Festivales

Crónica II: Festival Americana 2016

posted by Marc Muñoz 9 marzo, 2016 0 comments

Tras la primera entrega concluimos el repaso de lo que dio de sí la Americana con esta segunda crónica con los títulos de la jornada del sábado y el domingo.

The Invitation – Karyn Kusama

the invitation

Precedida por el considerable hype levantado tras llevarse el premio grande en Sitges, The Invitation llegaba como uno de los platos calientes de la cita condal. La película de la directora Karyn Kusama se instaura en eso films de carcasa Sundance que habilitan su dispositivo en un único espacio mediante un guion que va tensándose hasta su estallido final. Con la aún reciente Coherence como ejemplo modélico de cómo traspasar las líneas genéricas (en su caso la sci-fi) con una propuesta minimalista de un solo espacio y unos personajes reunidos en la mesa del whodunit, The Invitation se queda atrás en aspiraciones debido a una premisa potente que se desinfla por lo subrayado de lo que anticipa, y por un clímax que acontece demasiado tarde. No obstante el trabajo de Kusama tiene logros suficientes como para captar en todo su recorrido la mirada del espectador. Una lástima que no lo refuerze con mayores cuotas de tensión, unos personajes menos paródicos, y unas tramas menos previsibles. Un envite prometedor para una velada de potencia controlada que desaprovecha los comensales y el menú dispuesto.

People Places Things – James C. Strouse

People Places Things

La película se inscribe en esas comedias de fácil digestión, amigables y poco material corrosivo, por no decir ninguno, que logra sacar sus virutas cómicas de un personaje central interpretado por Jemaine Clement (Flight of the Conchords) , a quien las cosas se le tuercen el día del quinto cumpleaños de su hija cuando descubre a su mujer acostándose con otro en su cama. A partir de ahí asistimos a los bajones anímicos de este profesor del SVA malviviendo en Corona, Queens. Hay apuntes cómicos que permanecen, pero en general estamos ante uno de esos visionados pocos trascendentes, y que sin su actor principal pasarían al cajón del olvido.

Wildlike – Frank Hall Green

Wildlike

El debut de Frank Hall Green navega peligrosamente por los cauces del drama más trillado con viaje incluido por los confines de Alaska por parte de dos desconocidos – una chica que escapa de un entorno familiar problemático y un adulto intentado superando la muerte de su amada. Sin embargo, Green es suficientemente hábil para desacoplarse de la catarsis más masticada y del viaje como cura gracias a la química entre los dos personajes centrales, y el realismo con el que la historia se ajusta a ésta, hasta el punto que en este excesivo trayecto evita caer en ciertos lugares comunes pese a que la génesis de su relato es en sí mismo un lugar común.

Prophet’s Prey – Amy Berg

Prophet's Prey

2015 es un año para que Amy Berg guarde con ilusión. En paralelo a su mirada al universo más íntimo del mito del rock Janis Joplin a través del documental Janis, presentaba esta otra pieza documental que indaga en esos territorios perdidos del vasto territorio norteamericano que amagan historias tan fascinantes, como aterradoras e increibles. La que atañe a Prophet’s Prey es el relato de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los últimos Días, y el líder de ésta, Warren Jeffs. Un escalofriante recorrido por la historia y los hábitos de esta secta con tentáculos por varios territorios de los Estados Unidos y México, así como retrato incompleto de un líder atroz, maquiavélico y desesperadamente hermético. Otra memorable muestra de esa América inquietante e inexplorada que alimenta el mito de la América profunda y sus terroríficas profundidades.

Trumbo – Jay Roach

Trumbo

Los organizadores tuvieron gran acierto al marcar la nota final con este biopic del guionista Dalton Trumbo, uno de los más castigados por la caza de brujas de McCarthy en el seno de Hollywood. La película de Roach se plantea como un biopic de celebración del antiguo Hollywood, con sus luces y sombras, pero ante todo como un biopic clásico pero plagado de aciertos notorios. Empezando por un elenco actoral que encabeza un Bryan Cranston que consiguió la nominación al Oscar por su papel, y por un humor que aflora con insistencia, y con bastante mejor resultado que el intento de los Coen en ¡Ave, César!. Un homenaje no velado a esos héroes tenaces y valerosos que defendían su ideario político en un entorno hostil que aparte de costar a muchos sus carreras arruinó la vida personal de tantos más. Una propuesta elegante en la mejor tradición biopic de Hollywood.


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