Festivales

Crónica D’A 2022

posted by Marc Muñoz 10 mayo, 2022 0 comments

El Festival de Cinema d’Autor (D’A) completó el pasado domingo su duodécima edición con un cargamento de ese cine situado en la periferia. Alrededor de una cincuentena de largometrajes que han recargado la sensibilidad cinematográfica de la audiencia que circula por un festival que ha podido volver a gozar, tras dos años de imprevistos víricos, de la totalidad de su faceta presencial. Esta última edición que, como la anterior, se salda con un balance algo desprovisto de visionados perennes. Pese al buen plantel de autores consagrados que presagiaban cuantiosos dividendos, esto no ha asegurado visionados de larga estancia en las retinas. Sí que lo obtuvieron los que acudieron a la inauguración con la prodigiosa Alcarràs (estrenada en cines solo un día después) y quizá los que se cruzaron con las distinguidas por el jurado: Petit Nature (Premi Talents) o La amiga de mi amiga (Un Impulso colectivo). Sea como sea la suerte de cada uno con sus citas cinematográficas de autor, este fue el itinerario cinematográfico de quien escribe.

Atlantide – Yuri Ancarani

Atlantide

La propuesta del italiano Yuri Ancarani anhela disponerse sobre ese cine sensorial que convierte el celuloide en material de apego luminoso insondable. Sin embargo, su acercamiento entre el mundo onírico, de una estilización de poca carga emocional, y los contornos de la no ficción del cine de Roberto Minervi, se transforman en un paseo en góndola por Venecia más que en la supuesta embarcación en lancha con las que se mueve, a ritmo de trap, esa adolescencia veneciana que retrata.  Su mayor tara es ese estilizado envoltorio que exuda una determinación altiva que no se corresponde luego con la poca sustancia que deja su recorrido.

Sundown – Michel Franco

El mexicano Michel Franco ha imprimido un sello autoral en su filmografía gracias en buena parte a la presencia regularizada y cotidiana de la violencia en sus fotogramas como latir indisociable de la tierra que escudriña. Una marca autoral que no esquiva en su último artefacto, por mucho que no centre su desarrollo. Sundown plantea la crisis existencial de un heredero de una familia británica adinerada pasando unas vacaciones más en Acapulco. Todo sufre un vuelco con la muerte de la matriarca. En lugar de viajar para rendir luto con su hermana y los hijos de esta, el protagonista de la obra simula dejarse el pasaporte en el lujoso resort hotelero, y dar así la espalada a las obligaciones familiares. Ese interesante punto de partida, junto algunos interrogantes más, atraen el iris del espectador en este relato sobre desencantos, rupturas del lazo familiar, y crisis existenciales en entornos idílicos hasta que la violencia más salvaje los quiebra. Su desarrollo subyuga gracias al impulso que le otorga la intriga psicológica que define a su principal artífice, aunque al final del trayecto su poso no queda tan nivelado como prometía su arranque.

Costa brava, Líbano – Mounia Aki

La libanesa Mounia Aki, con el respaldo de la catalana Clara Roquet en el guion, aborda en su ópera prima la actitud resistente de una familia que ve como su verde y tranquilo entorno peligra con los avances de un vertedero cercano. Este tema explorado con diferentes matices en anterioridad – en This is not Burial, it’s a resurrection sin ir muy lejos -, no logra impregnar de profundidad ni veracidad las imágenes orquestadas por Aki. Ni los conflictos familiares, ni la navegación por el supuesto oasis natural como acto de resistencia al capitalismo y a la ciudad, consiguen empapar de sustancia resistente al conjunto de la obra.

France – Bruno Dumont

Mucha más carga conceptual, aunque algo irregular y dilatada en su disposición como largometraje, resultó la nueva propuesta del sugerente Bruno Dumont. En France opta por radiografiar la fama y el periodismo del YO, y, a su vez, detectar sus semillas cancerígenas en la deriva política del país galo, mediante el relato de una reportera estrella que empieza a cuestionarse el valor y la honestidad de sus actos. Dumont equipara sin remilgos la esfera mediática y los carroñeros que se mueven entre sus aguas, con la política; ambos compartiendo la amoralidad para el alcance de sus objetivos. También resulta interesante apreciar esa disociación que aflige a la protagonista entre vida personal y profesional, entre realidad y artificio. Un artificio que se come todo y que alimenta a los enfurecidos del mañana.

Ahed’s Knee – Nadav Lapid

Ahed's Knee

También esconde suficiente sustancia para retener su recuerdo lo nuevo del israelí Nadav Lapid quien utiliza su último artefacto para ajustar cuentas con el estado que le da cobijo. A través de la curiosa relación entre un director de cine, alter ego del propio director, y una joven funcionaria que lo acoge para presentar su última película en un remoto pueblo del desierto, Lapid enciende diatribas hacia la política y el estado de Israel. Y lo lleva  a cabo imbuido en una exhibicionismo formal exagerado y voluptuoso, a veces poco o nada justificado; otras creando insólitas y sorprendentes secuencias que prevalecen.

La isla de Bergman – Mia Hansen-Love

La francesa Mia Hansen-Løve se ha convertido en uno de los activos más fiables del panorama autoral europeo. Cuesta encontrar una obra suya que no contenga valores y enseñanzas fílmicas. Y su última tentativa no es una excepción, pese a no situarse entre lo más celebrado de ella. La isla de Bergman se edifica como un metarelato; un juego de espejos entre la creación, su inspiración desde los contornos vitales más llameantes, y su plasmación en la pantalla. Hansen-Løve dialoga con Bergman y sus espectros en la isla de Faro mientras construye su propia cosmología audiovisual a través de dos relatos que se conjugan y entrelazan. Parece una obra menor y ligera, pero en manos de la artífice de Eden cobra matices mucho más admirables.

Benediction – Terence Davies

Benediction

Otro de los habituales de la cita catalala, Terence Davies, dejó su impronta con otro de los visionados a conservar de esta edición. Su estilo clásico austero, de mínimo andamiaje formal, le sirve aquí para interesarse por la vida del poeta Siegfried Sassoon. Una figura marcada por su paso por la Primera Guerra Mundial y por una sexualidad gay difícil de explorar en su tiempo. Filme exquisito en la forma, cautivador en su distinguido texto, y con un plano final demoledor que debería reportarle alguna consideración a Jack Lowden en los próximos Bafta.

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