostrar su virtuosa versatilidad con esta sencilla (tanto en concepto como en puesta en escena) comedia que junta a los cómicos Steve Coogan y Rob Brydon alrededor de un viaje por la España más alejada de las rutas turísticas. La química entre los dos actores es intachable, dando paso a las escenas más desternillantes de la temporada sin moverse de la mesa de la comida, sin apoyo artístico de ningún tipo, tan solo confiando en el talento innato de estos dos grandes actores y cómicos dando rienda suelta a imitaciones y diálogos de lo más delirantes e ingeniosos. El propio Winterbottom confirmó en la charla posterior que el esfuerzo más arduo se llevó a cabo en la sala de edición, dado que la improvisación de los actores provocó en abundante material grabado, como insinúa esa dilatada escena alrededor de Roger Moore que pone a prueba las cajas torácicas.

Sin llegar al nivel de la de arriba, pero también acogida con una ristra de risas contagiosas por la platea, Guillaume Canet presentó (desde la distancia de su París de residencia) Rock’n Roll, una divertida comedia de tintes autobiográficos en la que el propio director/actor galo interpreta una versión de sí mismo afrontando una galopante crisis de la mediana edad que lo lleva a tomar y verse en situaciones de lo más inesperadas, absurdas y de lo más delirantes para suerte del espectador. Una divertidísima y ácida mirada a los entresijos de la industria del cine, la fama y el drama de envejecer entre las estrellas del cine, resuelta con un ritmo extraordinario, secuencias hilarantes, y un guión que tergiversa los roles clásicos al presentar en el centro del relato un hombre – un Caunet desquiciado y neurótico intentando recuperar los años más salvajes -, mientras que Marion Cotillard (su pareja en la vida real) representa la pieza más estable de la relación, aunque sin declinar la sana autoburla.


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FLUOR Inspiration 28 - FLUOR: Connect + Develop + Innovate 28 abril, 2017 at 07:01

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