Festivales

Crónica In-Edit 2019

posted by KeithModMoon 7 noviembre, 2019 0 comments

El Festival In-Edit de Barcelona cerró el pasado domingo su decimoséptima edición con otra envidiable marca de asistencia: 34.000 personas pasaron por Barcelona y Madrid dejando por el camino algunas sesiones con el anhelado cartel del Sold out. La inesperada nota agria sorprendió a propios y extraños cuando su director, un Cristian Pascual que lleva trece años como máximo responsable, anunció su desvinculación del cargo para empezar nueva andadura en tierras chilenas. Su puesto lo toma a partir de ahora Uri Altell.

No fue la única salida amarga de esta edición. El Festival volvió a quedar amenazado por las convulsas circunstancias sociopolíticas que afectan al territorio catalán y, expresamente, a la ciudad de Barcelona, pero logró enterrar las alarmas de los escépticos erigiéndose como un bálsamo cultural donde recuperar la sensatez e aislarse de los odios avivados en las calles, las tertulias y los parlamentos.

A nivel de palmarés el jurado decidió premiar The Men’s Room con el Premio al Mejor Documental, mientras que en la categoría nacional el Niños somos todos, de Sergi Cameron, fue la distinguida.

En cuanto a la programación el certamen volvió a sufrir las limitaciones de la producción del género al que se da cabida. Como ya ocurriera el pasado curso, ninguna obra logrará trascender la edición para quedar ligada a la memoria colectiva como ha ocurrido con algunas proyecciones pasadas de recordado calado. Se han vistos piezas notables, pero demasiado ajustadas a los patrones formales y de contenido habituales, echando así en falta, como ocurre con el cine, mayor riesgo, y en el caso, relatos más inesperados, fascinantes y rompedores. Pese a todo, aquí va la colección de películas rescatadas de esta edición.

Berlin Bouncer – David Dietl

La propuesta de David Dietl por intentar capturar la atmósfera nocturna y cambiante de la noche club berlinesa se queda en un desvío a la historia humana de tres porteros emblemáticos de la urbe alemana. Quedando así, su contorno histórico, urbanístico y cultural, en un par de pinceladas de cero aporte. Y el problema principal radica en que ninguna de esas tres historias personales (quizá la de Sven Marquardt es la única que se salva) traspasa la línea de interés alto. Estamos así en una mirada vacua y descafeinada a la escena clubbing de la capital germana.

Everybody’s Everything – Sebastian Jones, Ramez Silyan

La manida trama del ascenso y caída adquiere en el caso del músico emo-trap, Lil Peep, un amargor brutal con su trágico desenlace a los 21 años. El documental se erige así como una puerta abierta al mundo personal de este músico obcecado en convertirse en un outsider, dolido por el abandono de su padre, y fatigado por su adquirida condición de estrella. La premisa del documental va incluso más allá al presentar una serie de músicos, promotores, ayudantes, colegas de farra y fechorías agrupados al alrededor de Peep como garrapatas capaces de sobrepasar la energía vital de su líder. Un triste relato de fama, excesos, redes sociales y de temperamentos frágiles (y bondadosos) en entornos despiadados y escarpados.

A Money Called Dog – Seamus Murphy

El fascinante y hermoso esfuerzo de Seamus Murphy alrededor de la figura de Pj Harvey se traduce en una obra que combina el documental de viajes a territorios golpeado por el conflicto, el olvido o el racismo institucional, con el acto de creación y la gestación de uno de los mejores discos de la presente década en un estudio convertido en una inusual pieza de museo abierta al público. El viaje como una ventana abierta a la exploración creativa de una artista sobre capacitada.

Ibiza, The SIlent Movie – Julien Temple

Se adivina en su contornos formales y de contenido lo que realmente es Ibiza, The SIlent Movie, un encargo imprevisto para un Julien Temple poco conectado con la isla española, y más aún, con su frenética escena club. No por ello el director inglés se acobarda, sino que emprende un aventurada propuesta en clave de cine mudo que aúna retales formadas por imágenes de archivo con recreaciones ficcionadas y carteles explicativos propios del cine mudo. Su apuesta por vaciar de diálogos y declaraciones para lanzarse a un recorrido histórico por la isla blanca es certero y rompedor, el problema radica en el amateurismo de las partes recreadas. Algo que logra equilibrar a medias con ese tono irónico y sarcástico que define el trabajo, y por una tremenda banda sonora seleccionada por Fatboy Slim. Un documental curioso y atrevido, pero ineficaz y decepcionante por venir de quién viene.

Marianne & Leonard: Words of Love – Nick Broomfield

Una de las historias de amor más conocidas de la historia de la música popular, la que dio pie al tema “So Long”, Marianne”, sirve de marco conceptual para este trabajo que indaga en esa relación ocurrida durante la etapa de Cohen en la isla de Hidra. Peca de una mirada algo convencional y un acercamiento a ambas figuras de estudio algo superficial, pero a su favor logra brotar emoción y ternura a través de los vaivenes sentimentales de ambos personajes, especialmente triste con esa despedida epistolar con cada uno de los sujetos preparándose para el último aliento.


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