Festivales

Crónica: Festival Americana 2021

posted by Marc Muñoz 9 marzo, 2021 0 comments

El año pasado el Festival Americana sorteó milagrosamente el cerrajón total del estado de alarma mientras llegaban vientos preocupantes desde Italia. Prácticamente a un año de la efeméride se ha podido celebrar su octava edición en medio de esta tregua entre la tercera y la cuarta oleada. Y lo han hecho adaptándose a la situación excepcional que vivimos: cumpliendo las medidas sanitarias (con lo cual los cines al 50% de su ocupación y extremadamente rigurosos a la hora de dejar un asiento libre entre espectadores), y promoviendo el consumo hacia nuevas ventanas online (gracias a su alianza con Filmin) en una primera edición híbrida que tiene números para quedarse en futuras ediciones. Lejos de atenuar esa osadía, la octava edición también quedará registrada como la del asalto a Madrid por primera vez.

A nivel de programación también han tenido que lidiar con las inconveniencias ligadas a una cosecha indie americana afectada y tullida por los meses de parón y los estragos de la pandemia. Sin embargo, y como acostumbran, han intentado programar lo más granado de los últimos meses – aunque con ausencias notorias como The Nest, en lo que intuyo un problema con la distribuidora norteamericana, y Minari, de cercano estreno de la mano de la distribuidora A Contracorriente -, adquiriendo una mercancía (especialmente la de no ficción) de elevado interés. Un año más, el festival nacido en Barcelona se ha impuesto, a contracorriente, a las aguas turbulentas de su presente.

Assassins – Ryan White

El mediático asesinato de Kim Jong-nam, hermanastro del actual dictador de Corea del Norte, a plena luz del día en el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur abrió noticiarios y llenó columnas periodísticas en su día. Ahora centra el foco de uno de los True Crime más alucinantes y demoledores del curso. Un stranger than fiction que se expande hacia el thriller de espionaje y el político ( a través de toda la red de diplomacia) que sacude y encoleriza al espectador por los niveles de vileza, manipulación e injusticia que rodea la historia de esas dos chicas acusadas del asesinato. Un visionado que sulfura, agita y descoloca en un atracón de mind-blowing mediante una narración discreta y sobria (con un montaje que mide muy bien la preparación y ejecución de los giros), con la  que se construye este relato con todos los ingredientes para permanecer tiempo aleteando por el hipocampo.

El verano de Cody – Andrew Ahn

El verano de Cody, como la cercana Minari, se entronca en ese espacio de cine austero; elaborado siguiendo un riego de vibraciones positivas, sensibles y tiernas, pero sin caer en lo sensiblero, y que, en los tiempos actuales, las pupilas agradecen tras tantos golpeos durante los últimos meses. La película de Andrew Ahn se interesa por la inesperada relación de amistad que une a un chaval, en medio de las vicisitudes de una madre cerrando heridas familiares en la casa de su hermana fallecida, y un vecino veterano de la guerra de Corea con el que nacen complicidades. Un film cuqui que rebosa sensibilidad y atino sutil en su desciframiento del mapa emocional que mueve a su entrañable trío protagonista.

Funny Face – Tim Sutton

Muchas más dudas generó lo nuevo de Tim Sutton, un cineasta que parece maniatado a un estilo visual atractivo y potente, pero desvalido a la hora de dotar de un sustrato temático sólido a ese magnético envoltorio. Le vuelve a ocurrir en este Funny Face que gravita alrededor de dos personajes desnortados, golpeados por el capitalismo y el rodillo gentrificador en su Brooklyn natal. A partir de aquí dibuja un romance estrafalario y distanciado entre ambos personajes deambulando apáticos y enfurecidos por las calles de la urbe estadounidense. Injerencias de Mr. Robot en esta cinta visualmente atractiva pero de excesos y subrayados en una narración desacompasada.

Bloody Nose, Empty Pockets – Bill Ross IV, Turner Ross

Otro de los visionados más dulces (con su componente agrio, como cualquier borrachera) de esta edición recién concluida fue este híbrido de ficción y no ficción orquestado por los hermanos Ross (Bill y Turner). Sus cámaras se infiltran en la despedida de un dive bar de Las Vegas donde se junta la habitual parroquia de personajes bukoswkianos dispuestos a accionar su disparadero de emociones, pensamientos y contradicciones al segundo combo de cerveza y shot. Un mosaico fascinante, hilarante y entrañable sobre una galería de personajes que arrastran un ardor vital consumado por los excesos etílicos. Como si Los halcones de la noche de Hopper cobrara vida con el humor de Tom Dicillo y la estampa looser de Bukowski y la grit-lit.

Shiva Baby – Emma Seligman

El debut de Emma Seligman en la dirección se salda con una comedia negra más inofensiva y gamberra de lo que quiere hacer creer. La premisa alrededor de un funeral desquiciante desde el instante que una joven se encuentra con su amante se inocula en una tensión creciente que no termina de estallar ni descontrolarse por mucho que el guion de la propia Seligman lo busque de forma descarada, aunque algo torpe. El clímax final sella esa sensación de oportunidad perdida, aunque por el camino otorgue bolsas saludables de risas y unas interpretaciones más que solventes de su elenco principal.

The Last Black Man in San Francisco – Joe Talbot

The Last man in San Francisco

La película de Joe Talbot sintoniza con ese cine indie norteamericano imaginativo y deslumbrante en la edificación de un dispositivo formal que epata de primeras pero que levanta suspicacias entre la crítica por, precisamente, ese poderío abocado a cubrir los vacíos narrativos. No es exactamente el caso de esta cinta. En este acercamiento a dos colegas sufriendo los estragos de la gentrificación en San Francisco, hay espacio para el lirismo, gotas de surrealismo inesperado y una factura formal que busca el no parpadeo y el discurrir conmovedor por el tránsito vital de estos dos personajes. Un trabajo fascinante en su exposición sobre la pérdida, la nostalgia y esas raíces en un mundo cambiante e inmisericorde. Aunque menos arrebatador de lo que aparenta, también hay que decirlo, pero, al menos, nos descubre un talento visual al que seguir.

Feels Good Man – Arthur Jones

De nuevo la sección Docs aporta las cuotas más valiosas del certamen. Este trabajo de Arthur Jones sigue el periplo angustioso del dibujante de comics Matt Furie mientras observa, perplejo y asustado, como su creación “Pepe, the frog” se descontrola por los viaductos más reaccionarios, radicales y ocursos de Internet (4chan y demás) hasta convertirse en un símbolo de odio y propulsor del auge de la extrema derecha y el ascenso de Trump. Un documental tan inquietante, como perturbador, pero, especialmente, revelador para entender el efecto de la subcultura troll y sus vasos comunicantes con la política y la sociedad del presente. Una mirada aterradora a esa gran broma (los memes, la cultura troll, la cultura vaciada) cuando estalla en las esferas reales. Junto a Muerte a los normies, conforma un díptico iluminador alrededor las guerras culturales online, y su incidencia y desestabilización en nuestro mundo.

Sweet Thing – Alexandre Rockwell

Sweet Thing

La vuelta del otrora referente del cine indie norteamericano se saldó con un inesperado (por lo de satisfactorio) visionado. Un filme que aglutina cierto cliché del cine periférico estadounidense indie: Una mirada infantil recubierta de tramos agridulces para definir una situación de injusticia y pobreza, utilizando un collage de varios formatos, el blanco y negro, música que epata, etc.. Pero pese a esos tics, Alexandre Rockwell saca virutas sinceras y conmovedoras de esta unión entre el coming of age y la road movie. Resulta difícil apartar la mirada del magnetismo que desprende sus hijos, especialmente Lana Rockwell (una estrella en potencia) en su andadura por este vibrante y enternecido, y a ratos cruel, viaje de unos chavales atrapados en las bolsas pobres del sueño americano y en su camino, irreversible, hacia la pérdida de la inocencia.

Welcome to Chechenia – David France

Otra pieza estremecedora sobre una realidad que creíamos enterrada y superada. El periodista David France expone el valioso y arriesgado trabajo diario de una red de apoyo LGTB que rescata a personas en peligro de muerte en una Chechenia que declaró abiertamente la caza a los gays y lesbianas. Tan aterrador como la situación que sufren en ese país (torturas, desapariciones, muertes y presiones para que los familiares maten a los hijos díscolos), es todo el proceso para salir con vida de la República rusa y el grado de impunidad que gozan estas terribles persecuciones en todo territorio del dominio de Putin. Un trabajo que desgarra y emociona, y que deja perplejo en lo demencial de repetir, en pleno S. XXI, conductas genocidas propias del nazismo y el estalinismo, y el terrible efecto que todo ello provoca en las víctimas de esta cacería bárbara.

The Killing of Two Lovers – Robert Machoian

El artefacto fílmico de Robert Machoian se desenvuelve como un asfixiante drama romántico en las estepas desoladas de la América rural. La cámara sigue a este sacrificado, voluntarioso y afligido marido intentando salvar su matrimonio mientas hace de esforzado padre e hijo. Machoian sumerge al espectador en el corazón agrietado y encolerizado de este personaje mediante un dispositivo formal que juega con inteligencia y habilidad con el formato, los encuadres cerrados y estáticos, la sugerencia angustiosa del fuera de campo, una fotografía rugosa, los sonidos extradiegéticos manipulados, la inquietante banda sonora y unas interpretaciones colosales. The Killing of Two Lovers es, en definitiva, una maravillosa miniatura autoral sobre el dolor del amor cuando amaga con deshacerse, que escuece y que acelera el miocardio en ese acercamiento tenso y rabioso a sus agitados vaivenes pasionales, especialmente, cuando irrumpe un inoportuno tercer sujeto.

Black Bear – Lawrence Michael Levine

La propuesta de Lawrence Michael Levine se queda en la boutade de autor de cine indie. El retiro rural de una cineasta en crisis da pie a un juego de deconstrucción meta sobre el arte, el artista, la musa y los abusos emocionales que salpican el camino creativo. Pese a que logra mantener la atención durante todo el visionado, apoyado por la presencia solvente de Christopher Abbott y Audrey Plaza, el filme recarga demasiadas esperanzas en ese dispositivo menos original y rompedor de lo pretendido. Como si su director confiara demasiado en lo que se lleva entre manos, y no fuera capaz de expresarlo en imágenes ni en su laberinto narrativo. En resumidas…interesante, pero algo decepcionante en su decalaje entre lo dispuesto en pantalla y las pretensiones de narrar, con cierta profundidad, el proceso creativo y los abusos y tensiones entre creador y musa.

 

Top Americana 21

  1. The Killing of Two Lovers
  2. Assassins
  3. Bloody nose, Empty Pockets
  4. Feels Good Man
  5. Sweet Thing
  6. El verano de Cody
  7. Welcome to Chechenia
  8. The Last Black Man in San Francisco
  9. Shiva Baby
  10. Black Bear
  11. Funny Face

 

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